"No me atrevo a ver el techo en la revolución de los pagos digitales"

Los sistemas de pago digitales han llegado para quedarse. Cada vez hay más plataformas más allá de las entidades financieras y una de ellas es Verse. Dave García, CTO de la flamante startup, nos cuenta cuáles son los retos en su campo

Dave García es CTO de la startup Verse.

Dave García es CTO de la startup Verse. // Foto cedida (Verse)

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Entrevista a Dave García, CTO de la startup Verse

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

Dentro de la revolución digital, Verse nace como un sistema monetario paralelo donde actúa “como un meta banco”, explica García. Y es que no son una entidad bancaria como tal, sino que son “una plataforma para que la gente comparta gastos”, pero aun así al final pretenden ser el sitio que la generación Z, que es principal nicho de mercado, “use para sus operaciones del día a día”. 

Es decir, llegar a aquellas personas que tengan que compartir un gasto o pagar algo, para ser su “partner de referencia”. Especialmente la pretensión es que el cliente no tenga que recurrir a un banco donde “quizá la experiencia que va a tener como usuario no pueda ser la que te de una empresa como la nuestra enfocada más a tecnología y producto”. 

Los desafíos en el camino

En la actualidad la realidad es que el crecimiento de este sistema ha sido muy grande y la retención “espectacular”, define el CTO de Verse. Esto se debe a que es una plataforma que “gusta y usa mucho la gente”, describe. Los usuarios la comparten con sus amigos. De ahí a que estén teniendo crecimiento orgánico “sin necesidad de hacer mucha inversión en marketing”, añade. 

Tomando como referencia un escenario cada vez más digital y cambiante, los objetivos pueden ser muy grandes para una empresa enfocada a este tipo de negocio. Según García, los retos que tienen ahora es “seguir creciendo dentro de España” y convertirse en un “jugador de referencia a nivel europeo”. 

En este sentido, su ambición es no quedarse dentro de nuestras fronteras, sino convertirse en una marca “internacional”. Cada vez más, las generaciones nuevas viajan, se mueven más, por lo que un partner que solo esté ligado a un país no puede “seguir el ritmo de nuestros usuarios”, argumenta. Hay gente que estudia, vive o trabaja fuera y es por eso que quieren ser “una plataforma que vaya con ellos a dónde se muevan”. 

El auge es bastante grande. De ahí a que García considere que el techo en el mundo de los pagos digitales “aún es complicado de ver”. En su opinión, no solo vamos a observar cómo el negocio tradicional se va a mover a nuevas tecnologías, sino que van a surgir nuevos modelos de negocios que hasta ahora ni imaginábamos que van “a revolucionar mucho la escena” tal como la conocemos. 

Tanto bancos como startups se están dando cuenta de esto y por eso tienen sus propios viveros de empresas. El experto no se atreve a vislumbrar una meta definida porque, aunque se modernice todo lo que ya existe, lo que va a llegar después va a ser “sorprendente”. 

Como ejemplo hay empresas como TransferWise que hace unos años no existían y ahora son muy sólidas porque “han hecho una disrupción brutal en el tipo de cambio”. Eso ha permitido que muchas compañías que hasta entonces no podían hacer negocio por costes en este tipo de transacciones “utilice sus operaciones”. 

La mayor regulación y mejora de la experiencia de cliente

Esta serie de plataformas tienen los mismos requerimientos que los bancos. Así tienen que asegurarse de que el uso de la aplicación sea lícito, que no se produzcan blanqueos de capitales y un largo etcétera. Sin embargo, paralelamente deben “tener una aplicación que sea fácil”, describe García. Con lo cual balancear la seguridad con la facilidad es un “desafío enorme”. 

Por ejemplo, que puedas hacer un pago con tu tarjeta que te funcione en cualquier cajero o TPV del mundo; o que puedas sacar dinero en cualquier cajero y no tengas problemas con tu tarjeta; o quizá mover el capital de tu cuenta bancaria sin costes. Todo esto son tareas “muy difíciles de hacer”, que los bancos tradicionales están “haciendo mejor”, pero que aún falta mucho para poder tener “la calidad que nosotros creemos que nuestros clientes se merecen”. 

De esta manera, a nivel financiero hay una legislación “muy buena”, concreta. Con la entrada desde hace unos años de la Electronic Money Institution se permitió que se abriera los servicios financieros no solamente a los bancos, sino a este tipo de plataformas con una inversión mucho menor. 

El futuro del efectivo

En el presente el pago en efectivo tiene una utilidad muy grande, que es que no necesitas “tener ningún medio digital, funciona offline y es más difícil de trackear”, afirma García. Con sistemas de pago alternativos, como el blockchain, se busca tener una opción diferente al cash, que no termina de despegar por razones varias, pero que puede ser “una buena semilla de una revolución en el tema de pagos en efectivo”, agrega. 

En esta línea, el CTO de Verse no se atreve a pronosticar “la desaparición del dinero en efectivo” con el auge de estos medios de pago, pero sí que probablemente gran parte del pago que actualmente se hace en efectivo por cuestiones de costes “se hará mediante plataformas alternativas que no suponen gastos adicionales”, concluye.

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