'Voyeurs digitales': nos pasamos la vida en las redes sociales, pero... ¿publicamos contenidos?

A pesar de que contamos con más de tres perfiles en diferentes redes sociales de media en España, apenas publicamos nuestro contenido en 1,7 de ellas. ¿Nos estamos convirtiendo en 'voyeurs digitales' o todo lo contrario?

Invertimos de media 22,5 días al año en las redes sociales.

Invertimos de media 22,5 días al año en las redes sociales. // Pixabay

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Nora Benito

22,5 días al año. Este es el tiempo que invertimos de media en las redes sociales. Según un estudio de Hubside en colaboración con IPSOS, 1 de cada 5 españoles le dedican 1,5 horas al día a los más de tres perfiles que tienen en diferentes medios sociales

A pesar de esta gran exposición y del tiempo que destinamos a estos canales sociales, solamente publicamos en 1,7 redes sociales o, lo que es lo mismo, utilizamos mucho tiempo para mirar contenido sin compartir el nuestro.

Y es que la mayor parte del contenido es producido por una pequeña parte de los usuarios. En este sentido, tal y como indica el socio y director del área de estrategia de Good Rebels, Pedro González, “el 88% de todo el contenido que hay en internet es replicado, mientras que el 12% es original”. 

Pero, aunque en su mayoría no seamos autores, sí hay diversos factores desencadenantes que nos llevan a publicar nuestras vidas en redes sociales. En este sentido, el responsable de comunicación de Kschool, Javier Fernández, hace referencia a la sociedad de la información en la que vivimos, a sentir la necesidad de mantener contacto con otras personas y, al mismo tiempo, al hecho de tener que informar continuamente sobre dónde estamos, qué pensamos o cuál es nuestro estado de ánimo para relacionarnos de alguna manera.

Por su parte, Pedro González considera que hay distintas motivaciones para compartir nuestro propio contenido en los medios sociales, como son el ego, presumir de lo que hacemos o incluso obtener visibilidad personal o profesional. “Nos parece imprescindible que la gente que nos sigue sepa en todo momento dónde estamos y qué estamos haciendo con el objetivo de conectar y crear vínculos digitales con otras personas”, aduce Fernández. "Ya el usuario no tiene miedo a perder su intimidad y cuanto más es aceptado por su comunidad, mayor es la motivación por compartir su vida", explica Rosa Ayari, profesora del máster en Community Management: Empresa 4.0 y Redes Sociales de IEBS Business School.

A esto hay que sumarle la actuación por imitación, según el responsable de comunicación de Kschool. “Intentamos imitar el comportamiento de aquellas figuras que admiramos y que tienen una fuerte presencia en Instagram, Twitter, Facebook, etcétera, y aquí es donde surgen movimientos virales como los famosos challenges”, afirma este experto en redes sociales. 

¿LA GENTE PUBLICA MENOS EN SUS REDES SOCIALES?

No todo en las redes sociales es publicar. ¿Cuáles son las cuestiones que nos echan para atrás a la hora de subir contenidos? Según el citado informe, el 52,9% de los españoles considera que se trata de información personal que puede dejar de ser de su propiedad. 

Pero ¿es verdad que la gente publica su vida menos que antes? “Las redes sociales empezaron con la única exigencia técnica de la plataforma para subir un contenido. Por ejemplo, el hecho de publicar una foto. En muchos ámbitos, ahora hay una exigencia adicional de tu audiencia de tal manera que no vale con publicar cualquier cosa”, indica Pedro González, “aunque hay que tener en cuenta muchos factores, como por ejemplo las franjas de edades”. Además, “lo que queda publicado forma parte de su identidad digital e incluso vital”, añade. Para Rosa Ayari, el hecho de estar en redes sociales ya es una forma de compartir, pero esta profesora afirma que cada vez nos cuesta más compartir personalmente. 

¿Y qué nos motiva para entrar a las redes sociales para mirar el contenido? “Hay una parte que habla de no perderse las cosas (FOMO), estar ahí para entender qué está pasando (normalmente en mi entorno social o las noticias), el aprendizaje (sobre todo en ámbitos profesionales) o aprender sobre distintas temáticas”, afirma González. Pero a esto hay que sumarle otro factor: el JOMO, o el mero disfrute de perderse las cosas, tal y como explica González. 

Además de esto, otro fenómeno ha entrado con fuerza: el dark social, o toda la conversación social que surge en canales sociales y que no es procesada. “La conversación que antes sucedía en medios sociales ahora surge en las apps de mensajería. Por eso, no se trata de que la gente publique menos, ya que si consideramos de manera agregada los medios sociales y las apps de mensajería se publica más, pero no en Instagram o Facebook, sino en Whatsapp o Messenger”, argumenta Pedro González, lo que abre una oportunidad para las empresas que sepan verlo a tiempo.

¿NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO EN 'VOYEURS DIGITALES'?

La sobreexposición (63%), así como la imagen distorsionada que muestran de la realidad (50%) y los riesgos a los que exponen a los más jóvenes (47%) son algunas de las críticas que los usuarios hacen al uso de las redes sociales. 

Entonces, ¿nos estamos convirtiendo en 'voyeurs digitales'? Pedro González no está de acuerdo con esto. “No es una tendencia que crezca, esta lógica de que cada diez personas, una publica y nueve leen no ha cambiado, sino que se ha modificado dónde la gente publica y por qué… Aunque desde el momento en que a los medios sociales empiezan a llegar celebrities hay gente que sí puede definirse como voyeurs digitales”, declara. 

¿Y LAS EMPRESAS?

Las empresas comparten contenidos y observan lo que ocurre en las redes sociales. “Hay una cierta lógica de las empresas de, independientemente de que escuchen, publicar menos en medios sociales sobre todo por el decaimiento del alcance orgánico”, argumenta González.

Pero el partido de la reputación y la identidad de marca se juega mucho en estos canales. “El objetivo de una marca en redes sociales pasa por construir y dar a conocer sus propios valores, intentando que la audiencia empatice con ellos y pueda llegar el momento en que decida compartir sus contenidos”, aclara Fernández. Por eso, “es común ver que las marcas comparten contenido donde se las menciona, pero es muy raro ver el caso en el que una marca comparte el contenido de otra”, concluye este experto.

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