"Condenados a entenderse": luz verde a SEDA, el nuevo competidor de SGAE en la música

La Sociedad Española de Derechos de Autor (SEDA) quiere plantar cara a SGAE y desde el 31 de agosto cuenta con la autorización del Ministerio de Cultura para desarrollar su actividad.

Sede de la Sociedad General de Autores de España (SGAE).

Sede de la Sociedad General de Autores de España (SGAE). // José Luis Roca (El Periódico)

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María Refojos

María Refojos

‘La puerta de Alcalá’ o ‘Volando voy’ son dos canciones que probablemente haya escuchado y cantado la gran mayoría de españoles alguna vez en su vida. Tienen varias décadas de edad cada una pero siguen presentes en radios, bares o fiestas de pueblo (en la vida pre pandemia) y generando ingresos por derechos de autor.

¿La novedad? Ambas se han cambiado de casa. Sus autores, Bernardo Fuster y Kiko Veneno respectivamente, forman parte de la Sociedad Española de Derechos de Autor (SEDA), entidad que quiere plantar cara a SGAE y que desde el 31 de agosto cuenta con la autorización del Ministerio de Cultura para desarrollar su actividad. Cuando suenen las notas de estas canciones, la caja registradora que se abrirá será la de SEDA y no la de SGAE. 

La regulación interna de SGAE establece que un autor tiene que tener con ellos todo su repertorio, por lo que el autor que quiera probar suerte en la nueva entidad, “no puede elegir unas canciones y otras”, explica Manuel López, abogado especializado en derecho musical y CEO de la firma Sympathy for the Lawyer

Fuster y Veneno son parte del colectivo de autores que ha dado forma a un nuevo vehículo de gestión de derechos musicales con el que acabar con su “descontento”. Esta palabra es la que utiliza repetidamente Manuel ‘Patacho’ Recio, presidente de SEDA e integrante de Glutamato-Ye Yé, una de las bandas más irreverentes de la movida madrileña, cuando describe las razones que les llevaron a salir de la SGAE.

“Descontento con la gestión de la única entidad que existe en España para la música. Descontento también por los continuos escándalos y causas judiciales...”, enumera. 

Qué es SEDA

¿Qué es SEDA? Según recoge el BOE, es un operador en el mercado de la gestión de derechos de explotación de propiedad intelectual para todo el territorio español.

Constituida como asociación sin ánimo de lucro, es homóloga a SGAE para la música, espacio donde la entidad que preside Antonio Onetti ha tenido el monopolio hasta ahora. Aunque como recuerda el abogado Manuel López, ya existían alternativas con operadores independientes como Unison, hay diferencias: “Unison opera con limitaciones porque es privada, pero ahora SEDA tiene el carácter de entidad de gestión pública y eso sí supone otro tipo de competencia”. 

Son unos veinte los nombres que figuran en el epígrafe de socios fundadores. Además del propio Patacho y los anteriormente citados Kiko Veneno y Bernardo Fuster, encontramos en la lista a Rosa León o Amaro Ferreiro, y editoriales como Carlito Records, que gestiona las obras de Melendi. 

Y Melendi es, precisamente, uno de los 200 músicos y compositores que firmó, junto con algunas de las principales editoras, un escrito para solicitar a Cultura que diera el visto bueno a SEDA. La intención era abandonar la SGAE y poder llevarse su catálogo a una asociación que presentase una opción real, en igualdad de condiciones. Sin embargo, los que no lo notificaron antes del 30 de junio tendrán que esperar un año más. ¿Por qué? Porque los estatutos de SGAE obligan a dar un preaviso de seis meses para solicitar la retirada del repertorio y el plazo terminaba el pasado 30 de junio.

Va a servir para demostrar que se puede hacer y que la entidad es viable, y los socios podrán comparar y decidir"

“Muchísimos socios no se atrevieron”, apunta el presidente de SEDA. La consecuencia de haber obtenido la licencia pasada esta fecha es que tendrán que iniciar la gestión a una escala más pequeña de lo previsto y trabajar “a contrarreloj”. No obstante, Patacho saca una lectura positiva. “Va a servir para demostrar que se puede hacer y que la entidad es viable, y los socios podrán comparar y decidir en los próximos meses si realizan la transición”, afirma. 

Qué se propone SEDA

¿Y qué es exactamente lo que quiere hacer SEDA? Su presidente asienta su objetivo sobre dos pilares fundamentales: “Una gestión profesional y transparente y un reparto justo y equitativo”. 

De forma práctica, esto se traduce en un organigrama en el que la asamblea toma las decisiones y elige al consejo administración, así como en la creación de un órgano de control independiente y un consejo de técnicos encargado de asesorar a la directiva.

Con respecto al reparto de derechos, será proporcional y en función de la repercusióndel uso que se haya hecho de las obras, y de lo que hayan generado para la propia entidad. “La intención es que los desvíos de reparto que hay actualmente en la SGAE no se produzcan en ningún sentido; que cada socio perciba justamente lo que le corresponde, ni un euro más ni un euro menos”, afirma Manuel ‘Patacho’ Recio.

La intención es que los desvíos de reparto que hay actualmente en la SGAE no se produzcan"

“Si una obra genera un 3% debe cobrar un 3%, no un 20%, nuestro sistema con las televisiones también va a ser así”, asegura el músico en una crítica directa al método de ‘la rueda’, el fraude por el que algunos miembros de la SGAE y distintas cadenas obtenían ingresos millonarios por los derechos de autor de contenidos musicales emitidos en programas nocturnos. La investigación judicial de esta trama se saldó con 18 detenidos en 2017 y sigue su curso en la Audiencia Nacional, que en febrero imputó a 14 televisiones, entre las que se encuentran Atresmedia y Mediaset. 

SEDA también quiere distinguirse en el sistema de votos y de elección de representantes. Se asignará un máximo de 20 derechos de voto en función de la recaudación bruta histórica del socio, mientras que en SGAE “se van dando y quitando según la recaudación momentánea”. Y permitirá que cualquier socio, independientemente de su recaudación, pueda ser candidato a miembro del consejo. “Los compañeros y socios van a decidir si estás cualificado; el dinero no da el conocimiento”, considera Patacho.

El presidente de SEDA, Manuel 'Patacho' Recio // Dani Pozo

Además, quieren acelerar el ritmo con las plataformas digitales, ya que consideran que son el futuro y que la SGAE se ha quedado anclada en el siglo XX. Así, ven prioritario pelear por “una remuneración justa para los artistas y los autores”. “El porcentaje del dinero que se está destinando a los autores desgraciadamente es injusto, mínimo y ridículo; habrá que negociarlo y establecer unas tarifas”, puntualiza.

Qué dice SGAE 

La reacción de SGAE no se ha hecho esperar. Esta misma semana ha anunciado que recurrirá la decisión del Ministerio de Cultura. En su comunicado argumenta que puede suponer un “elevado riesgo” e “inseguridad jurídica” para usuarios y titulares de derechos, y expresa su preocupación por las posibles consecuencias para el patrimonio cultural español y el mercado europeo.

La historia se repite. En 1999, un grupo de directores y guionistas decide escindirse de la SGAE debido al desacuerdo con respecto al reparto de derechos y funda DAMA, la entidad de gestión de derechos de autores audiovisuales. Y también se encontraron con el rechazo de la entidad matriz.

“Se puede pensar que es positivo porque se genera una sana competencia, pero lo que pasó es que al entrar sobre el mismo tipo de repertorio se generaron una serie de conflictos difíciles de resolver y acabaron en una denuncia ante la Comisión de Competencia”, relata Manuel López, que considera lógica la respuesta de la SGAE ante un nuevo competidor, ya que “va en contra de sus intereses”.

Al final, DAMA y SGAE fueron llegando a acuerdos que les han permitido funcionar, por lo que haciendo un repaso de los antecedentes, SEDA y SGAE parecen abocados a una fase litigiosa y parecen, también, “inevitablemente condenados a entenderse”, apunta el CEO de Sympahty for the Lawyer. 

Enfrentamiento y entendimiento

En relación a la primera parte, la del enfrentamiento, el presidente de SEDA mantiene la calma: “Es algo que esperábamos, porque sabemos con quién estamos tratando, pero estamos tranquilos”. Según explica, confían en que no prosperará ningún recurso puesto que cumplen todos los requisitos para obtener la licencia y “los estatutos están totalmente adaptados a la legislación vigente en España y a las directivas europeas”.

También destaca que su plan de viabilidad “está avalado por la comunidad internacional” y hace hincapié en que la CISAC, la confederación internacional de entidades de gestión de derechos, acordó admitir la membresía de SEDA cuando tuviese la licencia. Aún no es efectivo, pero es relevante porque SGAE fue expulsada de la organización por irregularidades y porque SEDA podría de esta forma asegurar la gestión de los derechos en el extranjero.

Sabemos que SGAE va a poner todas las trabas posibles, pero sabemos también que está obligada a entenderse con nosotros"

En cuanto a la parte del acuerdo, el músico coincide: “Sabemos que SGAE va a poner todas las trabas posibles, pero sabemos también que está obligada a entenderse con nosotros, igual que acabó entendiéndose con DAMA”.

La complejidad jurídica y los problemas que pueden surgir de la existencia de dos entidades son varios, señala Manuel López. Por ejemplo, que una obra musical tenga dos autores y que uno esté en SGAE y otro en SEDA. También puede haber errores en el registro o distintos criterios. “SGAE no permite que un editor tenga más del 50% y SEDA podría tener otro criterio. SGAE atribuye el 16,6% para el arreglista y a lo mejor SEDA decide otro porcentaje…”, reflexiona.

“El acuerdo le va a interesar a todo el mundo: si SEDA evoluciona de forma favorable a nivel de volumen, repertorio, autores y editores, SGAE no va a tener más remedio que asumir esa realidad. Y a SEDA le va a interesar porque si no le va a costar mucho tiempo poner en marcha su proyecto y poder recaudar bien”, detalla el abogado especializado en derecho musical.

Desde que se ha conocido el OK de Cultura han recibido más de 150 solicitudes de adhesión. Y las expectativas son altas. Por una parte, frenar la salida de grandes autores españoles como José Luis Perales, Julio Iglesias o Manuel Alejandro a entidades extranjeras y por otra, alcanzar una cuota de mercado importante en 4 o 5 años.

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