Piratería: ¿por qué la seguimos consumiendo?

Smart Protection es una compañía española dedicada a combatir la piratería y las falsificaciones online. Su CEO y cofundador, Javier Perea, nos cuenta cómo han desindexado ya más de 11 millones de urls de Google que tenían contenidos ilegales

Piratería: ¿por qué la seguimos consumiendo?

Foto de archivo (Pixabay)

Innovadores

SEGURIDAD EN INTERNET

Fran Leal

Fran Leal

La piratería y el mercado de las falsificaciones en el entorno digital conllevan unas pérdidas económicas muy importantes, que se cuentan por miles de millones anuales. Y lo cierto es que un gran porcentaje de la población continúa accediendo a contenidos ilegales o compra falsificaciones a través de Internet.

Pero, ¿por qué recurrimos los consumidores a estas prácticas ilícitas? Para encontrar respuestas, hemos recurrido a Smart Protection, una empresa española que combate  la piratería y las falsificaciones online en cuatro divisiones (Brand, media, live y publishing) y que, hasta el momento, han desindexado más de 11 millones de urls de Google que conducen a contenidos y productos ilegales, según nos cuenta Javier Perea, CEO y cofundador de la compañía.

Un fenómeno que lo baña todo

Para comprender hasta qué punto la piratería está presente en Internet, Perea hace hincapié en que “debemos entenderla como un negocio”, por lo que todo aquello que genere interés será susceptible de verse afectado. Por ello, desde su compañía la combaten detectando las posibles infracciones, “capturando y almacenando grandes cantidades de información con procesos de Big Data”, afirma. A continuación, clasifican esa información con machine learning y el trabajo de sus analistas de ciberseguridad.

Después, a la hora de intervenir, ser partner certificado de Google les “permite eliminar las infracciones rápidamente y donde más difusión tienen”, con lo que “se reduce considerablemente el efecto negativo de los contenidos piratas, al no aparecer como resultado en el entorno en el que los usuarios acuden a buscar contenido online”, argumenta. De hecho, como dato reseñable, Perea apunta que acaban de sobrepasar los 2.000 productos protegidos en contenido audiovisual, tanto series y películas, como eventos en directo.

¿Por qué caemos en la tentación como usuarios?

Obviamente, los motivos por los que consumimos piratería son de diversa índole y “pueden variar dependiendo del tipo de consumo, especialmente si es de contenidos o de productos”, advierte Perea. No obstante, desde la compañía resumen en tres las causas. En primer lugar, la incapacidad que existe en ocasiones para diferenciar un producto legal de otro que no lo es, así como una web original de una pirata. También, el precio aparece como un factor que determina este consumo. Y, por último, nos encontramos con la dificultar de conseguir los contenidos o productos originales.

Para llegar a estas conclusiones, se basan en diversos datos procedentes de estudios que han realizado sobre tendencias de consumo online, como los siguientes que nos enumera Perea:

  1. En el sector del retail, por ejemplo, el 55% de quienes iban a comprar en Internet durante el Black Friday no sabría reconocer entre un modelo de calzado falsificado y uno original. 
  2. El 44,15% de los encuestados ha comprado productos falsificados en Internet y, aunque no haya sido de manera intencionada, el 80% lo volvería a hacer.
  3. La confianza también juega en nuestra contra, dado que el 41,62% de los encuestados cree que un producto es original simplemente por el mero hecho de que se venda en un marketplace como Amazon, cuando la realidad es que en estos sitios también se puede encontrar piratería con frecuencia.
  4. En cuanto a las retransmisiones de eventos en directo, el 37,5% reconoce que no paga por acceder a canales oficiales, donde el precio es el principal factor que determina estas actitudes. De hecho, el 71% vería la retransmisión en cuestión en una web o red social con emisiones gratuitas ilegales, si bien el 42% reconoce que no se sentiría bien haciéndolo. 
  5. Por último, en el ámbito de las publicaciones y el contenido editorial, Perea menciona lo complicado de acceder a los contenidos en los sitios oficiales como uno de los motivos esgrimidos por los usuarios. 

Delincuencia, al fin y al cabo

Estos servicios que corrompen la ley no hay que olvidar que se trata de ciberdelincuencia pura y dura, “que explota de manera económica estos servicios, ya sean productos o contenidos”, especifica Perea. Es más, según nos cuenta, en algunos casos, las webs piratas forman parte de grupos organizados a nivel internacional, es decir, que no se trata precisamente de un juego de niños.

Estos ciberdelincuentes pueden rentabilizar sus fechorías a través de diferentes medios, entre los que destacan 3:

  • En primer lugar, a través de la publicidad, ya sea en la propia retransmisión de un evento en directo o la que se inserta en las reproducciones ilegales.
  • Otro modo de sacar tajada es a través de comisiones o pagos que ofrecen los ciberlockers (sistema de almacenamiento virtual en el que se alojan contenidos para ser distribuidos de forma ilegal), dependiendo del número de usuarios que visualicen el contenido. Cuantos más usuarios, más ganancias.
  • Finalmente, los modelos de suscripción también pueden reportar importantes ingresos, dado que el usuario paga directamente al pirata un importe que le permite suscribirse al canal y tener acceso a los contenidos ilegales que allí se reproduzcan de forma regular.

Un negocio peligroso para todos

Las consecuencias de estas prácticas son nocivas para todas las partes. Para el ciberdelincuente en primer lugar, porque “se enfrenta a que un stakeholder inicie cualquier tipo de procedimiento legal en su contra, que puede incluir desde multas hasta condenas de cárcel”, señala Perea.

Las compañías que hacen las cosas bien, e invierten en contenidos originales y productos de calidad, son las que más sufren, al ver “impactados de forma significativa sus ingresos y, en general, su rentabilidad”, asegura. Esto, a su vez, lleva a que exista una menor inversión después, con lo que como usuarios vamos perdiendo en lo relativo a la oferta.

Para concluir, Perea recuerda un riesgo añadido para los usuarios, pues “los sitios de piratería son una de las principales fuentes de distribución de malware, por lo que el consumidor abre la puerta para que los piratas accedan a datos críticos como contraseñas o datos bancarios”.

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