Las empresas aceleran su digitalización a golpe de COVID-19: ¿será un cambio definitivo?

Las nuevas tecnologías son una herramienta necesaria para pymes y autónomos, y más en una época de crisis como la actual. Reinventarse y buscar nuevas oportunidades en la digitalización parece una de las salidas más claras.

Las empresas aceleran su digitalización a golpe de COVID-19: ¿será un cambio definitivo?

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Innovadores

adaptarse para resistir

María Refojos

María Refojos

Tradicionalmente, España no figura entre los principales países europeos en digitalización. En concreto, nuestro país ocupaba en 2019 el undécimo puesto en la Unión Europea, según el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) que analiza el rendimiento tecnológico de los Veintiocho. 

Es el mismo puesto que en 2018, aunque mejora en dos posiciones el resultado de 2017. Además, la puntuación obtenida en ámbitos como la conectividad, la especialización del capital humano, la integración de la tecnología o la investigación está por encima de la media de la UE y nos sitúa por delante de Alemania, Austria, Francia, Italia o Portugal.

No obstante, en el momento actual las nuevas tecnologías son una herramienta esencial. Toca sacar fuerzas de flaqueza y buscar oportunidades en la digitalización, que los expertos ven como una de las salidas más claras ante la difícil situación. Y ante la pregunta de si esta situación puede tener un impacto real y duradero en la transformación digital de las empresas, la respuesta unánime es que sí.

Digitalizarse para resistir

En opinión de Marc Torrens, director del Master of Science en Bussiness Analytics de ESADE, “la crisis del coronavirus nos ha situado a todos de forma rápida e intensa en un escenario VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), para nadar en él la digitalización es un elemento imprescindible”. 

Aunque según explica este experto, este tránsito implica “repensar cómo queremos trabajar y vivir” a través de nuevos procesos y nuevas maneras de hacer las cosas. “Porque no se trata de digitalizar los mecanismos, sino de cambiar esos mecanismos. Es decir, no imitar el mundo analógico en el mundo digital, sino reinventar”, añade.

Asegura David Bonilla, CEO de Manfred y organizador de la Tarugoconf, que el COVID-19 “ha conseguido digitalizar más empresas que cualquier tecnología”. Como ejemplo pone que muchas empresas que afirmaban que el teletrabajo era imposible de implementar en su flujo de trabajo, “hoy están obligadas a adoptarlo”.

El teletrabajo

En efecto, la situación se ha abierto paso a pesar de los hábitos de las empresas. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de la EPA de 2019 revelan que el 90,7% de los ocupados no trabajó ningún día en su domicilio particular. Solamente el 4,8% de los españoles trabajó en casa más de la mitad de los días, mientras que el 3,5% lo hizo ocasionalmente. 

Y sin embargo, dentro de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad se enfatiza la de realizar teletrabajo y flexibilizar el horario laboral en la medida de lo posible. Y también cobra un rol importante en las medidas de protección del empleo, y que la capacidad de teletrabajar se ha establecido como criterio a la hora de admitir o no medidas de suspensión o extinción de contratos. 

Es por esto que Anabel Obeso, General Manager de AdQualis HR Consultants, considera que “hemos empezado la casa por el tejado” porque aunque parece que el COVID-19 “nos ha lanzado al teletrabajo”, en la mayor parte de los casos las empresas no cuentan con preparación ni en la organización ni en su equipo.

“Cuando nos referimos a una transformación digital de la empresa, el teletrabajo es una iniciativa más a implementar, pero previamente hay que trabajar la innovación en los procesos, la cohesión entre las diferentes áreas de negocio, redefinición de roles, integración de metodologías ágiles, nuevos estilos de liderazgo... para garantizar el éxito del cambio”, añade Anabel Obeso.

Lo que hay más allá

Así pues, hay ‘vida digital’ más allá del teletrabajo y son muchas las áreas que se puede beneficiar de la reinvención tecnológica, que debe ser más profunda y disruptiva, una vez pase esta pandemia global y la actividad económica comience a resurgir. 

Sobre cuál puede ser la innovación que emerja como imprescindible en esta nueva normalidad, David Bonilla lo tiene claro: “La gestión y analítica de datos es la esencia en sí misma de la informática, más allá de modas y palabros modernos. Lo que es imprescindible es informatizar todos los procesos de la empresa que aporten valor a usuarios y clientes”.

Por ejemplo, ante la previsible pérdida de volumen de negocio de los canales tradicionales las empresas pueden volcarse en implementar plataformas de ecommerce o call centers, y todos los procesos de soporte necesarios. Esto va ligado al refuerzo de la infraestructura informática, uno de los pilares durante esta crisis

También el director del Master of Science en Bussiness Analytics de ESADE cree que se destacarán tanto la ciencia de los datos como la Inteligencia Artificial, y más específicamente el Machine Learning, que ya están ayudando a países en todo el mundo a tomar mejores decisiones sobre los pasos a seguir y “son herramientas que nos ayudan a diseñar nuevas maneras de operar los negocios”. 

Y confía en que se aproveche la ventana de oportunidad para acelerar la automatización de procesos y tareas, con el objetivo de “crear más valor añadido que provenga del talento humano y en aquellas tareas donde las máquinas nunca (o no en el medio plazo) llegarán”.

Incentivos a la digitalización

En este escenario, inédito y plagado de incertidumbres, como la duración o el impacto económico y social, adaptarse y crear nuevos modos es clave. “El coronavirus y las medidas tomadas para frenar su expansión han puesto patas arriba los modelos de negocio de gran parte de las empresas”, señala Jordi Damià, CEO de Setesca y profesor de EADA Business School. 

La tecnología hoy se ha hecho más accesible para todos, pero también se están poniendo en marcha iniciativas para facilitar esta adaptación. Una de ellas es el Plan Acelera Pyme. Liderado por Red.es en colaboración con empresas privadas, aglutina una serie de medidas de apoyo para acelerar el proceso de digitalización de las pymes, desde el asesoramiento y la formación.

El contexto actual será más exigente para todos y las pymes no están al margen, pero también tienen la oportunidad de aprovechar para innovar o incorporar eficiencias a través de la tecnología que les hagan igualmente competitivas. La clave está en el valor y la innovación que sepan aportar”, expone Anabel Obeso, General Manager de AdQualis HR Consultants. 

¿Y las personas? 

Y todo esto, sin olvidar que aunque la tecnología es una “pieza clave de la transformación que viviremos después de esta crisis”, no es más que una herramienta, señala Marc Torrens. 

Las personas siguen siendo lo más importante de las empresas y lo que verdaderamente marcará la diferencia será “la capacidad de las organizaciones y las personas de aprender, adaptarse de forma rápida y ganar eficiencias que pueden aplicarse a sus costes y a sus clientes”, apunta Anabel Obeso.

En opinión de esta experta, tan importante es la tecnología como la metodología, ya que la digitalización requerirá “cambios relevantes” para implementar nuevos hábitos como pueden ser una cultura de feedback, modelos alternativos de liderazgo, herramientas innovadoras o canales de comunicación que no se habían usado anteriormente…

De la misma forma, se verán afectadas las habilidades y capacidades de gestores y trabajadores. “Afectará al desarrollo de una serie de skills digitales y otros no digitales, pero también muy necesarios para desenvolvernos en el contexto actual de cambio permanente, toma de decisiones en la incertidumbre, definición de objetivos y revisión de éstos de manera constante, nuevos modelos de governance…”, define la General Manager de AdQualis HR Consultants, quien añade que los departamentos de Recursos Humanos se enfrentarán al reto de dar solución a todas las nuevas demandas de las organizaciones.

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