Cuando tu compañero de viaje es un dron: qué tener en cuenta antes de ir de vacaciones

Si vamos a viajar con un dron es importante tener bien claros ciertos aspectos para evitar sorpresas desagradables.

Cada país tiene sus limitaciones y restricciones a la hora de volar drones de recreo. 

Cada país tiene sus limitaciones y restricciones a la hora de volar drones de recreo.  // Saffu (Unsplash)

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María Refojos

María Refojos

Los billetes de avión, la reserva del AirBnB, el DNI… Todo a punto para el viaje. Si vas a incluir tu dron en este pack, ya sea para tener las mejores fotos posibles o simplemente como elemento de recreo, es importante tener bien claros ciertos aspectos para evitar sorpresas desagradables.

Hagamos un ejercicio de imaginación: piensa que estás dando una vuelta por La Habana, en Cuba. Que te encuentras disfrutando de sus animadas calles, de su gente y de su sabrosa comida. Imagina que llegas al Malecón y coges tu dron para sacar una buena panorámica del paseo marítimo acariciado por las aguas del Caribe… 

Es entonces cuando aparece la policía, te requisa el dron y te lleva en volandas hasta la comisaría. Allí retienen tu pasaporte y te hacen infinidad de preguntas mientras amenazan con decomisarte el dron. Sales 7 horas después, con el juramento de no volver a sacar el dron de la habitación el resto del tiempo que vayas a estar en la ciudad. Has tenido suerte y no te han aplicado ninguna sanción, y además conservas tu flamante aparato tecnológico. Pero la historia, que es verídica, podría haber tenido un final mucho menos feliz.

Reglas de oro 

Y es que la legislación y normativa en torno al vuelo de drones de uso recreativo es muy diversa según el país que visitemos e, incluso dentro de un mismo país, habrá zonas o regiones donde la vigilancia sea más exhaustiva o incluso esté totalmente prohibido. Así que si planeamos llevar un dron de vacaciones, hay una serie de consejos a seguir para tratar de evitar el mal rato de pasar un día en el cuartelillo.

De forma general, no van a exigirnos una licencia para volar un dron como hobby, pero sí la necesitaremos para usos profesionales. Otra ‘regla de oro’ es la de olvidarnos de volarlo cerca de un aeropuerto. El espacio aéreo controlado está restringido y suele establecerse una distancia mínima con respecto a los aeropuertos, de varios kilómetros, que variará en función del país. 

En España, por ejemplo, el marco regulatorio que entró en vigor en diciembre de 2017 fija en 8 kilómetros lo máximo que podremos aproximarnos con el dron al “punto de referencia de cualquier aeropuerto o aeródromo”. En la página web de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) se puede encontrar información sobre las limitaciones y restricciones en España para el sector de las aeronaves pilotadas por control remoto. 

También debemos evitar “zonas de seguridad, zonas militares, poblaciones (se suele requerir autorización), grupos de personas, algunos parques nacionales y zonas muy turísticas... Así como vuelos nocturnos”, enumera Jaime Rodríguez, abogado de Díez & Romeo Abogados, firma especializada en materia aeronáutica.

Ojo con la batería

Es aconsejable también revisar las normas del aeropuerto al que nos dirijamos y de la compañía aérea con la que nos vayamos a trasladar por si hay alguna especificación a contemplar. A grandes rasgos, lo esencial es que el dron debe estar completamente apagado y que en la práctica totalidad de los casos tendrá que ir en el equipaje de mano, al incluirse en la categoría de equipo electrónico (como una tablet o un ordenador portátil). 

La batería puede ser el elemento más problemático, ya que el transporte de baterías de litio está limitado por ser considerado un artículo peligroso y no están autorizadas en todos los aviones. Por norma general, si las baterías no superan los 100Wh de potencia serán admitidas, aunque conviene siempre revisar las recomendaciones de cada aerolínea por hay alguna salvedad relacionada con las características del equipo. 

Por ejemplo, en Iberia y en American Airlines los dispositivos que emplean baterías de litio solamente pueden subirse al avión cuando la batería no exceda los 160 Wh de potencia. En caso contrario, no serán aceptados. American Airlines añade, además, una limitación asociada al tamaño del dron. Por su parte, Air France indica que si se trata de una batería de litio superior a 160 Wh, “está prohibido transportar el dron y la batería” tanto en cabina como en bodega, mientras que si es inferior o igual a 160 Wh, sí que lo autoriza. 

Cada país es un mundo

El siguiente test a superar será el del país al que te diriges. Si no vas a salir de España, Jaime Rodríguez recuerda que no es obligatorio pero sí “recomendable” contratar un seguro. Fuera de España el experto recuerda que existe “una gran diferencia en los permisos” según el destino de nuestro viaje. 

Europa: todavía no existe una normativa común que aplique sobre toda la Unión Europea, aunque sí ciertas reglas generales y “la prohibición absoluta de volar un dron por la noche”. 

Suiza: existen numerosos aeródromos, por lo que las restricciones de distancia, de 5 kilómetros, y de altura de vuelo para drones “son muy estrictas”. 

Estados Unidos: hay que registrarse en la Federal Aviation Administration (FAA), pagar la tarifa (5 dólares) y contar con un seguro de accidente.

Brasil: al igual que en EEUU, hay que proceder al registro previo en la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (ANATEL) y abonar 200 reales.

Tailandia: el dron debe ser registrado con al menos dos meses de antelación y se debe solicitar un permiso en la Civial Aviation Authority of Thailand (CAAT). Además, hay que “tener un seguro de vuelo y un certificado de no haber cometido un delito en el país”, detalla el letrado de Díez & Romeo Abogados. 

México: cuentan con diferentes normativas según el peso del dron.

India y Marruecos: está totalmente prohibido volar un dron. En Marruecos, por ejemplo, se penaliza con multas y “hasta con cárcel”.
 

En cualquier caso, “lo ideal es ponerse en contacto con las autoridades de aviación de cada pais, ya que ellos serán los encargados de proporcionarte la información que necesitas, además de informarte en caso de que exista algún tipo de tasa o prohibición para entrar al país con la aeronave”, señala el abogado Jaime Rodríguez. 

Y para ir tanteando las posibles exigencias sobre el vuelo de drones de recreo, existe este mapa interactivo elaborado por Anil Polat y publicado en su web foxnomad. La última actualización data de 17 de noviembre de este año y muestra con una guía de colores las distintas normativas de todos los países del mundo. En verde, los que permiten el vuelo, en amarillo el vuelo con restricciones, el rojo la prohibición absoluta y en gris los que no tienen regulación o de los que no hay información.

¿De qué no puedo olvidarme si voy a viajar con un dron?

A modo de resumen, en la lista de imprescindibles a la hora de viajar con un dron, desde Díez & Romeo Abogados inciden en que es aconsejable llevar toda la documentación de la que dispongamos: la factura de compra para demostrar que somos el propietario del aparato, la póliza del seguro de responsabilidad civil, con la extensión internacional...

También llevar actualizados los sistemas de software del dron y que todo funciona correctamente, así como llevar consigo los repuestos necesarios. 

Y si tenemos la licencia de piloto, aunque se trate de un dron de recreo y sea un documento no obligatorio y “válido solo para el territorio español”, llevarla con nosotros no estará de más ya que nos puede sacar de algún apuro.

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