¿Qué es un mapa de calor y cómo puedo usarlo para mi página web?

Estos gráficos te permiten saber qué áreas o contenidos de tu página atraen más la atención de los visitantes y así poder tener una orientación sobre qué funciona mejor o peor y hacer cambios.

Imagen de un mapa de calor aplicado a una web de venta de vehículos. 

Imagen de un mapa de calor aplicado a una web de venta de vehículos.  // Foto cedida (República Coconut)

Gestión Empresarial

UX

Alberto Payo

Alberto Payo

Crear una página web para una tienda online o para promocionar un producto o servicio no es suficiente. Una vez diseñada y subida a la Red, sus responsables tienen que estar constantemente monitorizando sus métricas para entender cómo mejorar lo que se incluye en ella y adecuarlo al público objetivo

Las herramientas analíticas, como Google Analytics, proporcionan una buena orientación para saber cuántos usuarios visitan tu web, cuánto tiempo pasan en ella, por dónde acceden, qué palabras clave los llevan hasta allí, cuántas páginas visitan, qué dispositivos usan, etc. Sin embargo, hay otros métodos más ‘visuales’, para obtener este tipo de lecturas.  Uno de los más conocidos son los mapas de calor o heatmaps.

En palabras de Carlos Herrero, cofundador y digital manager de la agencia de publicidad y marketing digital República Coconut: “La principal ventaja de los mapas de calor es poder conocer donde centra la atención el usuario en nuestra página web. De esta forma, podemos optimizar cada uno de los elementos del diseño. Desde asegurarnos que en nuestra tienda online el usuario se fija claramente en el precio y botón de comprar o dónde colocar un banner publicitario para que sea visto por el usuario”, explica.

"Un mapa de calor sirve para acabar con la ‘opinitis’, un arma peligrosa que todos llevamos con nosotros”, añade Sara Moreno, responsable del área de marketing y desarrollo de negocio en Gana Energía. “Un mapa de calor es basarte de una forma científica en lo que realmente ve y percibe el usuario en tu página web a diferencia de lo que tú, un equipo de marketing o cualquier teoría marketiniana cree sobre qué es lo mejor (convierte más) en referencia a texto, imagen, color, distribución, forma y demás características que puede haber en una página web”, resume. 

Dónde tiene y no tiene sentido usarlos

Implementar un mapa de calor puede ser especialmente útil para webs que se acaban de lanzar, que realizan muchas variaciones o rotaciones de elementos o que han sufrido un rediseño. Funcionan, sobre todo, “cuando hemos hecho cambios de diseño muy significativos. En repetidas ocasiones se utilizan para justificar cambios estructurales tan importantes ante directivos o inversores. Es el arma más importante junto a páginas multivariante para asegurarte que cambias para mejorar", insiste Moreno.

Herrero, por su parte, defiende que la tienda online es la clase de negocio más claro al que más le pueden beneficiar, pero también cita “las webs centradas en la captación de leads, donde queremos que un usuario nos pida presupuesto”.

David Martín, creador de la consultora Spacebom, cree que, por lo general, los mapas de calor pueden resultar útiles a todo tipo de webs y negocios online. No obstante, opina que tiene menos sentido utilizarlas en “algunas webs puramente informativas, donde otras métricas, como tiempo de permanencia o rebote, podrían ser más clarificadoras”.

Javier Concha, es socio y CMO en Re:activa y profesor en escuelas como Kschool. Su opinión es que los heatmaps se les suelen ofrecer a los clientes pequeños o medianos para cobrarles más, pero en su caso particular existen “otras cosas más relevantes” y “solo al grande le puede servir realmente”. Así, defiende que “para ecommerce potentes, para SaaS, para plataformas con contenidos generados por los usuarios... ahí sí pueden tener más utilidad."

Los peros de los mapas de calor

El problema de algunos de los servicios para incorporan mapas de calor más extendidos es que se sirven de una hipótesis algo errónea respecto a qué es lo que centra la atención de los usuarios. “Las herramientas más conocidas basan sus mapas de calor en los movimientos del puntero del ratón. Esto supone asumir que la atención del usuario siempre está donde está el puntero y no es del todo exacto. Si queremos ser rigurosos debemos irnos a herramientas de eye-tracking que construyen mapas de calor basándose en la atención real de los usuarios, en el movimiento de sus ojos”, recomienda Elio Ferrán, director de marketing en el servicio de asistencia a mayores Aiudo. 

Dos de las herramientas más conocidas para implantar mapas de calor son CrazyEgg y Hotjar. El primero tiene un coste variable en función del número de páginas y visitas que se desea rastrear. En principio, parte de unos 24 dólares para 30.000 páginas y llega a los 249 dólares para 500.000 páginas vistas. Los servicios con más tráfico pueden negociar planes personalizados. 

En el caso de Hotjar, se puede disfrutar de un plan gratuito que permite analizar 2.000 páginas vistas por día. Por encima de esa cifra, también tiene planes adaptados a las necesidades de cada cliente. Hotjar incluso dispone de su propio plugin para Wordpress, que se puede añadir fácilmente a cualquier página web con este gestor de contenidos.

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