Comprar ropa en la desescalada: la difícil reapertura de las tiendas

Todas las tiendas de moda, desde las grandes cadenas a los pequeños comercios, han tenido que adaptar su negocio a una 'nueva normalidad' con medidas de higiene que suponen una inversión inesperada. Tres propietarias de tiendas nos cuentan su situación

Una trabajadora de MoolBerry sigue el protocolo de higiene en la reapertura de las primeras tiendas de la marca.

Una trabajadora de MoolBerry sigue el protocolo de higiene en la reapertura de las primeras tiendas de la marca. // Imagen cedida (MoolBerry)

Empresarios

IMPACTO ECONÓMICO DEL CORONAVIRUS

agustina-barbaresi-bn

Agustina Barbaresi

La crisis del coronavirus nos ha abocado a una “nueva normalidad”, que por ahora está troceada en las diferentes fases en las que el Gobierno ha dividido la desescalada de la cuarentena. Volver a la actividad es un reto para muchos, aunque el gran desafío lo tienen los pequeños comercios que cerraron forzosamente en marzo, y que han reabierto sus puertas en la fase 1 que algunas provincias y municipios estrenaron el pasado lunes.

Uno de los sectores que se enfrenta a esta situación con nuevos gastos e incertidumbres es el de la moda. Estos días se habla mucho sobre cómo es ir a comprar ropa en esta situaciónaforo en las tiendas, prendas secuestradas tras ser probadas, ausencia de rebajas… ¿Cómo lo viven los que están al otro lado del mostrador? Hablamos con dos pequeños comercios y una franquicia sobre el shopping en tiempos de coronavirus.

“Nos organizamos los comerciantes y pagamos una charla para saber qué medidas de higiene tomar”

Henar es la dueña de la tienda Vecchia Moda, situada en el pueblo de La Almunia de Doña Godina (Zaragoza), una localidad de cerca de 8.000 habitantes que el pasado lunes 11 de mayo entró en la fase 1 de la desescalada, que permite esa apertura con condiciones del comercio. 

“Hemos puesto gel (hidroalcohólico), guantes y pañuelos en la entrada. Por ahora, la mayoría de gente ha venido a la tienda con mascarilla y, aunque a algunos se lo tienes que recordar, la verdad que muchos usan directamente el gel”, explica. En esta primera semana, parece que ayuda el factor novedad, ya que en primer día de reapertura “fue muy bien, se nota que la gente tenía ganas de comprar, aunque sí ves que tienen miedo y confusión, no saben si tocar o no... Luego ya ha sido como cualquier día normal”.

El protocolo que ha puesto en marcha Henar no atiende a ninguna recomendación de las autoridades, porque no la ha habido: “Tenemos una asociación de comerciantes (local) y decidimos contratar por nuestra cuenta a una persona que imparte cursos y charlas por la Cámara de Comercio. Ella nos dio una videoconferencia sobre las medidas que podíamos tomar. Aunque la verdad es que nadie sabe nada”, señala Henar.

Entre las medidas que toma, “plancho la ropa con vapor a alta temperatura tras cada prueba y además tengo una máquina de ozono para desinfectar todo el local”. Algo que no se nota tanto en el tiempo que dedica, pero sí en el bolsillo, ya que “es una inversión y además es un gasto no esperado”. Para hacer frente a él, confía en que las ventas acompañen, "aunque la temporada de bodas y comuniones está perdida". Mientras, espera las ayudas del ayuntamiento, que ha prometido “repartir 150.000 euros entre los comercios y empresas” del municipio. Aunque aún no se conocen los detalles de este anuncio.

“Tras tres meses de dificultades, parece que tendremos que cerrar”

Marta regenta desde hace 40 años una de las tiendas de moda más antiguas de Benidorm, especializada en ropa de fiesta y situada en una de las calles más comerciales de la ciudad. Benidorm es otro de los municipios que ya ha entrado en la fase 1. Sin embargo, en una ciudad que vive eminentemente del turismo (en 2019 recibió casi 12 millones de visitantes), la situación de los comerciantes es especialmente delicada.

“Damos por perdida la temporada de verano y no podemos aguantar hasta fin de año o 2021. El primer día abrieron algunas tiendas, pero sobre todo negocios familiares o aquellos que puede atender solo el dueño. Al no haber turismo de ningún tipo, ni siquiera interprovincial, y al estar los hoteles cerrados, ¿a quién le vamos a vender?”, se pregunta. 

Marta es muy crítica con las ayudas anunciadas, ya que considera que las líneas del ICO “salieron rápido en una primera tanda, pero ahora en la segunda nada, a la espera de que entre el dinero. Y tampoco es suficiente lo que ofrece la Generalitat (Valenciana)”, relata, afirmando que bajo su punto de vista lo prometido se está quedando en papel mojado y es “un desastre”.

Con decenas de miles de euros invertidos en prendas que compró en febrero y prevé que no va a poder vender, asegura que la situación de su negocio es crítica. “Tras tres meses pagando alquiler, y con los impuestos y gastos fijos que tiene la tienda, y teniendo en cuenta que nuestra especialidad no es de venta masiva, casi 100% vamos a tener que cerrar”, concluye. Los números no salen.

“Con solo dos tiendas abiertas y sin tienda online, aún es pronto para hacer previsiones”

MoolBerry es la marca y franquicia de moda sostenible del Grupo Koker, que actualmente cuenta con tiendas físicas en distintas provincias españolas, lo que añade dificultad a la desescalada. Priscilla, su fundadora y directora, explica que “cada tienda va a llevar su propio ritmo según la situación de la población en la que se encuentre. La prioridad ahora es la salud. La gestión de la central es lo que prevemos que puede ser un poco más complicado en algún momento si cada provincia está en una zona pero, por ahora, como únicamente están abiertas Zaragoza y Cambrils es todo muy fácil. No obstante, estamos preparados para los próximos pasos y daremos un servicio adecuado a cada establecimiento y zona”, afirma.

En la reapertura de sus establecimientos, han puesto en marcha un estricto protocolo interno que se centra en la protección de empleados y clientes, así como en medidas de limpieza y desinfección de los establecimientos. “Nuestro personal está equipado con EPIS y al entrar en las tiendas las clientas encuentran guantes y geles desinfectantes. Además, hay una alfombra especial para desinfectar el calzado. Por supuesto, hemos activado un control de aforo de clientes. Asimismo, la ropa en los percheros está plastificada y solo está a la vista la primera prenda como muestra”.

A la hora de entrar el probador, probablemente una de las más críticas “damos dos opciones para probarse la ropa. La opción uno permite a la clienta adquirir la prenda con una política de devoluciones muy flexible para que se la pueda probar en casa y si no le convence, la devuelva. La opción dos, da la posibilidad de probársela en un probador previamente desinfectado. Cada prenda que acceda al probador de la mano de una clienta será directamente aislada para su desinfección con luces ultravioletas y con planchas de vapor a alta temperatura”, relata. 

La empresa ha recurrido a un crédito ICO, que les ha sido concedido. Por ahora, las ventas escasean, aunque sí se han acercado “clientas fieles” para mostrar su apoyo a la marca. Eso sí, los planes de abrir nuevas tiendas en 2020 tendrán que esperar: “ahora mismo la parte de expansión está totalmente paralizada porque nos hemos centrado en mantener lo que ya está activo. Pensamos que los próximos meses serán complicados, principalmente en aquellas tiendas cuyas ventas iban dirigidas a turistas, ya que aún no hay fechas concretas para activar este sector”.

Con dos tiendas abiertas y sin tienda online, Priscilla cree que “aún es pronto para hacer previsiones” de lo que les espera para el resto del año, aunque asegura que “tenemos esperanza y ojalá la a partir de junio todo esté más activo”.

Iniciar sesión 0 Comentarios
cargando