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Jueves, 14 de noviembre del 2019

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Renting o leasing: ¿qué es mejor para mi negocio?

Ambas fórmulas facilitan el alquiler de locales, vehículos o maquinaria, pero cuentan con algunas diferencias fundamentales para las empresas

Hay que saber diferenciar al renting del leasing, para sacar el máximo partido

Hay que saber diferenciar al renting del leasing, para sacar el máximo partido // delphinmedia (Pixabay)

Empresarios

FINANCIACIÓN

Alberto Payo

Alberto Payo

El mercado es volátil. Según un estudio de la OCDE, solo el 45 por ciento de las pymes españolas supera los tres años de vida y este porcentaje se reduce al 29 por ciento a los cinco años. Teniendo en cuenta que el tejido empresarial de nuestro país está representado en un 99,8 por ciento por pequeñas y medianas empresas, es fácil ver que muchos negocios van a quedarse por el camino.

Así, es lógico que cada vez más empresas no se decidan por comprar bienes, sino que piensen en alquilarlos. Al margen de la gran inversión inicial que puede suponer su adquisición, existe el riesgo de que la compañía cierre en poco tiempo, con lo que tenerlos en posesión quizás no compense. 

Por ello, fórmulas de financiación como el renting o el leasing han comenzado a popularizarse en los últimos años. Pero ¿qué implica cada una exactamente? ¿Cuáles son sus diferencias? El renting es el alquiler de toda la vida. Arrendador y arrendatario firman un contrato por el cual el primero cede al segundo el uso de un bien o servicio por un período determinado. Puede tratarse de un local, vehículo, casa, maquinaria, etc. Una vez ha concluido, se puede optar por su renovación o no.

El caso del leasing es algo diferente, porque estaría a caballo entre el alquiler y la adquisición. De hecho, equivaldría a lo que se conoce popularmente como alquiler con opción a compra. Una vez finalizado el período de alquiler, el arrendatario puede adquirir el bien, siempre y cuando pague el valor residual que se determine. Es muy importante que cumplan determinadas condiciones o requisitos para que esto sea factible.

Ambas opciones tienen beneficios fiscales. Tanto en un contrato de renting, como en uno de leasing, las cuotas mensuales serían fiscalmente deducibles

Las pymes han empezado a abrazar estas herramientas en un tiempo relativamente reciente, pero para las grandes empresas ya eran viejas conocidas. “Los sectores que más recurren al leasing o al renting son los sectores con mayor necesidad de inversión en activos, maquinaria o equipos tecnológicos. El sector industrial y de transporte son tradicionalmente los sectores con mayor peso en operaciones de renting y leasing. Surgen como una opción de financiación alternativa que reduce el riesgo financiero y puede incluso mejorar la rentabilidad”, explica Igor Ochoa, economista, business angel y socio de la consultora Dipcom Corporate.

Diferencias entre leasing y renting

Existen otras diferencias que conviene conocer para decantarse por una u otra vía de financiación:

  • Seguramente la más relevante para una empresa es que en el caso del leasing el arrendatario no solo se hace cargo de las cuotas del alquiler, sino que también le corresponde asumir los impuestos, seguros, el coste de mantenimiento y las posibles reparaciones que haya que hacer. En el renting, estos gastos extra quedarían en manos del propietario o arrendador. 
  • Los plazos también varían. En el leasing se debe establecer un contrato mínimo de 2 años que puede prolongarse hasta los 10. En el renting va de 1 a 5 años, aunque puede ser superior. 
  • La deuda del leasing implica un mayor coste financiero, puesto que el tipo de interés que se aplica está por encima que el que suele tener un crédito bancario normal. Sin embargo, lo bueno es que en esta fórmula se suele otorgar el 100% de la financiación.
  • En muchos casos en el leasing hay una obligación de que el bien se destine a la actividad económica que desarrolle la compañía, algo que no es obligatorio en el renting. 

¿Compensa más el renting o el leasing?

No hay una respuesta única a la pregunta de si es mejor optar por el renting o leasing desde el punto de vista financiero. Una u otra fórmula puede resultar mejor para una pyme dependiendo de la naturaleza de la compañía, su sector o sus necesidades concretas

El renting, por ejemplo, no aparece en el balance, ni en el activo ni en el pasivo, ya que se contabiliza como un gasto”, aclara el business angel. “Esto significa que reduciremos el beneficio de la empresa, lo que puede ser beneficioso si lo que se pretende es pagar menos impuesto de sociedades o perjudicial si lo que queremos es dar una imagen de empresa con beneficios más elevados”.

Por su parte, si hablamos de una startup la situación puede resultar algo diferente. En este caso, “el renting es una opción genial para disminuir el ratio de endeudamiento y de hacerse con equipamiento y maquinaria sin apalancamiento financiero. Al no aparecer en el pasivo del balance como una deuda (como ocurriría con el leasing), tendríamos un balance con deuda más “ligera” y una imagen de mayor solvencia de cara a entidades financieras e inversores. No afecta al CIRBE, de modo que la capacidad para solicitar crédito no se verá afectada”, subraya Ochoa.

Además, hay que tener en cuenta cuáles son los bienes que se van a alquilar. El leasing puede compensar más para bienes con un plazo de obsolescencia superior o más dilatado. Por su parte, el renting saldría más a cuenta para bienes que se quedan rápidamente desfasados o superados tecnológicamente. Los programas, smartphones, portátiles, etc. serían más adecuados para esta opción. 

El ‘no lo compres’ para todo

Ya no solo se alquilan casas, propiedades inmobiliarias y máquinas. Con la crisis económica el renting y el leasing se han expandido y especializado aún más. “Ante la escasez de crédito por parte de los bancos, muchos fabricantes e industriales están ofreciendo productos, maquinaria y bienes mediante estas fórmulas”, apostilla el economista. 

El impulso en los últimos años de la economía y el consumo colaborativos también ha influido en que, poco a poco, se piense menos en tener bienes en propiedad, tanto por parte de los consumidores finales como de las empresas. 

Como ejemplos del cambio, el fundador de Dipcom Corporate menciona “el renting y el leasing mobiliario” con “empresas que te montan el mobiliario de oficinas, hoteles o residencias”. Los bienes de lujo también se están viendo salpicados por esta tendencia. Ochoa explica que hay “una nueva clase media-alta” que decide adquirir su propio yate mediante la curiosa fórmula financiera del “leasing náutico”.

En este articulo: Empresas Emprendimiento

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