Miércoles, 25 de noviembre del 2020

Economyz

El ocio infantil, un sector al límite por la COVID

El ocio infantil ha sido uno de los sectores que se ha visto perjudicado desde el principio de la crisis al tener que cerrar sus centros en marzo y no poder abrir hasta julio, fechas en las que no a todos les merecía la pena reanudar su actividad.

Taller de costura organizado en un domicilio por el centro de ocio infantil La Villa.

Taller de costura organizado en un domicilio por el centro de ocio infantil La Villa. // La Villa

Empresarios

SECTOR DEL OCIO INFANTIL

Lidia Alvarez Byzness

Lidia Álvarez Vellido

Todo el tejido empresarial se ha visto afectado por la crisis sanitaria, aunque como siempre pasa, unos sectores lo están sufriendo más que otros. El ocio es uno de ellos, en especial el dedicado a los más pequeños. 

Los centros de celebraciones infantiles se vieron obligados a cerrar a mediados de marzo y no ha sido hasta julio cuando pudieron reabrir sus puertas. Eso sí, bajo unas estrictas medidas de seguridad y aforo. 

En concreto, según el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicado en julio, los centros podían proceder a la reapertura de sus locales a partir del día 3 de dicho mes, manteniendo la distancia de seguridad de 1,5 metros entre los clientes, una reducción del aforo al 40%; obligación de realizar limpiezas y desinfección de los espacios y utensilios (en caso de no poder garantizarse inhabilitar su uso); y proceder a una ventilación antes y después de cada sesión; entre otras medidas específicas para estos negocios.

En este sentido, Juan Carlos Nieto, presidente de la ASociación de Centros de Ocio y Tiempo Libre Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid (ACOCAM) se mostraba en desacuerdo con este exceso de limitaciones, “más cuando se ha demostrado la baja incidencia de la COVID19 en niños, apenas un 0,7% y sin haberse producido un sólo contagio a nivel nacional en ningún centro de ocio infantil”.

Todo esto ha hecho que muchos profesionales del sector abandonen. Sin ir más lejos, según datos de ATA, a lo largo de estos meses se han cerrado entre un 40% y un 50% de las empresas dedicadas a esta actividad, lo que supone 2.200 autónomos obligados a darse de baja y una pérdida de 6.000 puestos de trabajo por cuenta ajena, dependientes directamente de ellos, siendo en su mayoría jóvenes y mujeres. 

Este es el caso del centro de ocio infantil La Villa, ubicado en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, desde donde aseguran a BYZness que sus dueñas tuvieron que darse de baja del RETA y despedir al personal ya que “no sabíamos cuánto iba a durar esta situación”.

Este ha sido uno de los negocios de este sector que decidió no abrir cuando lo permitieron las autoridades debido a que “eran unas fechas muy malas” y decidieron esperar hasta septiembre para “probar suerte”.

Reinventarse o morir 

Durante los meses de parón se han tenido que reinventar y una de sus decisiones para sacar la empresa adelante ha sido realizar en los servicios a domicilios todas las actividades que se realizaban en el centro.

Fiestas tematizadas con todo el material, de disfraces, talleres de magia, ciencia, costura, de cocina o de joyería son algunas de las actividades que realizan en las casas de sus clientes, eso sí, con un máximo de 12 niños y niñas.

“Llevábamos tiempo haciendo cosas pequeñas a domicilio pero nunca habíamos sacado las piezas tal cual las tenemos en el centro. Esta era la mejor opción. Con esto salvamos septiembre aunque octubre nos está costando bastante”, aseguran desde La Villa.

El principal obstáculo: los padres

Y es que, a juicio de las dueñas del centro de ocio infantil, la vuelta al cole ha sido un empujón para este sector ya que “los padres vieron que no pasaba nada porque se juntaran varios niños, por lo que en septiembre tuvimos muchas reservas, las cuales se han ido anulando según se han ido desarrollando los acontecimientos y aumentando los casos. Los padres se guían por las noticias que ven”.

Esta preocupación por parte de los progenitores es, según coinciden los representantes de las principales asociaciones del ocio infantil a nivel nacional, el mayor obstáculo al que se enfrentan los profesionales del sector.

Desde la Asociación de Ludotecas y Parques Infantiles Manchegos, aseguran que se han dejado de celebrar más de un millón de cumpleaños infantiles desde el inicio de la pandemia. Y el problema no es ese, sino que aunque no haya celebraciones, las empresas del sector tienen que seguir pagando sus gastos  de mantenimiento del establecimiento. 

Estamos hablando de que los alquileres rondan los 2.000-4.000 € mensuales”, señala Mercedes Marín, presidenta de la Asociación de empresarios de parques infantiles de Mallorca (AEPIM), lugar donde se ha decretado el cierre total de los centros de ocio infantil.

Es por ello que estas asociaciones se han unido para lanzar un mensaje de tranquilidad a los padres asegurando que “somos de gran utilidad tanto en el desarrollo psicosocial de los niños que han estado confinados durante meses como en las carencias de los padres que necesitan conciliar”.



 

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