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Viernes, 13 de diciembre del 2019

Economyz

Valladolid apuesta por el dato para ofrecer servicios de 'smart city' a los habitantes

Muchos proyectos de Smart Cities están centrados en la sensorización y con una clara orientación a la eficiencia energética y el ahorro. El S2CITY de Valladolid, en cambio, busca una unificación y explotación de los datos que redunde en unos mejores servic

El Museo de la Ciencia de Valladolid, visto desde la pasarela homónima que cruza el río Pisuerga.

El Museo de la Ciencia de Valladolid, visto desde la pasarela homónima que cruza el río Pisuerga. // Juan José Berhó (Pixabay)

Futuro

CIUDADES INTELIGENTES

Fran Leal

Fran Leal

Las ciudades no son ajenas al proceso de transformación digital que nos envuelve. De hecho, son muchas las que llevan ya un tiempo dando pasos para convertirse en una Smart City o, lo que es lo mismo, ciudad inteligente, a través de diversas iniciativas.

Valladolid ya está en ello, gracias al proyecto S2CITY (Sistema Inteligente de Servicios al Ciudadano y al Turista), presentado por el ayuntamiento vallisoletano a la segunda convocatoria de Ciudades Inteligentes de Red.es. El proyecto fue adjudicado a T-Systems y tiene como principal objetivo la transición de un modelo municipal de gestión integrada a uno inteligente.

El margen temporal alcanza los 30 meses y, en cuanto al presupuesto, supera los 2 millones de euros, de los cuales el 30 por ciento procede de las arcas municipales y el 70 por ciento del Ministerio de Economía y Empresa, a través de Red.es, con la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), a través del Programa Operativo Plurirregional de España (POPE).

Servicios y explotación del dato

El proyecto S2CITY comprende la puesta en marcha de un conjunto de iniciativas, dentro de dos grandes ejes de actuación diferenciados. Por una parte, la integración de la Tarjeta de Servicios Municipales (TSM) con diferentes servicios del Ayuntamiento y, por otra, lo que se ha denominado como ‘Valladolid Inteligente’.

La integración de la tarjeta conllevará la posibilidad de que, a través de ella, los ciudadanos reserven libros en las bibliotecas públicas, paguen impuestos, entren en los centros cívicos o abonen el coste de Vallabici, entre otros servicios. No obstante, y más allá de la integración de todos estos servicios, lo más importante de la tarjeta es que permitirá “que toda la información que recoge el ayuntamiento esté en un mismo sitio”, afirma Javier Araujo, responsable de Desarrollo de Negocio de Smart Cities de T-Systems. 

Según el portavoz, “lo curioso es que, a diferencia de otros proyectos de Red.es o Smart Cities, en S2CITY no se habla de dispositivos ni sensores, sino de unificación de los datos y su explotación”. Todo ello, con vistas a optimizar los servicios a la ciudadanía. “Sabiendo qué autobús toman las personas y a qué hora, se pueden optimizar los horarios de las diferentes líneas”, pone como ejemplo Araujo.

Pero no va a ser una tarea fácil la de integrar todos estos servicios en la tarjeta. Araujo explica que ya están trabajando en los primeros componentes con esta parte del proyecto, pero, “como hoy solo se utiliza para el transporte, convertirla en multiámbito lleva su tiempo”, confiesa. Además, apunta que será necesario hacer una especie de cajero o quiosco específico para el proyecto. “Esto tardará y va a haber mucho tiempo sin que se vean resultados, pero es un proyecto de dos años”, tranquiliza.

Otra de las novedades en este primer eje de actuación es el desarrollo de una app de gamificación que, aprovechando precisamente la recopilación de los datos, buscará la participación ciudadana y el fomento de los hábitos saludables y sostenibles. Esta aplicación planteará diferentes retos y, “si los cumples, obtendrás puntos que podrás descontar al usar los servicios públicos de la tarjeta”, asevera Araujo.

‘Valladolid Inteligente’

El segundo eje de actuación del proyecto se podría decir que es el central, con una herramienta basada en tecnologías de Big Data que proporcionará al Ayuntamiento un cuadro de mando integral y un sistema de analítica predictiva con casos de uso. Uno de ellos podría ser el de la predicción de episodios de contaminación atmosférica, de cara a tomar medidas en la gestión del tráfico y evitar así restricciones.

Esta parte del proyecto también contempla el despliegue de un portal de datos abiertos que, “aunque aún hay que definir los conjuntos de datos, irán muy enlazados con los servicios de la tarjeta”, nos dice Araujo. Y como tercera iniciativa en el ámbito de ‘Valladolid Inteligente’ tenemos ‘Pulso de Ciudad’, solución que permitirá monitorizar los medios sociales digitales para obtener información acerca de la opinión de los ciudadanos y visitantes sobre la ciudad.

Cambio de paradigma

El proyecto pretende ir más lejos de la innegable renovación tecnológica y supone un cambio de paradigma en la gestión de la ciudad. “Al no haber enlaces con temas energéticos, por ejemplo, es más relevante la calidad del servicio que el propio ahorro”, expone Araujo.

Llegados a este punto, habría que resaltar que no es tanta la disrupción que se le presupone a la tecnología, sino que “nosotros vemos la Smart City como una extensión de la gestión que ya hacen los ayuntamientos, que ya gestionan personas, vehículos, obras..., pero les falta cierta información”, concreta. “En Valladolid ya hacemos gestión interna. Por ejemplo, uno de los servicios con la tarjeta es el pago de impuestos, y nosotros ya gestionamos eso con el ayuntamiento. Lo que ocurre es que ahora vamos a añadir un canal nuevo y simplificar y hacer más cómodo un proceso que ya existe”, aclara.

En definitiva, y como subraya Araujo, lo que aportan estas iniciativas es que “el propio activo de la ciudad nos va a permitir adelantarnos y, en el fondo, es el mismo concepto de digitalización que se está dando en el sector privado”. Un ejemplo más de cómo el dato se está convirtiendo en el nuevo petróleo, en esta ocasión con el foco puesto en un mejor servicio a la ciudadanía.

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