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Jueves, 14 de noviembre del 2019

Economyz

"Si estudias para el mercado, serás un mediocre"

Si crees que hay que estudiar lo que demanda el mercado, que el crecimiento económico está por encima de todo o que economía y ecología se oponen, esta entrevista no será muy cómoda para ti. Hablamos con Dani Suárez, coautor de 'Sócrates y la Econología'

Dani Suárez, CEO de Zapiens y coautor de Sócrates y la Econología

Dani Suárez, CEO de Zapiens y coautor de Sócrates y la Econología // Foto cedida

Innovadores

ENTREVISTA DANI SUÁREZ, CEO DE ZAPIENS Y COAUTOR DE 'SÓCRATES Y LA ECONOLOGÍA'

Fran Leal

Fran Leal

La etapa que estamos viviendo, de continuos cambios motivados por la digitalización, está marcada por una intensa incertidumbre. El futuro del mercado laboral, la forma de concebir y gestionar las empresas o la propia educación son ámbitos que no tienen nada que ver con cómo eran hace muy poco tiempo.

Dani Suárez es CEO de Zapiens (compañía que ofrece un sistema de inteligencia cognitiva para que las compañías aprendan a gestionar el conocimiento que hay dentro de ellas) y acaba de publicar, junto a Manuel Valera, el libro ‘Sócrates y la Econología’ (Empresa Activa), en el que aborda este concepto, que consiste en volver a unir Ecología y Economía, porque para gestionar la casa primero hay que conocerla. Hemos charlado con Suárez para profundizar en las ideas que plasma en el libro y muchas de ellas, lejos de seguir la corriente, cuestionan muchos de los mantras vigentes en el discurso hegemónico de hoy día. El que avisa no es traidor.

El concepto de Econología, ¿por qué es tan importante y qué puede aportar a las empresas?

Se trata de la unión de los conceptos de ecología y economía, conocer la casa y gestionarla. En verdad, solo hay dos casas en las que vivimos toda la vida: el planeta Tierra y nuestro cuerpo, y las dos las tenemos bastante maltratadas. Dado que la tercera parte de la vida la pasamos trabajando, las empresas y los empresarios tenemos que gestionar todas las casas. Y eso pasa por que los trabajadores sean felices, tengan una vida orgánica, con tiempo para la conciliación, para disfrutar, para ser creativos… Y todo esto desde un punto de vista sostenible y en global.

En esto, las empresas tenemos una capacidad de acción muy potente y debemos responsabilizarnos. Hay un montón de individuos pasándose de horas, con unos niveles de estrés e infelicidad alarmantes. La necesidad de abordar esto es evidente. Y no hay que olvidar que conocer la casa es algo previo a su gestión.

Pero desde las compañías, ¿no se puede pensar que esa gestión y la del conocimiento puede hacer que se descuide el negocio?

Desde un punto de vista antropológico, las empresas para mí son tribus. Y si la tribu de los humanos llevamos 250.000 años, el beneficio, por decirlo de alguna manera, no existe. Esto de que por emitir CO2 pagues, al planeta le da igual. A fin de cuentas, considero que un economista que no es ecologista, lo es por ignorancia.

Si tú gestionas tu casa con un excel en el que solo cuentas monedas, no estás midiendo todo lo que tienes que medir. Necesitamos nuevos gestores que no solo midan las monedas, sino que también tengan en cuenta el impacto, la huella hídrica, el CO2, la felicidad de la gente…

En el libro pones en cuestión precisamente esa idea tan implantada de que hay que crecer continuamente desde el punto de vista económico…

Yo me paso medio año en EEUU, y con todo el boom de las startups y los fondos, yo creo que existen otros modelos de crecimiento orgánico y más naturales. Tenemos que preguntarnos qué es crecer. Quizá crecer es que tengas más tiempo libre, que puedas dormir una mañana, aprender o también tener un Porsche y 5 millones en el banco. No solo hay un modelo de crecimiento.

Yo lo que critico es que parece que es alguien de fuera el que nos dice qué es el crecimiento y el éxito, y creo que para cada uno significa una cosa diferente.

¿Es un tema de educación, que quizá se esté mercantilizando demasiado?

Yo siempre digo que tengo una empresa de filosofía. La gente me dice que no, que es de tecnología. Pero es que todas las empresas son tecnológicas. Lo importante es saber por qué haces las cosas y para qué las haces. Yo utilizo herramientas tecnológicas (IA, machine learning) para solucionar el problema de mi cliente. Pero cómo soluciono estos problemas no define lo que soy.

La cuestión es que estamos educando a los niños para que sean técnicos, para que sean robots. Estamos entrenando a los humanos como robots. Y por otra parte hay un montón de empresas que intentan que sus robots parezcan humanos. Es de locos…

Yo veo 4 tipos de trabajadores. Los que más me gustan son los humanos-humanos (gente creativa, que siente emociones y se hace preguntas) y los robots-robots (que trabajan para los humanos, no para sustituirlos). Las otras dos clases no me gustan nada. Los robots-humanos son una manera de engañar a la gente, son herramientas destinadas al ahorro de costes. Y los humanos-robots lo mismo, nos han entrenado para eso y es verdad que resulta complicado salir de Matrix.

Pero tenemos que cambiar el modelo educativo desde el principio. Las universidades se crearon como centros para pensar, y hoy parecen módulos de FP largos.

Sí, pero la tendencia parece que es esa, prepararse para lo que necesita el mercado laboral

Yo siempre digo que hay que olvidarse de la empresa, porque si estudias para el mercado serás un mediocre. Estudia para ti. Si estudias para el mercado, hace 10 años tenías que haber sido programador; ahora, científico de datos; en 5 años, filólogo (porque a los robots hay que enseñarles a hablar) y, al final, también se necesitarán filósofos que pongan ética y valores en todo esto.

Sea como sea, lo cierto es que hay sectores de la población que corren el riesgo de quedarse fuera del mercado laboral, como los de mayor edad o menos cualificados. ¿Hay motivos para preocuparse?

Por supuesto. Hay empresas que casi no tienen empleados mayores de 50 años. Y claro, si se hace una transición y se manda a la gente a casa con sus salarios, pues bien. Pero habrá muchos que no puedan y directamente habrá despidos.

Creo que tenemos que ver cómo cuidar a los mayores, porque es verdad que el sistema les está echando fuera. Ahora bien, les echa fuera porque los ve como humanos-robots, que no conocen la técnica. Pero hay que volver a contratar humanos-humanos, personas con mucha experiencia y conocimientos que tiene mucho valor.

Y en cuanto a los nuevos niños que estamos educando, lo tenemos que hacer con la capacidad de aprender y cuestionarse las cosas. Porque es necesario más espíritu crítico y más humanos-humanos.

Eso de preparar a las personas para las profesiones del futuro… Considero que es un error de base; es lo que hacen las universidades, preparar a las personas para ser técnicos, cuando lo que debemos es prepararnos para ser personas, con valores y conciencia crítica. Porque si a día de hoy te quieres reinventar, te apuntas a un master de científico de datos y en un año tienes trabajo. Que estés 20 años preparándote para algo que cuando llegues no sabes cómo va a ser, no es lógico. Lo fundamental es conocerse a uno mismo.

Además, quizá el futuro del trabajo es no trabajar como lo entendemos hoy día. Que puedas hacer lo que te gusta, sin tener que hacerlo porque tengas que ganar un dinero. En relación con esto hay muchas ideas que se pueden tratar, como los impuestos a los robots o las rentas básicas.

Otra de las ideas que defiendes en el libro es la de ‘creacción’. Siempre hemos escuchado aquello de “piensa antes de actuar”, pero tú lo sustituyes por “actúa primero, piensa después”. ¿Cómo llegas a esta conclusión?

Yo creo mucho en la ‘fluidocracia’, en la toma de decisiones porque fluyes. Tenemos que permitirnos fluir. Estamos constantemente controlados y con el freno echado, con miedo. Y la vida, después de todo, es un viaje de exploración. Hay quien quiere tener todo controlado, dibujar el mapa, saber dónde está todo, planificar, etc. Pues vaya aburrimiento de videojuego…

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