"La economía debe estar al servicio de las personas y el planeta"

Hablamos con el director del Foro NESI (New Economy & Social Innovation), Diego Isabel, sobre las nuevas economías, el consumo ético y sostenible y las prácticas que debemos realizar para alcanzar los ODS

“El consumidor del futuro tiene como lema consumir menos y mejor”, declara Diego Isabel.

“El consumidor del futuro tiene como lema consumir menos y mejor”, declara Diego Isabel. // Foro NESI

Innovadores

DIEGO ISABEL, DIRECTOR DEL FORO NESI

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Nora Benito

Aunque se dedica a la economía, el director del Foro NESI (New Economy & Social Innovation), Diego Isabel, estudió ingeniería de montes. Quizá de ahí le venga su pasión por la naturaleza, una “parte fundamental para tener una vida equilibrada”, según admite este aficionado a la meditación de origen palentino. “Mi mejor profesora de economía fue la naturaleza porque es la más eficiente a la hora de gestionar los recursos y no genera ningún residuo”, nos confiesa. Hablamos con él sobre las nuevas economías, el consumo ético y sostenible y los hábitos que debemos poner en práctica para alcanzar los ODS.

¿Qué es Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social?

Es un foro abierto donde, a través de actividades como eventos, foros, investigaciones o documentales, conectamos a empresas, administraciones públicas y ciudadanía para repensar cómo cambiar el modelo económico. Nuestro lema es cambiar la economía para cambiar el mundo. Además, cada dos años también realizamos un foro global, que este año celebraremos en abril en Málaga.

Acaban de presentar junto a OCU su informe ‘Otro consumo para un futuro mejor’, ¿cuáles son sus conclusiones principales?

El objetivo del estudio era identificar si las tendencias y propuestas de lo que llamamos nuevas economías (circular, colaborativa, social o finanzas sostenibles) estaban llegando al consumidor y, en efecto, así es. Hemos identificado un perfil de lo que llamaríamos un consumidor comprometido y hemos visto que el 73% de las personas se declara como tal. ¿Qué quiere decir esto? No es que siempre tengan un hábito de compra o de consumo ético y sostenible, pero sí que lo intentan. A la vez hemos visto también las barreras que tienen para aplicar este consumo comprometido: la información, el precio y el acceso o dónde conseguir este tipo de productos o servicios.

¿Podría profundizar un poco más sobre qué son las nuevas economías?

La economía debe estar al servicio de las personas y el planeta. A partir de ahí, surgen modelos que se centran más en la parte del planeta, como la economía circular o verde, y otros que se enfocan más en las personas, como la economía social y solidaria o la economía del bien común. Además, también hay un componente añadido, que es la colaboración: pasar de un modelo competitivo a un modelo de colaboración, y ahí está la economía colaborativa, las cooperativas de consumidores, etcétera, lo que está muy alineado con las pautas del consumidor.

En el estudio hemos visto que el consumidor del futuro tiene como lema consumir menos y mejor: no necesitan tantas cosas y las que precisan deberán estar alineadas con sus valores. Tampoco requieren poseer el producto, sino tener el servicio (por ejemplo, no necesito tener un coche, sino poder moverme). Estos hábitos tienen menos impacto en el medio ambiente y ponen más a las personas en el centro del modelo económico.

¿Cuáles son los pilares sobre los que se asienta esta nueva economía?

El foco está en cambiar el objetivo de la economía (ponen en el centro a las personas y al planeta), modificar el método (pasa de competir a colaborar) y medir los indicadores de éxito (las nuevas economías dicen que el éxito debe medirse en función de la calidad de vida que tenemos las personas y el planeta). El éxito reside en generar dinero, pero hacerlo de forma respetuosa con el medio ambiente y las personas.  

Podría decirse que las nuevas economías tienen soluciones para ámbitos tan variados como las finanzas, la movilidad, el comercio o las relaciones comunitarias. ¿Podría ponernos algún ejemplo de cada uno de ellos?

En alimentación, todo lo que es producción ecológica, alimentos saludables y disminuir ciertos tipos de alimentos como la carne, que tiene un impacto medioambiental alto. En cuanto a la vivienda, pasar a las que llamamos bioconstructivas, es decir, construir con los productos que tenemos en la zona (madera, piedra, etcétera). Y el tercer pilar, la moda sostenible, con materiales sostenibles medioambientalmente (algodón orgánico, productos reciclados y defensa de los derechos humanos en la cadena de suministro de la moda). Y también trabajamos tres ejes que son energía, finanzas y el futuro del trabajo.  

Con respecto a la alimentación, este es uno de los ámbitos en los que hay más consumidores comprometidos con el consumo ético. ¿Qué ofrecen las nuevas economías en este campo?

La economía circular propugna que el desperdicio alimentario se utilice para compost o para alimentación animal y también disminuir la carga que tenemos sobre el planeta: ahora mismo la agricultura intensiva está destrozando el Amazonas y las nuevas economías por eso demandan sostenibilidad medioambiental. En la parte que tiene que ver más con las personas, podemos optar por el comercio justo.

Entonces, ¿todo se resume en consumir menos y mejor? ¿Cómo podemos llegar a conseguirlo?

Efectivamente. Los consumidores saben que la forma de afrontar los retos globales se resume en consumir menos y mejor. Y para conseguirlo debemos superar las barreras que nos encontramos: conseguir la información, que los precios de productos que sean mejores no sean necesariamente más caros (esto se consigue con políticas públicas e incentivos fiscales), y el acceso a ellos (que haya empresas que nos ofrezcan otro tipo de productos). Por ejemplo, es difícil encontrar empresas que ofrecen moda ética y sostenible para hombres, sobre todo.

Por otra parte, en el documental Ciudad 2030 se habla sobre 43 propuestas de las nuevas economías para transformar nuestras ciudades y evitar el cambio climático: desde la bioconstrucción a los huertos urbanos o la movilidad sostenible en el ámbito urbano, entre otras cuestiones.  

En el último informe con OCU confirmais que los ciudadanos no entienden las etiquetas de las nuevas economías, pero el 57% de los ciudadanos se sienten identificados con sus mensajes. ¿Esto qué significa?

La ciudadanía no siempre comprende qué es economía colaborativa, pero sabe que puede compartir un vehículo. No entienden qué es economía circular, pero sí sabe que si se le cae un botón de la camisa puede poner otro botón y no hace falta comprar otra.

El Foro NESI también habla de innovación social. ¿En qué sectores considera que se innova menos?

En la economía. La innovación que más falta hace en nuestra sociedad es cambiar el modelo económico y para eso hacen falta ideas sobre cómo hacerlo.

Hablan de repensar el dinero y las finanzas, ¿esto cómo se hace? ¿Por dónde empezamos?

La forma de cambiar el modelo financiero es volver a unas finanzas de cercanía y colaborativa, es decir, no depender de grandes entidades financieras, sino tener modelos de financiación colaborativa como puede ser el crowdfunding o el equity funding a escala pequeña o local y también tener las finanzas más resilientes, esto es, que ante una gran crisis no esté todo el modelo financiero conectado. Dar una vuelta a lo local.

¿Y cómo encontrar un equilibrio adecuado entre globalización y localización?

Hay que globalizar lo local. Ojalá que en todos los lugares para todas las personas la primera opción fuera un consumo local. Hay que poner de moda ser sostenible y ético; parece que está mal decir que haces las cosas bien.

En lo que respecta a las empresas, se habla mucho últimamente del término greenwashing, ¿en qué consiste exactamente?

Esto lo hacen muchas empresas. Por ejemplo, un supermercado que lanza dos productos bio y toda su publicidad ronda en torno a eso, aunque en total vendan más de 5000 productos. Esto es decir que eres muy sostenible cuando realmente no lo eres. Estas prácticas hay que perseguirla a través de la regulación y de la denuncia de los propios consumidores.

¿Qué podemos hacer desde el punto de vista particular para contribuir a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Seguir unas pautas básicas: consumir menos y mejor, investigar sobre lo que estoy comprando, consumir local y buscar empresas que socialmente demuestren que lo hacen bien.

¿Qué recomendaciones daría para poder construir un futuro un poco más sostenible?

Cambiar la economía para cambiar el mundo. Si la ciudadanía, las empresas y las administraciones públicas no actuamos no habrá nunca un futuro más sostenible. Si no cambiamos la forma de entender la economía, generaremos sostenibilidad para corregir nada más lo que con la economía estropeamos.

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