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Lunes, 23 de septiembre del 2019

Economyz

10 claves para lanzar proyectos de tecnología con propósito en tu empresa

Las compañías están experimentando un proceso de transformación cultural y ya no solo se centran en obtener ganancias. Los proyectos de impacto social pueden apoyarse en la tecnología para reducir la pobreza o la vulnerabilidad de las personas.

Mónica Gil-Casares, del Observatorio Empresarial contra la Pobreza

Mónica Gil-Casares, del Observatorio Empresarial contra la Pobreza // Cedida

Gestión Empresarial

GESTIÓN EMPRESARIAL

Fran Leal

Fran Leal

Las empresas no solo se limitan a generar ganancias, sino que también pueden contribuir al bienestar de las personas y la sociedad, con la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad que, lamentablemente, continúa padeciendo parte de la población. Para alcanzar este fin, la tecnología se presenta como un importante aliado.

Decálogo para las compañías

Si bien es cierto que muchas compañías se encuentran concienciadas con su papel a nivel social, también es fundamental tener en cuenta múltiples aspectos para desempeñarlo de una manera correcta y alineada con el negocio. Desde el Observatorio Empresarial contra la Pobreza (OECP), a través de su informe Tecnología con propósito. El impacto social de la empresa en la era digital, apuntan 10 pasos a seguir para poner en marcha proyectos de tecnología con propósito.

El impacto social como motivación

Para profundizar en estas pautas, hemos charlado con Mónica Gil-Casares, coautora del informe y directora de Investigación, Innovación Social y Consultoría en Fundación CODESPA. La experta confirma que las compañías están “cada día más concienciadas con el propósito de sus organizaciones y ya no priorizan únicamente la maximización del beneficio, sino que tienen en cuenta otros factores, como criterios sociales y de sostenibilidad”.

Además, de cara a hacer compatible el impacto social con el negocio, este tipo de proyectos repercuten favorablemente en la imagen de las compañías. Como asevera Gil-Casares, estas iniciativas terminan por generar una marca “capaz de lograr que los consumidores se sientan más comprometidos con ellos”. La mejora reputacional tendrá repercusiones no solo en la sociedad, sino también en “los diferentes stakeholders con los que se colabore, permitiendo mayores garantías de éxito en su negocio”.

La transformación cultural, la clave

La realidad es que por mucho que una compañía se prepare digitalmente, mientras no cambie la mentalidad, los resultados no serán los deseados. “La tecnología es un facilitador más que un fin en sí mismo, y será imprescindible que la empresa se plantee cómo, dónde y para qué quiere utilizarla”, expone Gil-Casares.

El equipo, además, debe ser parte activa en este cambio de paradigma. En definitiva, se trata de remar todos en la misma dirección y poniendo énfasis en todos los ámbitos de la empresa, porque la inversión en transformación digital es otra pieza clave. De no hacerse de manera pertinente, se estaría “frenando el impulso de iniciativas con impacto social”.

Alinear negocio y RSC

El departamento de responsabilidad social corporativa (RSC) no debe entenderse como un mundo aparte. De hecho, la clave está en una alineación entre RSC y negocio, lejos de la visión que pudiera prevalecer hace años. Gil-Casares tiene clara esta idea: “Resulta indudable que cuanto más integrados estén los departamentos de RSC y negocio, más alineados estarán los objetivos que persiguen y más posibilidades de éxito tendrán”.

Respecto al cambio de mentalidad en las compañías, la experta considera que ya es una realidad el hecho de que “muchas compañías incorporen el criterio social y de sostenibilidad como un elemento más en el diseño, la valoración y la puesta en marcha de un proyecto corporativo”.

La gestión del departamento de RSC, además de tener un impacto positivo en la imagen de la empresa como comentábamos antes, también tiene repercusiones en los propios resultados de la compañía, dado que “impulsar proyectos de impacto social en áreas en las que la empresa tiene experiencia y recursos supone una garantía para el posicionamiento del negocio”, afirma.

Alianzas y redes coordinadas

Más allá del trabajo en equipo y la coordinación interdepartamental en las compañías, es vital elaborar redes de colaboración con actores externos, como proveedores y stakeholders. “Sin lugar a dudas, el trabajo en red y las alianzas son imprescindibles en el momento en el que nos encontramos”, explica la experta del OECP.

Estas relaciones son fundamentales para poder llegar a promover “una innovación que contribuya al crecimiento inclusivo”. No obstante, y a pesar del enorme cambio que ya se ha experimentado en el entorno empresarial, “todavía quedan muchas opciones para explorar y aprovechar el potencial de estas colaboraciones para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, concluye Gil-Casares.

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