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Lunes, 14 de octubre del 2019

Economyz

La innovación tecnológica también la llevamos puesta

Existen cada vez más ejemplos de cómo la 'revolución tecnológica' nos influye en el día a día. Relojes y pulseras inteligentes o camisetas que corrigen nuestra postura en el trabajo son algunos ejemplos de ello

Los wearables nos acompañan en nuestro día a día

Los wearables nos acompañan en nuestro día a día // Fabian Albert / Unsplash

Innovadores

WEARABLES

Fran Leal

Fran Leal

No hace tanto tiempo, ninguno de nosotros podría imaginar hasta qué punto la tecnología y la velocidad a la que evoluciona sería capaz de facilitarnos la vida. Porque ya no es que el ordenador se haya convertido en una herramienta de uso diario, con todas las posibilidades que nos brinda, sino que lo llevamos con nosotros cada día, y quizá ni hayamos reparado en ello. Un smartphone es mucho más que un teléfono y ya nos hemos acostumbrado a que nos acompañe donde vayamos. ¿Por qué? Por su utilidad y ventajas que nos proporciona de cara al mundo en el que vivimos. Hoy día, llamar y enviar mensajes sms es casi hablar de la prehistoria. Ahora enviamos mensajes de texto o hacemos videollamadas a través de las propias redes sociales, tenemos toda nuestra agenda diaria sincronizada, utilizamos numerosas aplicaciones con infinidad de propósitos…

Y como después de un paso siempre viene el siguiente, la tecnología ha ido impregnando todo lo que nos rodea a una velocidad que puede provocar incluso vértigo. ¿Quién nos iba a decir que podríamos llevar puesta una pulsera que nos controle el sueño o las calorías que hemos gastado? ¿Y que nuestro reloj iba a informarnos sobre una reunión que tenemos programada? Las funcionalidades de los wearables se multiplican y también su tipología.

¿De qué estamos hablando exactamente?

Llamamos wearable a los dispositivos electrónicos que llevamos puestos en nuestro día a día, que a la vez interactúan con nosotros y otros dispositivo. Pero, ¿para qué? Pues son muchos los usos que se les da, desde aspectos relacionados con la salud, la optimización del rendimiento deportivo, nuestro trabajo... Además, podríamos decir que poco a poco se va democratizando el acceso a estos productos, porque cuando empezaron a aparecer en el mercado los primeros prototipos, como ocurre con todo lo que proviene de la tecnología, no estaban al alcance de todos los bolsillos. Ahora, en cambio, podemos encontrar smartwatches o pulseras inteligentes, entre otros, por un precio bastante asequible. Eso sí, siempre tendremos también modelos que, por pura exclusividad o unas prestaciones más avanzadas, tienen un coste superior.

Por otra parte, no hay que olvidar la cantidad de datos que nos aportan, con los que podremos evaluar, medir, predecir e incluso corregir malos hábitos. Por no hablar de que un análisis pertinente puede repercutir favorablemente en nuestra productividad, por lo que la utilización en los centros de trabajo todo indica que irá en aumento.

Su aplicación en la salud y el entorno laboral

Lo cierto es que nunca tuvimos tanto conocimiento sobre nuestra salud como hoy día. De hecho, ya se habla de los wearables como un elemento que está transformando el campo de la medicina, por ejemplo con el empleo de gafas de realidad aumentada que ayudan en intervenciones quirúrgicas de máxima complejidad.

En el mundo cotidiano, el uso de relojes y pulseras inteligentes nos proporciona información a tiempo real sobre nuestro sueño, el pulso o nuestra actividad física diaria. Incluso, también existen modelos más concretos que facilitan el control de enfermedades como la diabetes.

Pero más allá de estos wearables, los más populares para todos, existen otros que no lo son tanto y que aportan igualmente un valor añadido, pues están diseñados específicamente para mejorar nuestra salud en el ámbito laboral. Un ejemplo de lo que venimos hablando es el producto desarrollado por Worldline (junto a SGS y Eurecat), para que podamos evitar los dolores lumbares derivados de nuestra postura en el trabajo. Se trata de Wearlumb, una camiseta elástica que incorpora sensores en la espalda con el fin de evaluar nuestra postura y, además, proponer medidas correctoras a través de una conexión al software vía bluetooth. Con ello, podremos conocer cuándo estamos adoptando una postura que perjudica nuestra salud y cómo evitar los daños provocados.

El deporte es otro de los ámbitos que más rendimiento está sacando de los wearables. Entre lo más conocido, podríamos destacar los diferentes datos que aportan sobre los futbolistas, ya no solo a ellos mismos y de cara a optimizar su rendimiento, sino a toda la industria que les rodea, con estadísticas o mapas de calor de los protagonistas. Y ese estudio de las estadísticas se está llevando a cabo en multitud de disciplinas, no solo en el deporte rey.

Como vemos, los campos de aplicación son infinitos, y en resumidas cuentas podríamos decir que el futuro de los wearables se presenta alentador, porque a los múltiples beneficios que aporta a quien lo lleva, hay que sumarle la oportunidad de recopilar una cantidad de datos cada vez mayor que, con un buen análisis, puede hacer que aumente no solo nuestra productividad, sino también nuestra salud.

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