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Jueves, 14 de noviembre del 2019

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Programa en Espiral: cultura para denunciar los excesos de la banca

Martín Huete, creador de Programa en Espiral, nos cuenta los secretos del primer proyecto de educación financiera de España que engloba cultura, arte y dinero

Martín Huete es el creador de Programa en Espiral y uno de los rostros más conocidos de la industria de gestión de activos en España.

Martín Huete es el creador de Programa en Espiral y uno de los rostros más conocidos de la industria de gestión de activos en España. // Enrique Gómez (Agencia Comma)

Innovadores

PRIMERA PELÍCULA ESPAÑOLA SOBRE LA CRISIS

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Agustina Barbaresi

Inside Job, Margin Call, El Lobo de Wall Street... Hollywood acumula títulos que denuncian los desmanes de la industria financiera que llevaron al crack de 2008, pero en España todavía no se ha contado en el cine el papel de los bancos en las turbulencias que llevaron a los mercados y la economía a una de las peores crisis de la edad moderna. Martín Huete es una de las caras más conocidas de la industria de gestión de activos y quiere cambiar esto. Amante del arte, la música o el cine, cree que apelar a las emociones es clave para convencer a la gente de que es importante que tomen el control de sus finanzas y supere el "síndrome de Estocolmo" bancario. Para ello, ha lanzado Programa en Espiral, el primer proyecto multidisciplinar que mezcla cultura y dinero para darle una vuelta de tuerca a la educación financiera. 

¿Qué es Programa en Espiral?

Queremos hacer un movimiento colaborativo, intergeneracional y transmedia destinado a conectar a las personas con su mundo financiero. Para ello queremos utilizar las facilidades que nos da la digitalización y promover diferentes actividades culturales.

Hace 2 años estaba dando una charla en un máster sobre emprendimiento y, cuando acabe, la persona que me estaba grabando me pidió hablar conmigo. Nos reunimos y me contó que quería hacer la primera película española sobre el sistema financiero. Él acababa de montar una productora y con esta conversación se me encendió la bombilla. En conversaciones posteriores con otros profesionales, surgió ampliar el proyecto más allá de la película. Así se creó lo que hoy es Programa en Espiral.

Espiral tiene varios proyectos paralelos a la película. El primero que ya está en marcha, porque firmamos la semana pasada la Agrupación de Interés Económico, es hacer esta película que te mencionaba. Hasta ahora, el cine ha funcionado mucho con subvenciones y luego a lo mejor apelaba a inversores. Nosotros vamos a tratar de hacer lo contrario: la semana que viene ya tendré el cuadro de venta.

¿Será una película tipo Margin Call pero a la española?

Sí, será producción española y será una mezcla de El Reino, aunque en este caso hablaba de la corrupción política, Margin Call, La Gran Apuesta y El Lobo de Wall Street. Curiosamente, en el mundo anglosajón hay muchas películas sobre esta cuestión, pero aquí en España no. Eso sí, con todos mis respetos hacia todas las opciones políticas, esta no es una película podemita ni los bancos son todos unos hijos de puta. Porque ni lo pienso ni lo creo. Pero es una película para despertar las conciencias de la gente y que se den cuenta que los bancos tienen que hacer las cosas de una forma diferente. Lamentablemente, el sistema sigue exactamente igual (que antes de la crisis). Pero podemos aprovechar el síndrome de estocolmo bancario que existe en esta sociedad y la incultura que hay sobre la inversión. Queremos ser una gota en el océano de este cambio de paradigma que es imprescindible. La gente piensa que la inversión es para sesudos y no es así, es mucho más fácil, no hace falta estar todo el día pendiente, escuchando la radio o leyendo la prensa económica. Hay que tener un pequeño colchón para imprevistos, pero el resto tenemos que invertirlo a largo plazo o de lo contrario estaremos tirando el dinero. Hace poco un gran banco sacó un fondo garantizado que te garantiza un 0,50% con la inflación al 1,5. Para eso es mejor tirar dinero. Y vendió 500 millones de ese fondo. El sistema sigue exactamente igual, a pesar de la regulación. Con la película pretendemos llegar a la gente de una forma que no llegan otros cauces, ni los blogs, ni nada… La gente sigue sin enterarse sobre estas cuestiones.

Entonces, tendrá alma de denuncia y estará basada en hechos reales...

Será una película ficcionada pero basada en hechos reales: sentencias judiciales, multas de la CNMV… Habrá una historia central y algunas historias paralelas. Ya tenemos lista la sinopsis y nos vamos a poner ya con el guión, para el que estimamos unos 9 meses de trabajo. Normalmente una película así supone unos 3 años de trabajo, queremos intentar hacerla en dos. Con respecto al equipo, con el director tenemos dudas sobre si apostar por un director novel o no, pero como actor protagonista sí tenemos claro que queremos contratar a alguien que tenga caché.

¿Por qué puede un inversor del sector financiero estar interesado en una película así?

Desde un punto de vista financiero-fiscal es un producto buenísimo para los inversores: de entrada te puedes deducir la base imponible del 18% y después la rentabilidad que se le puede sacar. La distribución ha cambiado mucho en el mundo del cine: ya no depende tanto de la taquilla ni la exhibición en cines, sino que se puede por ejemplo vender los derechos a plataformas como Netflix. Lo que tenemos claro es que vamos a hacer la premiére en el Cine Callao en el verano de 2021. Nuestro objetivo en los próximos meses es recaudar hasta ⅓ del presupuesto total, para empezar a contratar personal y empezar a rodar. Necesitamos desde un guionista profesional, aunque yo estaré de co guionista para revisar todos los términos financieros, hasta un director. Y también empezar a tocar algún actor. El año que viene ya será cuando intentemos conseguir alguna de las subvenciones y seguir avanzando. 

¿Qué tipo de inversores buscáis en concreto?

Buscamos sobre todo inversores en bancas privadas y family offices, que podrían estar interesados en esta rentabilidad. Lo que pasa es que es complicado porque para conseguir las facilidades fiscales que conlleva hacer una película hay que constituir una figura llamada Agrupación de Interés Económico (AIE, un tipo de asociación). Me encantaría hacer un crowdfunding y que mucha gente pudiese participar en la película, pero las plataformas de este tipo exigen que haya detrás una sociedad anónima en vez de una AIE. Así que en principio buscamos inversores profesionales.

Y este tipo de inversores, siendo del sector financiero, ¿tendrían alguna influencia sobre el guión de la película?

Cuando buscaba patrocinadores para el proyecto global, hubo gente que me puso como condición revisar el guión final y eso no puede ser. Pero bueno, yo sí estoy convencido de que algún banco que haya tenido alguna complicación y quiera cambiar su ADN o algún banco nuevo que no haya estado involucrado en estas prácticas sí puede estar interesado. 

Más allá de la película, ¿qué otros proyectos engloba Programa en Espiral?

El siguiente de ellos es mi primer libro, que saldrá en el primer trimestre del próximo año y para lo que estoy en negociaciones con la editorial Deusto. La idea de este libro es organizar y actualizar los post que ya tengo publicados y desarrollar bien todo el concepto de Programa en Espiral. Por otro lado, he rediseñado mi web personal y he lanzado una newsletter específica del Programa, a la que ya se ha apuntado mucha gente. También tengo un programa de afiliación abierto a todo el mundo que se llama Soluciones de Inversión, con acceso a 6 entidades que tienen productos de inversión con los que creo que se puede ahorrar, como son N26, Preahorro, Raisin, Finizens y las gestoras Cobas y Buy & Hold. El último proyecto, que comenzará una vez que pase la fase de captación de financiación para la película, es la creación de La Sincoteca.

¿Qué es La Sincoteca?

Toda la idea de Programa en Espiral surge de una canción de 1982 de Aviador Dro, que se llama precisamente así. Una de las estrofas de la canción dice “Hemos ido a bailar a la sincroteca”. Aunque ellos se referían a la sincronización, no me convencía el nombre, me sonaba un poco a croqueta, así que se quedó en Sincoteca. Vamos “a bailar a la Sincoteca un Programa especial no computado” aún. Este grupo ya hablaba de digitalización e innovación en esos años. Hace no mucho han vuelto a la carretera y la idea es contactarlos para que formen parte de ello. Como Programa en Espiral es un proyecto transmedia, con película, libro, página web… queríamos trasladarlo físicamente a un espacio. Será un club, con socios de la industria financiera: asesores, agencias, medios de comunicación, gestores de activos… En él, se organizarán conciertos, eventos, exposiciones, cinefórum y presentaciones, contando con los últimos adelantos tecnológicos. Tendremos un programa de actividades que podrán ser patrocinadas por los socios y antes de cada una se dará una pequeña charla de 10 minutos sobre educación financiera. Al final lo que hemos detectado es que toda la educación financiera hoy en día apela a la razón y no a los sentimientos. Lo que pretendo con este Programa es, a través del mundo de la cultura, dar píldoras sobre nuevas formas de ahorrar o invertir. Estamos buscando un local de 800 a 1000 metros en Madrid para hacerlo realidad, si esta especie de burbuja lo permite. Si todo va bien, debería estar abierta para 2021.

¿Hay precedentes en España o incluso en el mundo de un proyecto así, que mezcle finanzas y cultura?

He estado buscando y no he encontrado casi nada al respecto. A la inmensa mayoría de personas nos gusta el cine o la música, la fotografía, el arte… Lo que quiero es acercar el mundo financiero a la gente que les interesan las actividades culturales. Ayudarles a perder el miedo al mundo a la inversión, llegar a gente que igual tiene un dinero ahorrado y que por dejadez o porque considera que es muy complicado, lo deja todo en manos de su banco. Al final invertir es muy sencillo: olvidarse del ruido del mercado, tener visión de largo plazo, aprovechar las rebajas, turbulencias y caídas para comprar barato… 

La crisis ha supuesto un daño reputacional para la industria financiera. ¿Qué tiene que hacer para recuperar la confianza, sobre todo entre los más jóvenes?

Es importante distinguir las gestoras independientes y las de los bancos. Los bancos siguen haciendo muchos esfuerzos, tienen dinero, tienen marca, siguen teniendo mucho poder… Están yendo mucho en la línea de la digitalización y afirmando que ponen al cliente en el centro en lugar de al producto, pero pienso que hay mucho de marketing en esto, porque siguen lanzando garantizados y fondos con poco valor. En los últimos años han ido surgiendo gestoras independientes que están arañando poco a poco algo de cuota de mercado, aunque aún tienen poca. La industria va lentamente cambiando pero queda mucho por recorrer: hoy por hoy las decisiones de inversión siguen estando dentro de gente que no sabe romper el círculo bancario. Pero este tsunami de los avances tecnológicos y la automatización va a ir transformando todo. Si nos fijamos en otros países, hoy por hoy en EE.UU. el 35% de la inversión en bolsa se hace a través de fondos indexados o ETF. En Europa, ronda el 20%. Y en España no pasa del 1%, porque las redes bancarias no quieren vender estos productos, porque les dejan poco margen. No soy un talibán de la gestión pasiva, pero sí creo que alrededor del 60 o 70% de las inversiones se pueden hacer así: comprando un índice y olvidándote. Y luego ya estará quien le gusta la bolsa o quién confía en un gestor determinado para el resto, lo que me parece genial.

Este Proyecto se define como ‘transgeneracional’. ¿No es algo que suena demasiado millennial o incluso centennial para llegar a todo el mundo?

Lo que quiero es unir mi generación con la de mis hijas, a través de un vínculo que enlaza a muchas personas, como es la cultura y la música. Y también quiero decirle a la gente de mi generación, mucha de la cual sigue trabajando en banca, asustada del ERE y de su futuro con más de 50 años, que siempre es posible reciclarte y hacer lo que te gusta. También quiero concienciar a los jóvenes sobre la importancia del ahorro y la inversión, aunque los sueldos sean míseros, aunque suponga quitarte unas cervezas al mes. El patrimonio ahora mismo está en manos de mi generación: cuando los hijos hereden es importante que hagan las cosas de otra forma. El problema es que los millennials piensan como sus padres: que invertir es demasiado complicado.

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