"Las políticas contra la desigualdad, además de justas, deben ser rentables"

Hablamos con Gabriel González-Bueno, especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español, sobre la situación de España en cuanto a las desigualdades, tanto de la infancia en particular, como de la sociedad en general

Gabriel González-Bueno es especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español.

Gabriel González-Bueno es especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español. // Foto cedida (UNICEF)

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SERIE '17 CARAS PARA LOS ODS'

Lidia Alvarez Byzness

Lidia Álvarez Vellido

España se encuentra en el puesto 21 entre los 162 países en términos de desarrollo sostenible, según el último informe sobre Desarrollo Sostenible 2019 (antes SDG Index) elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible. De este mismo informe se desprende que a España le “quedan desafíos importantes” en cuanto al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 10, Reducción de la desigualdad en los países y entre ellos, y no aprueba en el avance del mismo.

Gabriel González-Bueno, especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español, la Agencia de Naciones Unidas cuyo objetivo es defender los derechos de la infancia para así conseguir cambios reales en las sociedades, es nuestro décimo entrevistado de la serie “17 caras para los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. 

Con él hablamos de la situación de España como país ante este ODS, así como de la importancia de reducir la desigualdad en la infancia para mejorar la sociedad futura y del tipo de políticas que se deberían implantar para ello ya que “la contribución a la reducción de las desigualdades no sólo se logra con políticas justas, sino que también deben ser rentables”.

En este sentido, el experto destaca la importancia de la inversión en políticas dirigidas al cumplimiento de los derechos humanos con una visión a largo plazo.

“Muchas veces perdemos esa visión del medio y largo plazo y precisamente los niños y niñas son los que más necesitan que la política vuelva a tener una visión de estado porque los resultados de las sociedades que han hecho una apuesta por una buena educación o mejora de la salud pública, por ejemplo, son los que más éxito tienen ahora”.

Siempre hablamos de la pobreza o de la paridad de género, pero ¿con qué tipo de desigualdades nos podemos encontrar?

De territorio, de género, de raza, religión, edad; otras que se generan del mismo cambio climático a través de los desastres naturales ocasionados por el mismo…. Las desigualdades son una especie de telaraña con muchas visiones transversales que atrapa a la sociedad, además de hacerlas ineficientes desde el punto de vista económico. 

¿Qué repercusión tiene en esta situación el nuevo paradigma digital?

La aparición de las nuevas tecnologías han traído consigo la famosa brecha digital. Cuando solo un parte de la sociedad tiene acceso a las mismas genera enormes desigualdades que repercuten con el tiempo. Sin ir más lejos, ahora en los colegios e institutos públicos exigen manejar herramientas digitales y tener acceso a internet, algo que no todas las familias pueden permitirse y muchas veces es un obstáculo en la educación de los niños. 

¿Qué consecuencias tienen estas desigualdades, tanto en la sociedad como en la economía de un país?

Las sociedades que son más desiguales también son más pobres, menos eficaces económicamente, con mayores índices de violencia y mayores dificultades en general.

¿En qué situación está nuestro país ahora mismo?

En el caso español afecta en mayor medida y de forma desproporcionada a la infancia. El Ratio S80/S20 muestra que la desproporción entre el 20% de la población con mayores ingresos y con menos se encontraba en 2017 en 6,9 en la población adulta, mientras que en el caso de los niños el ingreso atribuido de sus familias se disparaba al 8,5. 

Creo que la desigualdad en la infancia es un caballo de Troya para las desigualdades de una sociedad en un futuro, ya que si no consentimos que en edades tempranas se tenga un mínimo de equidad corremos el riesgo de multiplicar los efectos más adelante.

¿Existen diferencias en las desigualdades de la población más joven entre generaciones?

Por supuesto. Estamos viendo que en nuestro país existe una inequidad generacional hasta el punto de llegar a ser un tema preocupante y delicado. Los jóvenes están viendo como sus oportunidades, capacidades y posibilidades de encontrar empleo, por ejemplo, no son las que tuvieron sus padres, no consiguen una vivienda hasta que no tienen más de 30, les es muy difícil formar una familia… Algo que también es componente de la desigualdad que vive España y el resto de países. 

¿Podemos contribuir los ciudadanos a reducir este tipo de desigualdades?

Seguro que sí, pero el problema es el estado de bienestar en el que vivimos es que los ciudadanos hemos delegado la responsabilidad de redistribuir la riqueza y ser justos en las Administraciones y el Gobierno. Lo único que podemos hacer es ser exigentes con las políticas, pero también con los políticos. Pedir y tener ese sentido de justicia y compromiso con los demás, ya que aunque tú no seas el beneficiado directo, si mejora la situación de los más vulnerables la del resto de la población también.

¿Cómo veis el futuro en lo que respecta a esta situación?

Nos enfrentamos a un momento complicado de ciertas dudas en el ámbito económico, por lo que deberíamos estar preparados y pensar cómo vamos a abordar una posible crisis o parón económico. En la anterior crisis se comprobó que las sociedades que contaban con menos desigualdades salieron mejor de ella y con menos daño social que el resto.

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