La nueva movilidad: más sostenible, eficaz y colaborativa

El desarrollo tecnológico permite recoger datos de vital importancia de cara a optimizar la movilidad en nuestras ciudades. Para ello, sector privado, administraciones y ciudadanía tienen que remar en la misma dirección

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Imagen de archivo. // Pixabay

Entorno

MUNDO POST-COVID

Fran Leal

Fran Leal

Son muchos los elementos de nuestro día a día que se han visto impactados por la crisis del coronavirus. Uno de ellos ha sido la movilidad, sobre todo en las grandes ciudades. Y en este sentido, el uso de la bicicleta se presenta como una de las opciones que ayudan a reducir el riesgo de contagio. De hecho, hemos visto cómo en determinadas ciudades del país se ha apostado en la desescalada por la implantación de nuevos carriles bici. 

Así, se nos plantea la pregunta de si la bicicleta es el futuro. En opinión de Gregorio Magno, CEO de Ciclogreen, “la bicicleta es una solución muy sencilla a los grandes problemas de movilidad de las ciudades”, ya que permite la movilidad individual (algo muy demandado en estos tiempos), sostenible y activa. De este modo, se presenta como un medio de transporte que no solo resulta beneficioso para el medio ambiente, sino también para la salud y como medida de protección ante el Covid-19.

Mapas de movilidad sostenible 

Ciclogreen cuenta con una plataforma que registra los patrones de movilidad sostenible (a pie, en bici o transporte público) de más de 50.000 usuarios en grandes núcleos de población como Barcelona, Madrid o Sevilla. Y a partir de los datos, elabora mapas de calor que marcan las zonas más transitadas por los ciudadanos en este tipo de transporte. En estas semanas de desescalada, la compañía decidió ofrecer a las administraciones dichos mapas, sin coste alguno, para ayudarles a la hora de habilitar esos nuevos carriles bici, como los nuevos 21 kilómetros abiertos en Barcelona. De hecho, según aseguran, Sevilla y la Ciudad Condal han sido las primeras en solicitarles esos mapas.

A partir de esta herramienta, según Magno, “podemos aportarles datos de patrones de movilidad con una resolución mucho mayor que los medios que utilizan”. Al respecto, señala que hasta el momento se usan contadores de desplazamientos, dispositivos con alto coste y baja resolución, que no diferencian entre una bici y un patinete, ni aportan datos del tipo de longitud del desplazamiento, la velocidad media, o el origen y destino. Algo que sería de gran relevancia “para los técnicos de movilidad de las administraciones”, de cara a la planificación urbana, el análisis estadístico o labores de concienciación, por ejemplo.

Además, la plataforma cuenta con un sistema de incentivos destinados a la ciudadanía, que fomentan la utilización de estos medios de transporte sostenibles. Según nos explica Magno, el sistema es sencillo: “al registrar con la aplicación de Ciclogreen los desplazamientos realizados de forma sostenible, esos kilómetros recorridos se transforman en puntos, que se pueden intercambiar por premios y regalos”, concreta. Estos programas de incentivos pueden ser puestos en marcha por empresas, universidades o ayuntamientos, con quienes “se establece previamente qué tipos de incentivos quieren dar a sus empleados, estudiantes o ciudadanos”, concluye.

Los datos, la clave de la gestión

En resumidas cuentas, vemos cómo los datos son la clave para lograr la optimización en clave de movilidad. Otro buen ejemplo de ello es el protagonismo que han cobrado soluciones como la que plantea WAZE, la plataforma que permite a la comunidad contribuir con datos de carreteras y editar mapas con el objetivo de mejorar la forma en la que nos movemos. Así, aspectos como la reducción del tráfico y la congestión vial pueden verse enormemente favorecidos basándose en los datos en tiempo real que los usuarios comparten de forma voluntaria y colaborativa.

La cuestión radica en si los datos disponibles son suficientes para lograr esa ansiada optimización. En palabras de Dario Mancini, Regional Manager para Italia y los mercados emergentes de EMEA para WAZE, ese “es uno de nuestros objetivos, generar datos a través de los wazers, ofreciendo las mejores rutas en tiempo real y advirtiendo de posibles imprevistos en la carretera como obras, atascos o accidentes”. Y los 140 millones de usuarios de la plataforma ayudan, y de qué manera, a hacerlo posible. Hay que recordar que esta compañía fue adquirida por Google, y su app ya está activa en 185 países y disponible de más de 50 idiomas.

Además, la eficacia dependerá en buena medida, ya no solo de la colaboración entre ciudadanos gracias a la tecnología, sino también de los lazos que se puedan establecer con municipios y organismos de transporte. Y en este punto, a través del programa ‘Waze for Cities’, “departamentos de todo el mundo trabajan para mejorar la infraestructura, aliviar la congestión del tráfico y ayudar a tomar decisiones de planificación más informadas para mantener las ciudades en movimiento”, defiende Mancini.

La movilidad post-covid es más que probable que sea diferente a la que veníamos viviendo antes de la pandemia. Y ahí, la tecnología y la colaboración entre los diferentes actores (muchos de ellos con un papel más determinante) serán esenciales para gestionar la movilidad de manera eficaz, sostenible y con un impacto beneficioso para todos en la planificación urbana.

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