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Martes, 15 de octubre del 2019

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¿Semana 'negra' para las libertades en la red?

La aprobación de la nueva Directiva europea para regular los derechos de autor en la red ha dejado en evidencia la existencia de dos bandos: uno que vela por los creadores y otro por los consumidores

Los cambios normativos en relación a los derechos de autor, motivo de polémica

Los cambios normativos en relación a los derechos de autor, motivo de polémica // Pete Linforth / Pixabay

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DERECHOS DE AUTOR Y PROPIEDAD INTELECTUAL

Fran Leal

Fran Leal

Los derechos de autor y la defensa de la propiedad intelectual siguen generando controversia. No ya por lo justo de defenderlos, sino por el modus operandi y las medidas que se toman para hacerlo. ¿Está amenazada la libertad de expresión en Internet? Lo cierto es que hay quien ya ve en la red de redes una sombra de censura, pero como todo, depende de con quién hablemos.

Ya vimos hace tiempo lo que ocurrió con la piratería en sectores como la música, el cine o los videojuegos, con una postura de tolerancia cero ante las webs que vulneraban la Ley de Propiedad Intelectual. Pues bien, en esa vuelta de tuerca para mejorar la gestión de los derechos de autor, el Parlamento Europeo ha ido un poco más allá, al aprobar el pasado 26 de marzo una nueva Directiva que regula los derechos de autor en el mercado único digital. Los resultados de la votación ilustran a la perfección el debate y la polémica que rodean al asunto, pues la aprobación registró 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones. Ahora le toca el turno a los Estados, que cuentan con dos años para trasponer la Directiva a la legislación de cada país.

Los dos artículos de la discordia

A pesar del tiempo que lleva coleando la comúnmente conocida como Ley de Copyright europea (desde 2016), todos los focos se centran en dos artículos concretos: hasta ahora eran los artículos 11 y 13, pero en la versión definitiva son el artículo 15 (sobre “Protección de las publicaciones de prensa en lo relativo a los usos en línea”) y el 17 (“Uso de contenidos protegidos por parte de prestadores de servicios para compartir contenidos”).

  • Artículo 15: se centra en las editoriales de publicaciones de prensa y en los derechos que tienen de reclamar una contraprestación ante “el uso en línea de sus publicaciones de prensa por parte de prestadores de servicios de la sociedad de la información”. Ahora bien, el uso privado o no comercial de estas publicaciones queda fuera, así como los hiperenlaces o el empleo de “palabras sueltas o de extractos muy breves”.
  • Artículo 17: expone que “los prestadores de servicios para compartir contenidos en línea deberán obtener una autorización de los titulares de derechos [...], por ejemplo mediante la celebración de un acuerdo de licencia”. En caso de no obtener la autorización, serán “responsables de los actos no autorizados de comunicación al público”, excepto si se dan tres condiciones: haber ”hecho los mayores esfuerzos por obtener una autorización”; “garantizar la indisponibilidad” del contenido cuyos “titulares de derechos les hayan facilitado la información pertinente”, así como “inhabilitar el acceso a las obras u otras prestaciones notificadas”, o “retirarlas de sus sitios web”.

Los cambios según el Parlamento Europeo

Las modificaciones, más allá del lenguaje enrevesado que caracteriza a las leyes, conllevan consecuencias. ¿Cuáles? Pues ahí radica el debate, porque depende del cristal a través del cual miremos... Desde el propio Parlamento Europeo han destacado la posibilidad que tienen los creativos y editores de noticias de negociar con los gigantes de Internet como Youtube, Google News o Facebook, en un intento de equilibrar la balanza de ingresos por los contenidos. Además, se hace hincapié en el esfuerzo por garantizar la libertad de expresión. Por último, aclaran que “las contribuciones a enciclopedias en línea sin objeto comercial, como Wikipedia, o a plataformas de software de código abierto, como GitHub, quedan exentas”, así como las compañías de menor tamaño y reciente implantación.

Una defensa previsible de la Directiva

Todas las organizaciones que velan por la defensa de la propiedad intelectual y una mejor gestión de los derechos de autor, obviamente, defienden la nueva Directiva y no han tardado en aplaudirla. Desde la SGAE, el ambiente es claramente de celebración. En la propia web de la Sociedad General de Autores y Editores han informado, en palabras de su presidenta Pilar Jurado, que “es un día importantísimo para la cultura y para toda la comunidad autoral [...]. Con la aprobación de esta Directiva se abren las puertas a un mejor futuro para los creadores y se pone en valor su aportación imprescindible en el entorno digital”.

Desde CEDRO (la asociación de autores y editores de libros, revistas, periódicos y partituras) han hecho lo propio y, a través de su director general Jorge Corrales, han expresado que “es un texto que tiene en cuenta la contribución de los creadores al patrimonio inmaterial común”, y que supone “un paso importante para la sostenibilidad de la cultura en la Unión Europea y para los derechos de autores y editores”. También desde la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (Adepi) recogen las palabras de su presidente Antonio Fernández: “Se podrán seguir compartiendo fragmentos de artículos de prensa, GIF o memes, pero al mismo tiempo los creadores podrán negociar con los gigantes de Internet sin ser ninguneados”.

Críticas y posiciones desconfiadas

Desde Google, en cambio, la opinión no es tan efusiva. Lógico por otra parte si tenemos en cuenta que será una de las empresas que puede sufrir con mayor intensidad las consecuencias de la nueva Directiva. La compañía, en un comunicado, ha querido expresar que “la directiva sobre Copyright ha mejorado, pero seguirá provocando inseguridades jurídicas y perjudicará a las economías creativas y digitales en Europa. Los detalles importan, y esperamos poder trabajar con los responsables políticos, editores, creadores y propietarios de derechos, a medida que los Estados miembros de la UE avanzan en la aplicación de estas nuevas normas".

También hemos podido hablar con una agencia de representación y creativa de redes sociales para ver cómo les afectan todas estas novedades. Al respecto, Mario Santos, business developer de The Monkey Hub, afirma que en su opinión la nueva Directiva "entra en conflicto directo con lo que significa Internet, las redes sociales y, mejor aún, los influencers". Además, ha querido dejar claro que están de acuerdo en que "hay que mapear este mercado y proteger la propiedad intelectual", pero que hay que hacerlo "en construcción, y no en destrucción", porque "Internet no puede pararse ni bloquearse".

En relación a las organizaciones de consumidores, desde la OCU ya solicitaron a los europarlamentarios que se opusieran en la votación porque entendían que la aprobación pondría en riesgo la libertad de expresión y de acceso a la información de los consumidores”. Desde Facua son aún más directos, asegurando que se impone la censura previa. Este es el tema que, sin dudas, genera más controversia, porque si los propios prestadores de servicios son los responsables últimos en caso de incumplimiento de la norma, las medidas a tomar ya no supone censurar los contenidos a posteriori, sino que el control y la censura será previa y ‘por lo que pueda pasar’. Por tanto, ese filtro será probablemente menos riguroso, afectando por tanto a la libertad de expresión y de acceso a la información de los internautas.

Como vemos, todo parece indicar que la polémica está servida. Ahora queda ver cómo se traspone la Directiva a nuestra legislación y cómo se adaptan al nuevo marco los diferentes actores.

En este articulo: Transformación digital

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