Los sellos 'COVID free', en auge: ¿se puede garantizar que un espacio está libre de virus?

Para reforzar el mensaje de tranquilidad y seguridad proliferan etiquetas que aseguran que un espacio es 'limpio', 'seguro', o incluso 'libre' de COVID-19.

La patronal de comercio y asociaciones de consumidores rechazan las etiquetas ‘Libre de COVID’.

La patronal de comercio y asociaciones de consumidores rechazan las etiquetas ‘Libre de COVID’. // OCU

Gestión Empresarial

medidas de prevención

María Refojos

María Refojos

El retorno a la actividad está siendo progresivo pero constante. Oficinas, bares, tiendas de ropa o librerías se suman a la lista de negocios en marcha y en busca de clientes que, si bien van llegando, se muestran todavía recelosos de retomar su anterior rutina de interacciones sociales. 

La confianza juega un papel esencial a la hora de sobreponerse al temor por un posible contagio y embarcarse en actividades de ocio ya permitidas.

Casi la mitad de los españoles, el 47%, reconoce que necesitará entre uno y tres meses para sentirse cómodo yendo a un restaurante, a un bar o de compras, según los datos de la quinta ola del Barómetro COVID-19 elaborado por Kantar.

Recuperar la confianza

Y aquí es donde entran los sellos que muchos establecimientos lucen en sus puertas. Carteles y pegatinas avaladas por instituciones públicas y privadas que certifican que estamos a punto de entrar en un espacio ‘limpio’, ‘seguro’, o incluso ‘libre’ de COVID-19. Lo que sea con tal de recuperar la relación de confianza con clientes, trabajadores y proveedores. 

“La empresa siempre trata de ganarse a los consumidores a partir de lo que consideran importante y a día de hoy, la seguridad cotiza al alza”, señala Mariano Urraco, sociólogo y profesor en UDIMA. Para ello, añade, recurren a herramientas que les permitan “asociar cualquier producto o establecimiento con una serie de garantías o seguridades que son ahora mismo tan valoradas, por eso proliferan este tipo de sellos y por eso tantos empresarios están pagando por conseguirlos”.

Cofidis es una de las empresas que ha realizado este desembolso destinado a la contratación de una auditoría externa en certificación de espacios. Optaron por Audelco, primera entidad auditora en España de sistemas de prevención de riesgos laborales, para obtener su sello ‘Espacio COVID-19 protegido’ con el objetivo de “garantizar que todas las cosas que estábamos implantando tenían una razón de ser, que es a su vez garantizar la protección del colaborador”, explica Victoria Reyes, responsable de Riesgos Laborales de Cofidis. 

Revisión al detalle

“Estábamos seguros de lo que estábamos haciendo, pero siempre es bueno que alguien de fuera venga con una forma sistemática de verificación de todas las etapas y te diga que está bien o te recomiende qué hacer”, añade.

Siempre es bueno que alguien de fuera venga con una forma sistemática de verificación"

En su web, la auditora emplea la palabra clave, “confianza”, para describir su sello: “Proporciona a clientes y trabajadores la confianza de que el centro de trabajo dispone de un sistema de gestión para minimizar el riesgo de contagio”. 

¿Y cómo lo ponen en práctica?  En el caso de Cofidis, la compañía se ha sometido a una exhaustiva revisión de procesos, medidas y protocolos en los que se ha evaluado “al detalle” no solo la parte de prevención a nivel legislativo, “sino que nos han auditado en liderazgo durante el tiempo de la pandemia, hasta la estructura del edificio, la comunicación y consulta con los trabajadores, los protocolos, el apoyo emocional…”, enumera Victoria Reyes.

Esto lo han llevado a cabo para prepararse de cara a la vuelta a la actividad presencial, pero Audelco efectuará un chequeo cada seis meses para asegurarse de que se mantiene la vigilancia y se van adoptando las posibles novedades normativas que se anuncien. Por este servicio, junto con el resto de medidas de protección, Cofidis ha gastado “en estos tres meses lo que hubiésemos gastado en todo el año, en un año normal”, afirma Reyes, aunque asegura que “para nosotros invertir en prevención es eso, una inversión, no un gasto”.

Falsa seguridad

No obstante, este tipo de gasto o inversión ha puesto en alerta a la patronal del comercio y a asociaciones de consumidores, que miran con especial recelo a los denominados ‘COVID free’. La Confederación Española de Comercio (CEC) advierte de que los diversos sellos y etiquetas ‘Covid free / Sin virus’ no son garantía de seguridad y desaconsejan a los negocios adherirse a ellos. 

“Los rechazamos totalmente. Ya hay una Guía de Buenas Prácticas y los comercios están obligados a tomar medidas, no tiene sentido pagar por estos sellos”, aclaran a BYZness desde la CEC, que considera que el hecho de que el establecimiento exhiba una o de estos distintivos puede incluso resultar contraproducente al provocar que los consumidores relajen las medidas de precaución.

El sociólogo Mariano Urraco abunda en esta idea: “Es una falsa de seguridad: el hecho de que en un momento concreto no haya coronavirus no quiere decir que el espacio esté libre del virus. Los ciudadanos ven estos carteles y se sienten confiados, les invitan a entrar, pero se está transmitiendo una falsa seguridad que puede llegar a ser peligrosa”. 

De hecho, es este riesgo potencial lo que ha llevado a que la asociación de consumidores OCU solicite al Ministerio de Sanidad que prohíba la comercialización y el uso de este tipo de sellos. “Se puede asegurar que se ha desinfectado, pero no que permanezca así en el momento en que vuelva a abrirse”, denuncian.

Gratuitos y voluntarios

A diferencia de los 'COVID free', desde los Gobiernos autonómicos y las Cámaras de comercio se está impulsando una opción en la línea de la elegida por Cofidis. Así, la Cámara de Comercio de España y la red de Cámaras territoriales, en colaboración con el Ministerio de Industria, pusieron en marcha en mayo el sello ‘Comercio de Confianza’, que acredita que los comercios cumplen los protocolos sanitarios y de seguridad establecidos.

Lo único que debe hacer el establecimiento que quiera solicitarlo es aportar la documentación requerida y una declaración responsable de que se ha seguido el protocolo de actuación en materia de seguridad e higiene. Si se cumplen todos los requisitos, el comercio obtiene la acreditación de que está cumpliendo las normas y se presta a que, en un momento dado, las Cámaras realicen verificaciones aleatorias para comprobar que sigue tomando las medidas. 

También las comunidades autónomas están emitiendo sus propias certificaciones. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, ha habilitado desde el mes de junio el identificativo ‘Garantía.Madrid’, que se tramita a través de la web garantia.madrid. De nuevo, se trata de una iniciativa destinada a fomentar la adopción de medidas para proteger a trabajadores y clientes. Unos días antes, la Junta de Andalucía lanzaba su certificación Andalucía Segura

El proceso en ambas autonomías es similar: la empresa que solicita el sello debe hacerse responsable de la veracidad de la información que comunica y aportar documentos que prueben que está tomando las medidas exigidas. En Madrid ya lo han solicitado empresas como el Grupo PSA, el centro sanitario Fundación Jiménez Díaz o la cadena de alimentación Viena Capellanes.  

Sentido común

Tanto el sello madrileño como el andaluz son voluntarios y gratuitos, al igual que el de las Cámaras de Comercio.

A ojos del profesor Mariano Urraco, se trata de una iniciativa redundante y dirigida a premiar “cosas que son de sentido común”, en vez de sancionar a aquellos que no cumplen con la normativa. “Estos sellos deberían darse por supuestos, porque debería tomarse como algo evidente y absolutamente necesario, simplemente para abrir, que un establecimiento pase revisiones, tome medidas… Si no lo hiciera, directamente no tenía que estar abierto”, afirma este experto. 

Debería tomarse como algo evidente y absolutamente necesario, simplemente para abrir, que un establecimiento tome medidas"

Es por eso que considera que si no se toman medidas excepcionales, los reacios a salir serán difíciles de convencer. “Si ellos ven que se siguen reproduciendo conductas que hace un mes eran consideradas como de riesgo, van a mantenerse alejadas de esos espacios”, concluye Urraco. Está por ver si este tipo de certificaciones o etiquetas contribuyen a responder a la necesidad, tanto de las empresas como de las administraciones públicas, de transmitir y reforzar el mensaje de vuelta a la normalidad.

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