La presencia de los menores en redes sociales aumenta un 200% durante el confinamiento

La cuarentena de estos meses ha derivado en que los más pequeños pasen más tiempo al día con las pantallas. Además, y quizá lo más preocupante, ese aumento se da, sobre todo, en horas lectivas

El consumo de videos en YouTube entre los menores ha crecido.

El consumo de videos en YouTube entre los menores ha crecido. // Pixabay

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HÁBITOS DIGITALES

Fran Leal

Fran Leal

Como era de prever, las semanas de confinamiento que hemos vivido con motivo de la crisis sanitaria del coronavirus han conllevado un importante incremento del consumo de Internet. Y ya no solo en términos de información, sino también como canal de acceso al entretenimiento y a la educación.

Tanto es así que, según el estudio ‘Apps y nativos digitales: la nueva normalidad’, presentado por la firma focalizada en la seguridad y el bienestar digital de las familias Qustodio, el tiempo que pasan los menores españoles en redes sociales aumentó un 100% en el último año, con picos de hasta el 200% durante los meses de confinamiento. Con el objetivo de profundizar en el uso que hacen los menores de las pantallas, el estudio desgrana los cambios observados desde febrero de 2019 hasta ahora, tras el análisis de los hábitos digitales de 60.000 familias españolas, británicas y estadounidenses, con hijos de entre 4 y 15 años. En concreto, se han centrado en 4 grandes categorías: video online, redes sociales, videojuegos y educación.

YouTube, líder en visionado

Desde mayo de 2019, el consumo de videos en YouTube entre los menores ha crecido, de media, un 50%. De hecho, el 70% de los niños accede a YouTube, lo que le mantiene como el líder absoluto en esta categoría. Incluso, se ha encaramado hasta la segunda posición como plataforma para ver contenidos televisivos, solo por detrás de Netflix.

Siempre según los datos revelados por Qustodio, los niños lo utilizan un 20% más que las niñas. Y en cuanto al tiempo que utilizan, aunque los menores españoles solían acceder alrededor de una hora al día (63 minutos), el confinamiento ha disparado este dato hasta los 75 minutos.

Además, otra de las conclusiones extraídas apunta a que el horario de consumo también ha cambiado, pues el mayor pico se da en pleno horario escolar, en detrimento de la franja destinada al ocio, que venía liderando esta clasificación.

TikTok confirma su meteórico ascenso

Como decíamos al principio, el uso de redes sociales por parte de los menores ha llegado a crecer hasta un 200% durante el confinamiento. Algo que preocupa a padres y expertos, que están incluso pidiendo que se suba el límite de edad para el acceso hasta los 16 años.

En cuanto a las más utilizadas, si hasta el confinamiento Instagram era la que dominaba en los tres países analizados, con TikTok y Snapchat pisándole los talones, en el confinamiento TikTok le ha desbancado del primer puesto. De hecho, los menores casi le dedican el mismo tiempo que a YouTube, con 71 minutos diarios, lo que supone un aumento importantísimo desde los 24 minutos que se registraban en mayo de 2019.

Jugar con el móvil se dispara

En cuanto a los videojuegos, si bien este último año no se había ampliado el tiempo que los menores emplean jugando a través de sus dispositivos, con el confinamiento se ha disparado. En nuestro país, se ha pasado de los 66 minutos que destinaban de media al día antes del Covid-19, a 81 minutos. Por su parte, en EEUU el aumento ha ido de 52 a 69 minutos, y en Gran Bretaña, de 56 a 70 minutos.

Hay que señalar que el abuso de los videojuegos, según desvela el estudio, no está exento de importantes peligros, que preocupan a padres y expertos, relacionados con los contenidos adictivos. Entre ellos, se encuentra lo que se denomina como loot boxes, o cajas de botín, una mecánica de incentivos que puede suponer un aumento de los casos de ludopatía en los más pequeños. Además, las salas de chateo pueden ser una puerta abierta para los depredadores y acosadores sexuales. Y, por último, destacar el contenido altamente violento de algunas de estas apps de juego, comportamientos que pueden ser llevados a la realidad y convertirse en un factor de conflictividad en la sociedad.

Google Classroom, la más utilizada

El último de los ámbitos analizados por el estudio es el de la educación, donde ya existía un intenso debate previo al coronavirus respecto a las bondades y perjuicios de utilizar pantallas y dispositivos en el entorno educativo.

Es evidente que el confinamiento y el traslado del curso escolar al mundo online ha hecho que la utilización de apps educativas aumente considerablemente. Sobre todo en España, donde en febrero de este año la utilización de Google Classroom (líder en nuestro país y en EEUU, y disputándose esa posición con Show my Homework en Gran Bretaña) se limitaba al 34%, mientras que en marzo y abril subió hasta el 65%. Como apps complementarias, Duolingo, para el aprendizaje de idiomas, y Photomath, para resolver ecuaciones, son las más utilizadas en los tres países.

Ahora bien, dicho esto, desde el estudio subrayan que el tiempo medio de conexión a las apps educativas es insignificante respecto al resto de categorías, algo que podría deberse, según apuntan, al sesgo que acompaña a las aplicaciones de comunicación en las aulas, donde los niños se registran para hacer sus deberes.

 La digitalización de los padres

Con los datos del estudio en la mano, todo indica que, si no queremos que se descontrole el uso y acceso de nuestros menores a Internet, los padres deben dar definitivamente el salto a lo digital, para acompañar y educar, también en este sentido, a los pequeños. Al respecto, la psicóloga María Guerrero sostiene que “la mayoría de los padres están bastante preocupados o alarmados”. Y es que, la cuarentena ha traído cambios importantes en los hábitos de los menores, como que solo desconecten de las redes sociales “para dormir, cuando antes también lo hacían durante las horas lectivas”.

Más allá del control parental y herramientas como la de Qustodio, Guerrero realza el valor del diálogo con los niños, porque “no se trata de prohibir, sino de educar y conversar”, amén de “predicar con el ejemplo”, evitando que mientras les decimos que no estén todo el día conectados, nos vean a nosotros “contestando mails del trabajo” de manera constante.

La necesidad de limitar el consumo excesivo de las pantallas se fundamenta, entre otros aspectos, en “los problemas físicos que puede suponer, que van desde las patologías de tipo visual hasta todos los problemas asociados al sedentarismo, como aumento de peso o peor condición física”. Además, existen otra serie de consecuencias psicológicas, que “es lo que más preocupa a la mayoría de los padres, como la adicción a estas aplicaciones, la ansiedad, la depresión o los problemas de sueño, que a su vez propician una peor gestión de las emociones”, apunta Guerrero.

Por todo ello, y como conclusión, desde Qustodio hacen unas serie de recomendaciones orientadas a las familias para que la gestión de esta relación entre los menores y los dispositivos sea lo más sana y segura posible:

  • Ver vídeos y jugar a videojuegos con los niños, siempre que sea posible.
  • Apagar las pantallas una hora antes de acostarse, para evitar que la calidad del sueño se vea afectada.
  • Establecer límites de tiempo en redes, juegos y videos, que reduzca el carácter adictivo de los mismos. En este sentido, es bueno que después de 45 minutos con una pantalla, hagamos un descanso, tanto los niños como los adultos.
  • Cerciorarnos de que los contenidos a los que acceden son apropiados para su edad.
  • Orientar hacia el consumo de modelos de conducta positivos que se pueden encontrar también en redes y plataformas.
  • Los videojuegos nunca podrán suplir la actividad física, necesaria para los más pequeños.
  • El lugar para las consolas deben ser las áreas comunes, donde los niños dejen los dispositivos por la noche. No es buena idea que los tengan en la habitación.
  • Fomentar el uso de apps educativas. Eso sí, siempre como complemento al aprendizaje, no como sustituto del mismo.

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