"El vinilo ha venido para quedarse": la realidad de las dos fábricas que existen en España

Pese al auge del formato físico, España está todavía huérfana de industria del vinilo. Krakatoa Records y Press Play Vinyl nos cuentan cómo están viviendo el retorno de estos discos.

En España se compraron vinilos por valor de 7,7 millones de euros durante el primer semestre de 2019.

En España se compraron vinilos por valor de 7,7 millones de euros durante el primer semestre de 2019. // Skylar Sahakian (Unsplash)

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María Refojos

María Refojos

El 31 de enero Rainbo Records abrirá sus puertas por última vez tras 80 años de actividad. Se trata de una de las mayores fábricas de discos y también de las más longevas. En activo desde 1939, el mes de diciembre de 2019 ha sido el último en el que han atendido a clientes y en enero de 2020 se dedicarán a cerrar flecos antes de echar el cierre de forma definitiva. 

La noticia ha sido recogida en la industria y muchos medios especializados, como Pichfork o Digital Music News, han redifundido las palabras con las que el presidente de la empresa comunicaba la decisión y las razones que les han llevado a cesar su actividad. Steve Sheldon, el directivo que ha estado al frente de la empresa desde 1986, desvela que la coyuntura inmobiliaria ha sido la que ha puesto punto y final a su largo idilio con la música, fruto del cual han nacido discos de artistas como Led Zeppelin, Elvis Presley, Madonna, The Beatles, 2Pac o Snoop Dogg. 

80 años dan para mucho. En este tiempo en Rainbo Records han disfrutado de la época dorada de la industria, sufrido la caída en las ventas y presenciado el resurgir de formatos casi olvidados. Porque si algo ha caracterizado a esta fábrica es que no dejó de producir ni vinilos ni cassettes, ni siquiera cuando apenas se comercializaban. Así que, por supuesto, cuando estos formatos volvieron a la carga ellos estaban ahí. Contaba la empresa a Music Connection en 2015 que ya en ese momento el 75% por ciento de su facturación procedía del vinilo... 

Esto es precisamente lo sorpresivo de la historia: el cierre de una empresa que ha logrado mantenerse a las duras y a las maduras; capaz de sobrevivir a la llegada de Napster y del streaming y que facturaba entre 35 y 39 millones de dólares anuales, precisamente cuando su principal fuente de ingresos atraviesa una época dorada...

Un resurgir sostenido

Y es que atendiendo a las cifras, el vinilo lleva varios años mostrando una fortaleza renovada que está haciendo resurgir las ventas de forma sostenida. En un mundo cada vez más digital, el plástico resiste acaparando el 3,6% del mercado global en 2018, según los datos del último ‘Global Music Report’ de IFPI. Los ingresos llevan 13 años consecutivos de crecimiento y subieron en 2018 un 6% interanual

En Estados Unidos, el vinilo representó el 26% de todas las ventas físicas en 2019 con 18,8 millones de unidades, el 14,5% más que un año antes, de acuerdo con el ‘Year to End Music Report’ de Nielsen Music. A su vez, las ventas en Reino Unido se elevaron el 4,1% en 2019, alcanzando 4,3 millones de copias despachadas, atendiendo a los datos publicados por la British Phonographic Industry (BPI).

En España la progresión es aún mayor. En 2018 el volumen de negocio procedente del vinilo se elevó el 18,9% con respecto a 2017, siendo el único formato físico que registró un aumento, de acuerdo con las cifras de Promusicae. Un auge quizás más reciente que el vivido a nivel global, pero que está dejando su impronta. 

Hemos querido conocer la realidad de las dos únicas fábricas de vinilo que existen actualmente en España, Krakatoa Records y Press Play Vinyl. En común tienen la coyuntura de existir en un país que, pese al retorno del formato, está todavía huérfano de industria del vinilo. Tanto que hasta 2013, año en el que los cuatro socios fundadores de Krakatoa Records decidieron lanzar su proyecto, no había ninguna otra fábrica. Y se mantuvo como la única existente hasta 2019, cuando el grupo industrial vasco Tecasa alumbró Press Play Vinyl. 

Una fábrica en Levante 

“Cuando empezamos el vinilo no estaba muerto, lo que pasa es que no había industria en España. No encontrabas suministros, había que irse al extranjero… Fue complicado, sobre todo a nivel técnico”, relata Bernart Fayos, uno de los cuatro socios de Krakatoa Records

Esta fábrica ubicada en Castellón nace en 2013 de la inquietud de cuatro amigos. Con sus ahorros se animaron a arrancar el proyecto, motivados por su pasión por la música pero sin ninguna experiencia previa en la industria. “Comenzamos a trabajar con dos máquinas de los años 60 que compramos en EEUU y era difícil encontrar repuestos o repararlas cuando había alguna avería”, recuerda Fayos. 

Aunque todo cambió el año pasado cuando, tras atravesar una dura temporada de problemas técnicos y elevados costes asociados al equipo antiguo, decidieron invertir en una máquina automática sueca que “es lo último”. “Ha supuesto un antes y un después: la producción es más rápida, más fiable, abaratamos precios… Ha sido un punto clave para mejorar a todos los niveles”, indica Bernat Fayos.  

Una actualización que ha llegado a tiempo para coincidir con un nuevo pico de ventas de vinilo en España. Porque en el primer semestre de 2019 -últimos datos disponibles de Promusicae- el repunte fue nada menos que del 52,9% en comparación con el mismo periodo de 2018. Esto refleja una tendencia claramente al alza y supone absorber ya el 23,73% del espectro de soportes físicos, por detrás del CD.

Desde Krakatoa Records aseguran que siempre ha habido actividad con el vinilo, aunque han experimentado el aumento que muestran las cifras en sus propias carnes. “Hace tiempo que vivimos este revival del formato, aunque últimamente ha habido más boom; estamos notando un incremento y trabajando más. En 2019 hemos empezado a trabajar como nos gustaría, porque hasta ahora ha sido fundamentalmente aguantar”, explican.  

Una fábrica en País Vasco

También ha llegado con buen timing Press Play Vinyl, que se puso en marcha a principios del pasado año. A la pregunta de si hay que estar locos para lanzar una fábrica de vinilos en pleno año 2019, nos responden rotundamente que no. “No es ninguna locura: hay una planificación concienzuda detrás”, asegura Gonzalo de la Maza, Marketing & Sales Manager en esta fábrica situada en Bizkaia. 

El grupo del que forman parte decidió diversificar y, tras valorar distintas alternativas, la fábrica de vinilos les pareció la más atractiva. Sustentaron la decisión un estudio de mercado y conversaciones con actores de la industria: “Vimos que había interés. Puede parecer que el mercado no está bien, pero lo cierto es que el mercado está muy bien. El vinilo ha venido para quedarse”, puntualiza De la Maza. 

Tras el interés, llegó el contacto con la realidad. Que les llevó en primer lugar a ser conscientes de la inversión que exige para contar con el equipamiento y el personal especializados. “Toda nuestra maquinaria es nueva, lo que reduce los problemas de mantenimiento y aumenta la eficiencia y la productividad”, explica.

Y en segundo lugar, a comprobar que el hecho de estar tan solos en la industria local iba a generar no solo ventajas, sino también algún inconveniente. “Como este formato prácticamente murió en su día desaparecieron las fábricas, pero también todo lo que había alrededor. Faltan proveedores: hay pocos y tienen mucho poder de negociación. Algunas partes del proceso, como son la creación de los discos master o los discos estampadores, no se pueden realizar en España”, enumera Gonzalo de la Maza. 

Tradiciones arraigadas

Ambas fábricas experimentan los puntos a favor y en contra de ser únicos en su especie. Por un lado, tanto Krakatoa Records como Press Play Vinyl hacen hicapié en el hueco que había para los músicos, sellos y editoriales autóctonas, que debían tratar con intermediarios que a su vez encargaban la producción a plantas en República Checa, Alemania o Francia, entre otros países. 

Su propuesta es aunar la máxima calidad posible con el trato cercano, que permite una atención más “al detalle”, como subrayan desde Press Play Vinyl, y que posibilita que “haya gente que incluso viene a la fábrica a recoger sus discos”, como añaden en Krakatoa Records. 

Otro punto a favor para los clientes es la reducción del plazo de entrega. Este puede llegar a ser de meses en el caso de las fábricas extranjeras, pero baja a las seis semanas de media cuando los pedidos salen de las fábricas locales.

En el otro extremo está la dificultad de lidiar con las creencias, en algunos casos muy arraigadas, de que la mejor calidad procede de las fábricas de fuera y que llevan años trabajando. “Es normal que durante un tiempo cierto tipo de clientes tengan miedo al cambio, pero también es verdad que ofrecemos cosas que veíamos que hacían falta”, asegura Gonzalo de la Maza. 

“Fundamentalmente lo que intentamos es hacer las cosas lo mejor posible mejorando la calidad, dando un buen servicio de soporte, atendiendo a las reclamaciones y dando la cara cuando hay algún problema”, concluye Bernat Fayos. 

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