¿Y si pudieses firmar un contrato sólo con tu voz y una llamada?

La solución FirVox, de Biometric Vox, permite rubricar de forma digital contratos, lo que aporta comodidad al usuario y le evita desplazamientos innecesarios

Imagen de archivo.

Imagen de archivo. // Sebastian Herrmann (Unsplash)

Innovadores

BIOMETRÍA VOCAL

Fran Leal

Fran Leal

La tecnología nos está ayudando, y mucho, a la hora de ahorrar tiempo en los trámites que antes podían llevarnos horas, además de desplazamientos y molestias de toda índole. Y al respecto, la implantación de factores biométricos en diversos procesos de identificación también está permitiendo una mayor agilidad y velocidad.

De hecho, vemos cómo la voz va ganando protagonismo en nuestras vidas. Y no solo hablamos de los populares asistentes de voz como Alexa o Siri, sino que se está implementando incluso para la firma de contratos.

Firmas a golpe de teléfono

La firma vocal en contratos ha llegado para quedarse. Y es que, este sistema, basado en la biometría de voz, permite registrar al hablante a partir del estudio de más de un centenar de los parámetros físicos de su voz, generando una huella vocal que se cifra y adjunta al contrato firmado.

Lo primero que seguramente nos estemos preguntando es sobre la legalidad de firmar un contrato con la voz. Desde Biometric Vox, compañía española que cuenta con la firma electrónica avanzada por voz FirVox, aseguran que sí, y alegan que está avalada jurídicamente por el despacho de abogados Cuatrecasas y es válida en toda Europa, ya que cumple con el Reglamento Europeo eIDAS.

Desde la compañía, explican que su servicio garantiza la integridad del documento, pues la plataforma registra las cláusulas del contrato y almacena tanto una grabación de voz como el conjunto de parámetros biométricos del hablante, que quedan incrustados en un documento pdf, sin posibilidad de ser modificados. Además, destacan que su sistema contribuye a equilibrar la fuerza de todas las partes en el contrato, dado que se envía al firmante el archivo digital para que disponga del documento y, así, que los involucrados cuenten con la misma información.

Entre las ventajas que se pueden encontrar, respecto a la firma en papel de toda la vida, encontramos la facilidad de su utilización; con una simple llamada de teléfono sería suficiente, con la correspondiente mejora de la experiencia del consumidor, que puede incluso favorecer a poblaciones más vulnerables como personas mayores o aquellas que tengan necesidades especiales. Lógicamente, todo esto lleva ligado además un importante ahorro de costes y una mayor agilidad en los trámites. Ahora bien, ¿es seguro?

El dilema de la seguridad

Carlos Gavilán, director de Desarrollo de Negocio de Biometric Vox, defiende que la firma vocal “es una de las formas más fiables de identificar a alguien”, debido a que es un método “invulnerable a imitadores o grabaciones”. En cambio, no es de la misma opinión Jordi Ubach, consultor-formador en Ciberseguridad de Osane Consulting, que sostiene que “la utilización de la voz como dato biométrico aplicado a la ciberseguridad no deja de ser un factor de autenticación más que, utilizado de forma unitaria, no aporta ningún plus de seguridad”. En su opinión, la autenticación llevada a cabo por reconocimiento de voz carece de este refuerzo, “al igual que la utilización de otros datos biométricos como podría ser el reconocimiento facial”.

Así, Ubach incide en que cualquier tipo de autenticación “debe centrarse en doble factor, de forma que, combinados, eleve el nivel de seguridad”. Y ahí, en el papel que puede jugar la voz al realizar compras o transacciones en el mundo digital sí coincide Gavilán: “La entrada en vigor de la normativa europea PSD2 y la autenticación en dos pasos exige que el usuario elija al menos dos factores entre los de posesión (teléfono o tarjeta), conocimiento (contraseña o pin) e inherencia (factores biométricos)”. Por tanto, la voz podría jugar un papel protagonista, evitando problemas “que pueden derivarse de los otros dos factores, como pérdidas u olvidos”, matiza.

Un uso que se expande

Hasta el momento, el sector financiero y asegurador ya utilizan este método a la hora de renovar o contratar pólizas, pero también lo utilizamos desde hace tiempo en nuestras gestiones con las compañías de suministros. No obstante, el uso de la biometría vocal irá más allá de la firma de contratos. Según Gavilán, puede servir también, por ejemplo, para “la identificación o registro de empleados en una empresa, para validar una operación como es una transferencia de forma personal o para reconocer a un defraudador recurrente por su voz en estafas telefónicas”.

De hecho, su alcance no se circunscribe al sector privado, sino que “sin duda tiene cabida y será utilizada en el sector público”, donde permitiría “reducir el desplazamiento de ciudadanos, acortaría los tiempos administrativos y las dos partes estarían protegidas por tecnologías de mayor garantía ante disconformidades”, asegura Gavilán.

Las posibilidades se antojan enormes y, sin duda, cada vez utilizaremos más la voz para todo tipo de gestiones y acciones de la vida cotidiana. Ahora bien, como todo lo que tiene que ver con la tecnología, habrá que ver cuál es la predisposición que tenemos a adoptar las nuevas soluciones, que tendrán que garantizar tanto la eficiencia como la seguridad.

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