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Viernes, 23 de agosto del 2019

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La sensorización en la Smart City, la clave para cuidar el medio ambiente

Las ciudades inteligentes tienen que abordar cuestiones como la gestión de los residuos o la eficiencia energética. Para ello, la Inteligencia Artificial y el Internet de las cosas se presentan como elementos indispensables

Las ciudades inteligentes avanzan de la mano de la tecnología

Las ciudades inteligentes avanzan de la mano de la tecnología // Tumisu (Pixabay)

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Fran Leal

Fran Leal

La calidad medioambiental de las ciudades está acaparando cada vez más atención y, dentro de las denominadas Smart Cities (ciudades inteligentes), una correcta gestión de los servicios públicos puede contribuir a mejorar este aspecto.

Poco a poco, van surgiendo cada vez más iniciativas dirigidas a mejorar la calidad mediambiental de las ciudades. Un ejemplo de ello es lo que están haciendo desde la compañía española de consultoría en transformación Watch&Act, que están apostando por la Inteligencia Artificial (IA) y el Internet de las cosas (IoT) en diversos proyectos vinculados con la calidad medioambiental.

Tres frentes que abordar

Jesús Muñoz, responsable de Innovación de la compañía, nos ha explicado que, en materia de medioambiente, en las Smart Cities se está trabajando en una triple vertiente:

  • Por un lado, la mejora de la gestión y el aprovechamiento de los residuos. En su opinión, siempre se ha llevado a cabo de una forma masiva y no ha buscado el segundo valor del residuo. Ahora, en cambio, comienza a verse ese valor, cómo canalizarlo y cómo mejorar su acogida en otros sectores.
  • En segunda lugar, la contaminación, tanto de fluidos como del aire. Al respecto, Muñoz apunta que se está trabajando en profundidad sobre cuál es el uso de energías que se está haciendo en las ciudades; “de ahí, todas las políticas de movilidad y reducción de la contaminación”.
  • La última línea de trabajo estaría enfocada al consumo, más concretamente a la reducción del mismo. “Esto está afectando mucho a las ciudades, porque el principal consumo de los ayuntamientos es el de la iluminación y la gestión de aguas”, sostiene Muñoz.

¿Espías en el contenedor?

Entre los proyectos donde Watch&Act está prestando sus servicios, se encuentra el lanzado por Grupo Defesa, que pretende avanzar hacia procesos más eficientes en la recuperación y el tratamiento del papel. Para ello, se han introducido sistemas de IA e IoT dentro de los contenedores, que permiten:

  • Controlar el contenido que almacena.
  • Comprimir el papel, ganando con ello más capacidad de almacenaje.
  • Informar a un sistema central de cuándo es el momento idóneo para la recogida, que a su vez permite ahorrar combustible (hasta un 30 por ciento) y lograr mejoras de hasta un 50 por ciento en la eficiencia de los procesos.
  • Detectar personas en el interior de los contenedores o el robo de papel.

Muñoz aclara que lo que se busca, por encima de todo, es “enseñar al ciudadano. La mayor parte del problema de la gestión adecuada de residuos radica en que el ciudadano mezcla residuos o los echa en un mismo contenedor”. Para combatir este problema, “hay que motivar al ciudadano, darle información y controlar lo que está depositando en los diferentes contenedores, para transmitir esos datos al propio ciudadano y al municipio”. En relación a esta práctica, Muñoz hace hincapié en que “no se trata de perseguir, sino de informar, para que se regule la conducta”.

‘Proyecto Resplandor’

Otro de los frentes en los que están trabajando es el de la contaminación lumínica. El Proyecto Resplandor, con la participación de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla, persigue distinguir los tipos y cantidades de luces más apropiadas para cada zona de la ciudad. Con esta información, y mediante big data, se establece la correlación entre el flujo luminoso, la arquitectura de las infraestructuras anexas y el resplandor luminoso nocturno.

Como resultado, no solo se obtiene una reducción de la contaminación lumínica, sino que, además, se llega a optimizar el consumo energético. Como decíamos antes, el consumo en iluminación es uno de los grandes desembolsos que hacen los ayuntamientos. “Ya se hizo mucha inversión pública, por ejemplo, en instalación de LED, pero se está viendo que no es todo lo bonito que se esperaba. La tecnología que conlleva hace que mucha de la energía se pierda en la transformación a LED”, afirma Muñoz.

Para poder dibujar este sistema interconectado entre fuentes e infraestructuras, un elemento vital es la sensorización, “para saber en qué momento se aprovecha la energía y cuándo hay que empezar a capturar. Ahora mismo, la sensorización se hace a través de la bombilla, pero se tiene que meter la inteligencia en las propias farolas, para saber, por ejemplo, los momentos en que hay que iluminar más o menos”, asevera.

Esos sensores acabarán incorporados en el mobiliario urbano: farolas, aceras… “Va todo unido. Aprovechar la energía, contaminar menos y aportar información a la ciudadanía para que haga las cosas mejor”, resume Muñoz.

Un desarrollo más homogéneo

Aunque las Smart Cities llevan un tiempo en el candelero, y tanto las empresas como las administraciones públicas “están apostando fuerte”, este proceso de desarrollar ciudades inteligentes, “la verdad es que va poco a poco, sobre todo por la falta de presupuesto”, señala el responsable de Innovación de Watch&Act.

En cuanto a qué ciudades llevan la delantera, “a nivel nacional, Madrid, Sevilla, Málaga o también en Cantabria siempre han trabajado mucho e iban por delante del resto. Pero ahora se está homogeneizando; el discurso ya ha calado, determinados prototipos en ciudades han funcionado bien y cada una busca ahora solucionar sus necesidades particulares”, concluye.

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