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Jueves, 14 de noviembre del 2019

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Decálogo para no convertirse en un 'esclavo' de las redes sociales

El acceso a redes sociales puede tener efectos nocivos, pese a sus ventajas. Estas 10 técnicas te ayudarán a recuperar un tiempo muy preciado

Decálogo para no convertirse en un 'esclavo' de las redes sociales

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Innovadores

Redes sociales

Fran Leal

Fran Leal

Las redes sociales han modificado drásticamente nuestra manera de relacionarnos. En lo personal, nos permiten estar al tanto de lo que piensan y hacen personas con las que, en épocas pasadas, habríamos perdido todo tipo de contacto. Porque sí, las redes unen. Y en el contexto laboral, una buena planificación y optimización de LinkedIn o Twitter, entre otras, puede reportarnos más de una alegría.

Ahora bien, también es cierto que las redes y su poder de atracción han motivado que niños y mayores estemos quizá más tiempo del recomendable enganchados, saltando de video en video o ‘cotilleando’ la vida de los demás.

5 grandes perjuicios para la salud

El mal uso de las redes no solo conlleva una pérdida de nuestro bien más preciado: el tiempo. Del mismo modo, su abuso puede provocar problemas relacionados con la salud. Como refleja Andrea Giuliodori en ‘Reconquista tu tiempo’, está demostrado que el uso excesivo de las redes tiene una relación directa con procesos ansiosos o depresivos, que además influyen negativamente en nuestro sueño. Además, el uso de los dispositivos electrónicos antes de dormir es claramente perjudicial para conciliar el sueño y descansar como debemos de cara a la jornada siguiente.

Desde el punto de vista psicológico, podemos sufrir una distorsión de la imagen corporal, al no vernos reflejados en los cánones de belleza a los que estamos expuestos continuamente (que no reflejan la realidad) y con los que nos comparamos. Además, nos hace sacar lo peor de nosotros mismos en discusiones o debates virtuales, donde se polarizan las posiciones, dando lugar al odio, la violencia o el ciberacoso.

Por último, entre los efectos perversos que podríamos citar, se encuentra el FOMO, o miedo a perderse algo, de no estar al corriente de todo. Esto, con aplicaciones como WhatsApp, nos hace vivir constantemente pendientes de las notificaciones del teléfono, con lo que centrarnos en cualquier tarea es prácticamente imposible.

10 técnicas para una defensa personal digital

Llegados a este punto, es el momento de tomar medidas. Por ello, poner en práctica alguna que otra técnica para ganar en salud digital puede ser el comienzo de una relación ventajosa con nuestros dispositivos y redes. Giuliodori plantea 10 técnicas para llevar a cabo una defensa personal digital, que nos hará ganar tiempo para las cosas realmente importantes y nos alejará de las citadas contraindicaciones.

  1. Desactivar las notificaciones del móvil. Todas. Así seremos nosotros quienes decidiremos cuándo consultar el correo o whatsapp, ganando concentración y libertad. Podemos incluso fijarnos unas horas concretas para llevar a cabo estas consultas y no perder el tiempo constantemente.
  2. Introducir ‘pausas de reflexión’ después de publicar. Los ‘me gusta’ (o equivalentes) de las redes hacen que estemos pendientes todo el tiempo del éxito de nuestros posts, nos crean una dependencia. Para huir de ella, Giuliodori propone cerrar el navegador en el momento que hacemos una publicación y no volver a consultar ‘nuestro éxito’ hasta pasado cierto tiempo (por ejemplo, 12 horas o al día siguiente).
  3. Poner el teléfono en blanco y negro. Los colores llamativos nos atraen, es un hecho. Pues bien, Giuliodori asegura que si optamos por la modalidad blanco y negro, descenderá nuestra dependencia hacia el dispositivo.
  4. Aprender a aburrirse. Llenar cada segundo de nuestra vida de actividades no es sano. Saborear periodos de aburrimiento nos ayuda a recargar pilas y alimenta nuestra creatividad y la resolución de problemas complejos.
  5. Cambiar la distribución de las apps. A veces entramos en las aplicaciones por pura inercia, sin darnos cuenta. Si cambiamos la posición de los iconos, acabaremos con estos automatismos y entraremos solo cuando lo queramos realmente.
  6. Defender el valor de nuestra atención. Preguntarnos cuánto estaríamos dispuestos a pagar por ver el post que estamos viendo puede ayudarnos a percibir que, en verdad, no nos interesa en absoluto, con lo que dejaremos de perder el tiempo con nimiedades.
  7. Cerrar la sesión. Cuantas más barreras nos pongamos, menos abusaremos de las redes, porque somos perezosos. Obligarnos a introducir la contraseña cada vez que accedamos (y si es una password complicada, mejor) es una buena manera de reducir nuestra exposición.
  8. Utilizar más la voz y menos el teclado. Escribir aquello que queremos comunicar lleva un tiempo mucho mayor que si lo hacemos con las cuerda vocales. Las notas de voz nos ayudarán a optimizar nuestro tiempo; eso sí, sin pasarse.
  9. Configurar las notificaciones VIP. Como el primer consejo del decálogo es difícil de cumplir a rajatabla, un buen comienzo es restringir las notificaciones que recibimos al máximo, limitándolas a superiores, clientes o familiares que no pueden esperar. Eso sí, Giuliodori hace hincapié en la necesidad de educar a las personas con las que trabajamos o vivimos para que respeten nuestro tiempo, con lo que nos estaremos respetando a nosotros mismos.
  10. Por último, aceptar el reto de los 60 minutos. Existen aplicaciones que nos ayudan a controlar el tiempo que utilizamos el teléfono. El reto consiste en conseguir que, durante una semana, solo empleemos el dispositivo durante 60 minutos al día.

Cumplir con estas 10 pautas puede resultar complicado, sobre todo al principio. No obstante, podemos empezar poco a poco e ir implementando cada una de las medidas. No es un ‘todo o nada’; cada paso que demos estaremos mejorando nuestra salud digital y optimizando nuestro tiempo.

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