InmunID, un salvoconducto digital para una desescalada segura

La tecnología puede desempeñar un papel determinante en la salida del atolladero en que nos encontramos por culpa del coronavirus. Esta solución promete seguridad en la desescalada mediante la estratificación de la movilidad ciudadana

Un trabajador protegido coloca ropa en su establecimiento durante el tercer día en el que se permite la apertura del pequeño comercio.

Un trabajador protegido coloca ropa en su establecimiento durante el tercer día en el que se permite la apertura del pequeño comercio. // Iñaki Berasaluce (Europa Press)

Futuro

TECNOLOGÍA CONTRA LA COVID-19

Fran Leal

Fran Leal

Una vez pasada la etapa más crítica del coronavirus en nuestro país, comienza la desescalada. Sin embargo, como están recalcando las autoridades sanitarias, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), este nuevo contexto no quiere decir, ni mucho menos, que el riesgo haya desaparecido. Por ello, tanto la ciudadanía, como los sectores público y privado tenemos un papel determinante en la evolución que tenga la pandemia y la profundidad de su impacto en nuestro país.

La información es poder

Más allá del ámbito sanitario, que obviamente es la mayor preocupación de todos, la recuperación de la actividad en los negocios debe tener lugar con la mayor seguridad posible y minimizando al máximo el riesgo de contagio. Y en este punto, la tecnología tiene mucho qué decir. De hecho, están apareciendo múltiples soluciones orientadas a aportar la mayor seguridad sanitaria a esta vuelta a la actividad.

Una de estas nuevas soluciones es InmunID, que ha sido desarrollada desde la consultora alemana ETL Global, a través de su división Technology Audit Assurance, en colaboración con la española Indenova. Basada en Big Data, la propuesta va dirigida al control de la movilidad a partir de la información que el propio ciudadano sube a la aplicación.

Entendida como un salvoconducto digital para facilitar la desescalada, la aplicación puede alertar a las autoridades de si una persona que está contagiada no está respetando la cuarentena. Además, permite identificar igualmente a quienes ya han desarrollado anticuerpos y a los no contagiados, con lo que se podría asegurar la vuelta a la actividad con la mayor normalidad que permiten las circunstancias actuales, tanto de aquellos que ya han pasado el proceso como de aquellos que demuestran fehacientemente su negativo.

El ciudadano es el propietario

Para conocer en mayor profundidad el funcionamiento de esta aplicación, hemos charlado en profundidad con José Luis Suárez, socio de ETL Global, quien nos ha confirmado que se encuentran ya en estos días en fase de contactos con las Consejerías de Sanidad de diferentes Comunidades Autónomas, entre ellas la andaluza, a quienes ya han podido presentar el proyecto.

Según asegura Suárez, el punto fuerte de la aplicación consiste en que “el ciudadano posee la propiedad de la información”, con un sistema de encriptado que garantiza en todo momento la seguridad y protección de los datos. En este sentido, Jordi Gisbert, socio de Indenova, apunta que, bajo su condición de operadores homologados de emisión de identidad digital, “custodiamos la mitad del algoritmo en que se descompone. La otra mitad la custodia el propio ciudadano en su dispositivo previamente registrado para poder operar”. Así, incluso en caso de robo o ataque al dispositivo, solo se podría obtener “la mitad de un algoritmo sin valor alguno”, de manera que se cumple “con toda la normativa al respecto”, a la vez que el ciudadano mantiene el poder de la información.

Y es que, ese proceso de registro viene marcado precisamente por los datos biográficos y biométricos del ciudadano. Según detalla Suárez, darse de alta “es muy fácil”. Lo primero que hay que hacer es incorporar los datos personales, normalmente a través del DNI. Y a continuación, se hace una captura de la imagen del individuo. Entonces, “se matchea la información” y, una vez verificada la identidad, “se siguen incorporando datos”, como podrían ser los referidos a las pruebas de la COVID-19. En definitiva, consiste en emitir una identidad digital única e intransferible a la que se asocia la carpeta sanitaria digital del ciudadano. A partir de ahí, la aplicación realiza la clasificación que servirá para hacer “una estratificación según la capacidad de movilidad” de cada persona.

Los test, decisivos en la desescalada

Llegados a este punto, nos encontramos con uno de los grandes escollos que estamos teniendo en nuestro país: la falta de test, y más aún de test fiables. Al respecto, Suárez recuerda que para que la vuelta a la normalidad tanto en el sector público como en el privado sea segura, hay que reducir al máximo la posibilidad de contagio. Y, según asevera, con su aplicación “se puede conseguir entre un 75% y un 80% de reducción” del riesgo. Ahora bien, para ello “hay que gastar dinero en test”, asegura el socio de ETL Global, que resalta la importancia de centrarse en las pruebas serológicas como mejor manera de tener una radiografía lo más fidedigna posible del virus.

En resumidas cuentas, se trata de aportar seguridad y certeza, mediante los datos, en pleno proceso de desescalada. Es indudable que la situación a la que nos enfrentamos viene cargada de incertidumbre, pero la tecnología puede ayudar, y mucho, a que las decisiones que se van tomando sean lo más robustas posible y estén basadas en datos. Al fin y al cabo, el futuro nos va en ello.

En este articulo: I+D Innovación

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