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Sábado, 21 de septiembre del 2019

Economyz

Así es la startup que crea 'pequeños científicos'

Las ganas de investigar y descubrir de los niños es algo que va desapareciendo a medida que se va entrando en la edad adulta. Te contamos cómo exprime esta startup esta curiosidad para convertir a los más pequeños en científicos por un día.

Todos tenemos un pequeño científico dentro Cristina Balbás, cofundadora y directora de Escuelab.

Todos tenemos un pequeño científico dentro Cristina Balbás, cofundadora y directora de Escuelab. // Ramón Salinero/Unsplash

Innovadores

EMPRENDIMIENTO SOCIAL

Lidia Alvarez Byzness

Lidia Álvarez Vellido

Youtubers, futbolistas, profesores, policías o veterinarios… estas son las profesiones con las que sueñan los niños de España, según el informe ‘Qué quieres ser de mayor’ realizado por Adecco, mientras que las profesiones del sector científico quedaban muy a la cola o incluso, ni aparecen en la lista.

Transformar el enfoque de la enseñanza de las asignaturas científicas para cambiar este panorama es una de las soluciones que da Cristina Balbás, cofundadora y directora de Escuelab, una startup que acerca la educación científica a los más pequeños de la mano de una metodología basada en retos y poniendo el foco en colectivos en riesgo de exclusión social.

En este sentido, Balbás señala distintos estudios que demuestran que entre el 5% y el 10% de los participantes de este tipo de iniciativas desarrollan una vocación por la ciencia que de otra manera no habría sido posible.

“Lo mejor de los niños es su curiosidad y sus ganas de descubrir e investigar el mundo que les rodea, algo que va desapareciendo según nos hacemos mayores” asegura Balbás, quien añade que “de base, todos somos pequeños científicos”.

La ciencia en el sistema educativo

Balbás ve varias problemáticas cuando hablamos de educación científica en los colegios, entre las que está la reciente corriente en la que, si se habla de ciencia, la mayoría de las personas se centra en las nuevas tecnologías o en la digitalización, algo que la experta ve importante pero “hay que ir más allá”.

Un ejemplo que pone la científica es el uso ascendente de los smartphone y la falta de información de su funcionamiento que existe entre la sociedad.

“Vemos los móviles como un cacharro que se conecta, pero no sabemos el funcionamiento de los mismos. Al final, ¿cuál es la diferencia entre esto y la magia? Deberíamos saber más sobre lo que usamos ya que sino corremos el riesgo de que nos creamos los mensajes de las marcas o simplemente no sepamos solventar un problema tecnológico que tengamos”.

Otra de las barreras que destaca Balbás es la falta de formación en la materia entre el profesorado por lo que, además de los talleres que se han impartido hasta ahora entre más de 10.000 niños, Escuelab cuenta con una formación dirigida a los docentes.

Asimismo, la startup está cada vez más encaminada hacia esta dirección ya que tiene “un mayor impacto”.

Resolución de problemas

El proyecto que comenzó dando información sobre cáncer, ahora imparte 300 talleres basados en distintas temáticas relacionadas con la física, la química o la biología, entre otras destrezas, todos ellos con una denominación común: una metodología basada en la resolución de retos.

“Les planteamos un reto de base científica, les facilitamos las herramientas y son los propios niños a través del trabajo en equipo los que escogen diferentes enfoques para intentar solucionar el problema”, explica Balbés.

Con este método, además de obtener conocimientos científicos, los menores despiertan un espíritu crítico que para la emprendedora es importante a la hora de desempeñar un trabajo futuro, independientemente de a lo que te dediques.

El emprendimiento social, la asignatura pendiente

Aunque Balbés no ve del todo favorable la oleada de emprendedores que existe en la actualidad, es un hecho positivo para la fundadora de Escuelab a la hora de “tener referencias de terceros y ver que se puede lograr” así como la ayuda que esto ha tenido para romper ciertas barreras que existían en el ecosistema del pasado.

En cuanto al emprendimiento social, la científica denuncia las carencias existentes en el sistema “desde el momento uno” ya que no hay una forma jurídica para empresa social como tal”.

Por esta razón, la fundadora tuvo que escoger “un modelo híbrido”, creando una Sociedad Limitada por un lado y, por otro, una Asociación Si Ánimo de Lucro.

“Con estas dos entidades trabajamos en paralelo y vamos supliendo las carencias pero al final esto supone tener dos contabilidades, dos plantillas de trabajadores que gestionar, se duplica la burocracia y los esfuerzos que se invierten en el proyecto”, explica.

En este sentido, Balbés destaca el apoyo recibido por parte de Allianz, que les ha acompañado para hacer todo este proceso más ameno a través de una de sus iniciativas de aceleración.

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