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Lunes, 14 de octubre del 2019

Economyz

"Nuestro cliente medio es un cliente 'cabreado' con el servicio que ha recibido de su banco"

Giorgio Semenzato es CEO y co fundador del gestor de patrimonios automatizado Finizens

Giorgio Semenzato es CEO y co fundador del gestor de patrimonios automatizado Finizens // Foto cedida

Fintech

Entrevista a Giorgio Semenzato, CEO de Finizens

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Agustina Barbaresi

Giorgio Semenzato nació en Roma, donde se licenció en telecomunicaciones, aunque comenzó su carrera asesorando empresas, desde donde pasó al mundo de la banca de inversión. Llegó a España hace 9 años y se lanzó al mundo del emprendimiento, al cofundar el gestor automatizado de inversiones (o robo-advisor) Finizens. Una experiencia que define como “dura, sobre todo cuando el camino no está trazado e implantas algo nuevo”. Hablamos con él de tecnología, emociones, inversiones y la necesidad de pensar en el largo plazo para ganar.

Se habla mucho de fintech actualmente. ¿Se seguirá hablando en el futuro?

Actualmente hay más de 300 empresas fintech en España, ya ni se cuenta el número exacto. En otros países, como Reino Unido o EE. UU., en los que el entorno fintech está más desarrollado, vemos una curva de adopción de este modelo que crece exponencialmente. Muy pocos ciudadanos saben que el 50% de la población ya hemos usado algún servicio fintech, del que a lo mejor no se es consciente porque está integrado en la operativa de nuestro banco. España tiene la segunda tasa de penetración más alta de smartphones, por detrás de Singapur, y es un país en el que la tecnología digital ha explotado: en los últimos 3 a 5 años ha habido más innovación en lo digital que en miles de años. Ha demostrado ser un país muy receptivo a la introducción de nuevas tecnologías a nivel socio económico.

¿Y cómo encaja Finizens en este sector?

Somos una empresa de las llamadas wealth tech. Es decir, utilizamos los últimos avances tecnológicos para mejorar de forma sustancial la gestión de inversiones o gestión de patrimonios. Nosotros, a través de la tecnología y de algoritmos lo que hacemos es mejorar no sólo la experiencia de usuario (darse de alta, acceso a la información de forma transparente…) sino también la rentabilidad. Tenemos un enfoque a largo plazo: no nos centramos en el corto plazo ni hacemos trading ni especulación, porque ésa es la mejor receta para perder dinero. Nuestra estrategia es sólida y está avalada por decenas de datos reales de décadas en los mercados.

Somos lo que se llama un robo-advisor: utilizamos un algoritmo que no sólo decide en qué fondos invertir y en qué proporción, sino que también realiza una gestión que hace que no sea necesario que el inversor le dedique tiempo ni tenga conocimientos financieros ni responsabilidad a la hora de decidir. Este modelo se inventó hace unos 10 años en EE. UU. y hace unos 4 años se implantó en Reino Unido y resto de Europa. Nosotros hemos cogido este modelo, lo hemos adaptado a la realidad local de España y lo hemos mejorado sustancialmente. A día de hoy somos los únicos de España que tenemos una experiencia 100% digital de principio a fin, sin colas ni papeleos.

¿Cuál es la ventaja de que sea un algoritmo el que gestione el dinero y no una persona?

Podemos hablar de tres ventajas principales. La primera son los costes, que son mucho más bajos (hasta 10 veces más bajos) sin renunciar a dar un servicio de calidad. Otra ventaja es el uso de fondos indexados: un tipo de producto que replica de forma muy fiel el comportamiento de determinadas economías. Si haces la cuenta, el coste de invertir con nosotros, sin trucos ni comisiones ocultas, es alrededor de un 85% más bajo que la media.

La segunda ventaja es la diversificación. Gracias a esta estrategia y a estos productos, se puede conseguir una exposición a 15.000 inversiones diferentes en todo el mundo. Hay inversores que compran a veces una o un par de acciones, a veces sin salirse ni siquiera del (índice bursátil) Ibex 35, y se ven de repente con un menos 30%. Nuestra diversificación te asegura una protección frente al riesgo que es dos veces superior al Ibex.

La tercera es que, al usar un algoritmo al gestionar, no sufres los efectos nefastos de las emociones humanas. Sobre todo a la hora de invertir.

¿Y cuáles son esos efectos ‘nefastos’ de las emociones?

Los inversores se asustan cuando los mercados bajan y entonces venden y compran por euforia cuando los mercados suben. Lo hacen al revés: venden barato y compran caro. Si cogemos estadísticas de rentabilidad de los últimos 20 años, si un inversor cualquiera hubiese invertido en un fondo indexado como el nuestro que replique el comportamiento del índice de referencia americano, el S&P 500, hubiese ganado un 11,5% de media al año sin hacer nada. Y sin embargo el inversor medio ha ganado de media un 2,5% y esto es porque ha estado vendiendo y comprando moviéndose por sus emociones y exponiéndose a muchos costes de transacción.

Hay una especie de ‘guerra’ entre los que usan algoritmos y los gestores activos. Estos últimos defienden, entre otras cosas, que se les da mejor dar una solución personalizada a la gente que invierte. ¿Existe la personalización en la gestión pasiva?

Existe. Para darte de alta en nuestro servicio debes contestar a un test, un perfilado de riesgo, que detrás tiene un algoritmo de scoring que nos permite asignarte uno de los 5 perfiles de riesgo que distinguimos. Es importante tener en cuenta la capacidad, la tolerancia de cada uno al riesgo. La gestión activa tiene que buscar argumentos para justificarse. Todos los analistas más prestigiosos del mundo publican cada 3 meses unas tablas en las que, basándose en datos reales, te proporcionan el porcentaje de gestores activos que, por país y por tipología de inversión, consiguen batir al índice. Y los porcentajes son próximos al cero. Cuando te encuentras en esa situación donde cobras mucho a un cliente para devolver un resultado que es inferior al que hubiese obtenido él mismo sin hacer nada tu labor se complica y entras en un conflicto de interés claro. Tienes que justificar tus comisiones y por ende tus gastos y las nóminas de las personas que trabajan en ese sector, que en España es típicamente bancarizado, ante una falta de resultados clara.

¿A qué tipo de persona le suele interesar invertir con un robo-advisor?

Hay todo tipo de perfiles, aunque sí es cierto que tienes que tener una capacidad de inversión mínima y la inquietud de hacerlo, aunque no necesariamente los conocimientos. Nuestro segmento va más o menos de 10.000 euros hasta grandes patrimonios de 50 millones. Además, hace falta comprometerse a largo plazo. Bueno, en realidad cualquier inversión sin un compromiso a largo plazo es muy probable que fracase. Y con esto no quiero decir que tengas que meter dinero durante 30 años y no lo puedas tocar, claro que puedes hacerlo. Nosotros damos una liquidez absoluta, por si hay necesidad o una urgencia. Tendrías el dinero en un día en tu banco sin penalización ni coste. Pero la idea inicial tiene que ser de un compromiso a largo plazo, si no no tiene sentido invertir y menos para un cliente masivo o menos experto.

¿Tenéis algún tipo de estrategia para atraer a los clientes más jóvenes?

Sí, aunque en el pasado teníamos un enfoque más intenso a este público. Vamos a muchas master class en másteres y universidades, tenemos mucha conexión por el lado de la innovación con el mundo académico y también con los jóvenes trabajadores de 25 a 30 años, donde vemos mucho potencial. El cambio de los 25 a los 30 es mucho más fuerte que de los 30 a los 35 años. Sobre todo a nivel de patrimonio.

¿Cómo os está yendo el negocio?

Cada vez se nos han ido acercando inversores con patrimonios más elevados. Con lo cual hemos adaptado nuestra oferta y nuestra propuesta para atender las necesidades de un segmento de inversores que podríamos llamar de banca privada y también de banca personal. Por eso aunque desde 10.000 euros puedes tener acceso al sistema, lanzamos hace un año Finizens Premium (con comisiones más bajas y un banquero personal asignado al cliente), dirigido a personas con un patrimonio mayor a los 100.000 euros, que ha tenido una acogida estupenda. Actualmente tenemos 5000 clientes, hemos doblado clientes en 2018. Es un número 5 veces mayor al de cualquier banco privado de toda la vida en España.

¿Qué productos ofrecéis?

Nuestro producto estrella es el plan de inversión, que es una cartera de fondos indexados con una fiscalidad que permite el traspaso. Es decir, que cualquiera que tenga un fondo de inversión en otro banco puede traspasarlo a nuestro sistema sin coste fiscal y con un click. También tenemos un plan de pensiones, también traspasable. Por último también tenemos dos productos complementarios: un plan de ahorro orientado a gente que tiene menos patrimonio y un plan de niños, para que los padres puedan abrir a nombre de sus hijos menores un plan específico con un plazo aún más largo.

¿Y cuáles se venden mejor?

El plan de inversiones y Finizens Premium. Nuestro cliente medio es un cliente cabreado, en muchos casos disgustado o, en el mejor de los casos, decepcionado con el servicio que ha recibido de su banco y que descubre nuestro modelo y le gustan nuestros valores, en especial la transparencia, independencia y ausencia de conflictos de interés. También facilita el acceso que el mínimo de entrada sean 10.000 euros. Considero que una persona con menos de 10.000 euros no debería invertir: primero debería procurar asegurarse una estabilidad de vida o patrimonial.

¿Ni siquiera en un plan de ahorro?

Bueno, el plan de ahorro está muy bien si lo utilizas para aumentar capital para un niño o por ejemplo para inversores jóvenes, que quieran aprovecharse del interés compuesto pero no tengan una gran capacidad. Pero no para cualquier cliente de depósito o cuenta corriente que no piense en el largo plazo ni tenga experiencias de inversión previa. El motivo es que los mercados son muy volátiles, por eso son capaces de generar rentabilidad, así que se corre el riesgo de que la experiencia no sea satisfactoria; no por un fallo de gestión, si no por no estar preparado el cliente para entrar en este mundo.

¿Las expectativas del cliente se ajustan a la realidad?

En su mayoría sí. Nuestro cliente está muy informado, gracias a nuestra política de transparencia, y se adhiere a sus valores de forma fiel. Entiende el producto y la necesidad de no dejarse distraer por los eventos de corto plazo. Sí que es cierto que siempre habrá un porcentaje de gente que no entiende totalmente la propuesta o que, aunque la entienda, pilla un trimestre como el que hemos vivido en los mercados, se asusta y/o se da cuenta de que tiene menos tolerancia al riesgo de la que creía.

En España el debate de las pensiones ha ido cobrando importancia en los últimos años. ¿Cuál es vuestra percepción de esta realidad?

Aunque se hable mucho de ello, en la práctica es un problema que está subestimado. Se va a concretar en una realidad con un impacto muy profundo a nivel social, desgraciadamente. Y cada día que pase va a suponer un peligro más en ese sentido. Hay factores que indican que el sistema actual no va a ser viable para siempre. Otros países han desarrollado sistemas muy eficientes. Uno de ellos, que ha probado ser efectivo, es complementar con el sector privado la pensión pública. La pensión pública es lo que te tocará en base a lo que cotices y la pensión privada es que te abras un plan de pensiones al que aportes ahorro. Hay una solución intermedia que es que las empresas, que son un agente privado, previo estímulo e incentivo fiscal, fomenten directamente y de forma más proactiva el ahorro para la jubilación de sus empleados. Queda mucho por hacer: el 66% de los planes de pensiones en España sólo cuentan con la primera aportación.

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