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Viernes, 23 de agosto del 2019

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Por qué jugar a Lego puede hacer que los niños estudien más carreras de ciencias

El nuevo mundo digital, además de la transversalidad, está reclamando perfiles técnicos ligados a la ciencia que no estamos en disposición de cubrir. Por ello, es clave fomentar las disciplinas STEM desde la más corta edad

Las matemáticas son el hilo conductor de otros campos científicos

Las matemáticas son el hilo conductor de otros campos científicos // Gerd Altmann / Pixabay

Futuro

DISCIPLINAS STEM E INFANCIA

Fran Leal

Fran Leal

La relación desde la infancia con las llamadas disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sigue siendo una asignatura pendiente. Todos hemos oído o incluso experimentado la impotencia que generan por su dificultad o por no estar (en principio) tan relacionadas con la creatividad y la imaginación. Y lo cierto es que, viendo hacia dónde nos dirigimos, hay que abordar esta situación.

Aprender jugando

Desde luego, una de las mejores formas de hacer que los niños y niñas se interesen por campos, en principio, menos atractivos es a través del juego. Una de las alternativas podría ser la gama de juguetes STEM de Lego, que no solo se dirige a los más pequeños, sino también a jóvenes y adultos. De hecho, la propia compañía defienden su apuesta afirmando que “la curiosidad, la diversión y la creatividad son los grandes motores a la hora de ilusionar a niños y adultos en relación con la ciencia”.

Julián Roa, profesor de Tecnología Educativa de Udima, confirma que “el uso del juego como elemento pedagógico tiene gran respaldo en la literatura científica y supone una aproximación muy interesante para el fomento de las disciplinas STEM”. Además, el experto destaca la importancia en el aprendizaje de la manipulación, que “precede a la visualización, y esta, a su vez, precede a la abstracción”.

Además, esta iniciativa, que parte del ámbito privado, ocupa un espacio en el que lo público quizá vaya un poco a remolque. Ángel Barbero, profesor de Tecnología de EAE Business School, señala en esta dirección y apunta que, en la enseñanza pública “tiene que haber una revisión de cómo funciona el mundo”.

Las STEM no son lo que eran

La revolución tecnológica que estamos viviendo de manera continua está “desdibujando las fronteras entre disciplinas”, nos cuenta Barbero. Por ello, esa distancia entre creatividad y ciencia se va acortando, en un mundo en el que las disciplinas no son compartimentos cerrados. De hecho, muchos son los que comienzan a valorar más las habilidades y el saber desenvolverse en el entorno digital que el conocimiento puro. En esto, “el paradigma competencial impulsado a nivel internacional y recogido en la legislación española está impulsando un cambio educativo en todas las disciplinas, incluidas las STEM”, señala Roa. Además, continúa el experto de Udima, “este área es en sí misma diversa y se ha visto beneficiada por el uso de las TIC en los últimos años”.

Roa reconoce que en las matemáticas (fundamentales en los otros tres campos) continúa habiendo problemas para trabajar de forma abstracta. No obstante, a su parecer, “se están produciendo avances notables y se están incorporando metodologías como el método ABN o el Singapur, y recursos TIC como smartic JumpMath”.

Con la vista puesta en el futuro

Esta formación en disciplinas STEM, además de para entender el mundo y contar con habilidades transversales, responde también a una necesidad del mercado de trabajo. Son muchas las voces que piden cada día más perfiles de este tipo, acordes al proceso de transformación digital que vive el mundo laboral.

En torno a esta idea, Barbero señala que hay dos visiones: una más práctica, donde “la educación es vista como una manera de generar gente hábil”, donde la programación se presenta como una herramienta básica para entender el mundo; y otra que se centra más en el propio conocimiento “para afrontar en mejor disposición la vida”. Además, Barbero reclama como obligación la construcción de puentes entre el ámbito público y el privado, y con una relación estrecha entre universidad y formación profesional, para dar respuesta a la demanda de perfiles transversales.

Más allá de los juguetes

Si bien es cierto que el lema de “aprender jugando” es fantástico para fomentar el aprendizaje y despertar la curiosidad en los niños y niñas en estas disciplinas, más allá de los juguetes, también hay mucho por hacer. Roa lo cuenta así: “Un recurso, como el material de Lego, no supone por sí solo un beneficio inmediato”. En su opinión, “las intervenciones educativas deben incluir una metodología, una organización de los espacios y las personas, una evaluación adecuada y un cuidado de los aspectos emocionales que, junto a los recursos educativos, planteen una situación de aprendizaje adecuada”.

Barbero, por su parte, hace hincapié en los cursos y talleres, con “un impulso público a las nuevas tecnologías, de manera troncal, desde la enseñanza pública y desde que son pequeños”.

En verdad, no podemos decir que las nuevas generaciones no sepan utilizar y desenvolverse en el nuevo entorno digital. Pero la clave está en entender todos los procesos que están detrás de las tecnologías, y quizás en eso haya más carencias. Como señala Barbero, “no tenemos las herramientas para entender los mecanismos, solo sabemos usarlos”, de ahí la necesidad de fomentar estas disciplinas, “para preparar las mentes para evolucionar, y no para aprender algo que es estanco”, concluye.

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