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Lunes, 23 de septiembre del 2019

Economyz

"Para invertir, hay que definir las expectativas o se puede perder mucho dinero"

Bernardo Hernández es un emprendedor e inversor de éxito, con proyectos que todos conocemos como Wallapop, Verse, Citibox o Glovo. En esta entrevista para BYZness, charlamos sobre inversión, emprendimiento, normativa y alguna que otra polémica

Bernardo Hernández fundó Idealista en el año 2000, su primera empresa

Bernardo Hernández fundó Idealista en el año 2000, su primera empresa // Cedida

Empresarios

BERNARDO HERNÁNDEZ, EMPRENDEDOR E INVERSOR

Fran Leal

Fran Leal

El ecosistema de la inversión y el emprendimiento no es fácil. Los fracasos son el pan de cada día. Por ello, encontrar y hablar con figuras como la de Bernardo Hernández ayudan a conocer un poco más cómo es ese entorno. Hernández, además de haber ocupado puestos de responsabilidad (como en Google o Yahoo), tiene una dilatada trayectoria como emprendedor. 

Su primera empresa fue Idealista y tras ella han venido una batería de proyectos de incuestionable éxito. Y en el mundo de la inversión, Tuenti, Wallapop, Fever o Glovo han sido algunas de sus apuestas de mayor repercusión. Ahora se encuentra al frente de Verse, la plataforma que permite hacer y recibir pagos entre particulares, que pronto se abrirá a las empresas.

¿Qué te pesa más, tu lado emprendedor o el inversor?

El emprendedor siempre, porque invierto con una vocación emprendedora. Invierto en los proyectos que más me apasionan y me gustan, y en los que, en última instancia, me gusta emprender. Además, generalmente tienen base tecnológica.

Precisamente en relación a la tecnología, ¿cuáles crees que son las tendencias que tienen más futuro?

Si lo supiese… Pero lo que a mí me motiva son temas de última milla, fintech y mercados locales, como Wallapop o Glovo. Esos son los tres aspectos que más me atraen.

De las operaciones que has hecho, ¿en cuáles es en las que mejor resultado has obtenido?

Idealista, Tuenti, Wallapop, Glovo, me han salido muy bien. Y es un poco como lo de los hijos. No se puede decir que tenga favoritos, pero Idealista probablemente sea la que más cercana tenga al corazón.

También habrás tenido malas experiencias...

Sí, muchas. Lo normal es que salga mal. Las que salen bien intentan compensar… Pero no me arrepiento de ninguna. Sí es verdad que las que no salen bien te gustaría no haberlas hecho, pero de todas se aprende.

A mi juicio, es importante no vincular el resultado con la intención. El resultado depende de muchas variables y hay que tener claro que ni el mayor de los éxitos ni el mayor de los fracasos tienen que ver mucho contigo. Tú lo tienes que intentar y seguir apostando, aunque en principio no salga bien o como esperabas.

A la hora de invertir, ¿tienes algún tipo de línea roja?

Más que líneas rojas, hay cosas de las que no sé. Hay ámbitos de los que no sé, como juegos, sanidad, apuestas… En verdad, en lo que no domino no suelo invertir.

¿Cuándo es el mejor momento para invertir en un proyecto?

Depende. Si tienes un buen criterio, desde el principio, porque lo vas a coger muy barato (la valoración de la empresa). Pero luego hay momentos futuros que están muy bien también. Hay inversores que se especializan en el secundario (cuando accionistas existentes venden) y el riesgo es mucho menor, con el proyecto más avanzado.

¿Qué es lo que enamora de un proyecto al inversor?

Que la idea sea lo suficientemente ambiciosa y que el equipo fundador y gestor sea brillante. Y esto no necesariamente tiene que ver con la veteranía.

¿Qué le aconsejarías a un emprendedor o startup que está en búsqueda de inversores?

Que sean ambiciosos en torno a la idea, en general. Pero, sobre todo, que definan cuáles son los primeros pasos. Cuando no tienes dinero, es muy importante esto; saber qué es lo que quieres conseguir primero.

¿Existe una formación que resulte determinante en este contexto?

Hay emprendedores de todas las disciplinas. Hay filósofos, matemáticos, ingenieros… Creo que mientras que tengas una buena formación humanista, emprendedor puede ser casi cualquiera.

Y por otra parte, en la revolución digital, el hecho de que seas ingeniero también te da muchos puntos, porque por ahí es por donde ya van los tiros.

Un ciudadano de a pie, a la hora de invertir sus ahorros, ¿qué crees que tiene que tener en cuenta?

Saber muy bien lo que espera de esa inversión, porque el sector del capital riesgo y las startups tienen muchísimo riesgo. Si no defines muy bien cuáles son tus expectativas y tu filosofía de inversión, generalmente la gente suele perder mucho dinero.

Adentrándonos en los proyectos en los que estás involucrado, ¿cómo están funcionando los buzones inteligentes de Citibox?

Citibox aporta una solución al cuello de botella de la última milla. Los paquetes llegan a casa cuando no estoy, cuando estoy los paquetes no llegan… Y con los buzones inteligentes, esto queda cubierto.

Ahora bien, está costando, porque necesitábamos tener acuerdos con todas las empresas paqueteras, pero ya tenemos el 100 por ciento de las que distribuyen en España (de Correos se están entregando también ya). Es una solución que es posible desarrollar y que está teniendo bastante éxito allá donde se está integrando, de momento Madrid y Barcelona.

Con Verse, vais a dar el salto al mundo de la empresa próximamente. ¿Qué queréis aportar con esta solución?

Ahora mismo estoy entregado al cien por cien a Verse, como CEO y founder, y estoy muy ilusionado. El mundo de los pagos va a cambiar mucho. Hemos estado acostumbrados a que los bancos sean los únicos agentes en los pagos, los únicos que podían emitir una tarjeta de crédito, una cuenta corriente… Y eso se está desintermediando.

Con Verse, estamos demostrando que es posible que exista una cuenta corriente al margen de los bancos y con una dinámica muy parecida. Y eso es lo que estamos intentando hacer: ofrecer una alternativa al banco tradicional para la gestión de los medios de pago.

¿Cuesta que se acepte este nuevo modelo?

Efectivamente, porque todo cambio de paradigma conlleva que a la gente le cueste hacerlo de otra forma, sobre todo cuando estás acostumbrado a que esto lo hagan unos agentes muy grandes y conocidos como los bancos.

Para romper esta barrera nos centramos en el usuario y en el valor añadido que le damos; hacer las cosas fáciles, sencillas, sin mucha traba.

Pero todo lo que hoy es un escándalo empezó siendo pequeño y poco a poco. Ahora no te cuesta, como quien dice, encontrar casa. Piensas en Idealista, por ejemplo. Pero hace 20 años, cuando se fundó, nadie entraba en Idealista. Ibas al periódico el domingo a la sección correspondiente.

Algo parecido está pasando con los bancos, pero es más difícil, porque está regulado y la legislación afecta mucho a todo esto.

Wallapop se encuadra en el modelo de la economía circular. ¿Crees que esta tendencia se mantendrá en el tiempo?

Yo creo que vivimos en una dinámica de cambio constante y nada volverá a ser como era, sino que evoluciona, cambia y habrá nuevos agentes. En el mundo del mañana, Amazon, Alibaba, Netflix y Spotify serán los dominantes y los agentes fundamentales. 

Los más tradicionales pasarán, como ya ha ocurrido con otros. De hecho, aunque evolucionen, como en el caso de IBM, no vuelven a ser en ningún caso lo que fueron, por un cambio fundamental de paradigma.

A nivel normativo, con Wallapop hubo revuelo por la posibilidad de regular las transacciones…

Todas las empresas tienen la obligación de cumplir la ley de los países donde operan. Ya hace un par de años que se anunció que se iba a inspeccionar a los vendedores o vigilar las ventas en Wallapop, Airbnb o la propia venta de bitcoins. La legislación acaba por ajustarse, pero por la propia naturaleza de la innovación va por detrás. Es la innovación la que marca el camino y cuando algo tiene éxito se acaba convirtiendo en algo con masa crítica que la legislación tiene que regular. Además, donde hay dinero, los Estados siempre han sabido recaudar. De una manera o de otra, acaban aprendiendo cómo ajustar la legislación.

Pero en Glovo, con la polémica de los riders, ¿cómo es esa relación con la normativa?

Es una relación, como decía antes, donde la legislación va por detrás y se va adaptando a la realidad. La realidad es que hay un montón de personas con un difícil acceso al mercado de trabajo y que de esta forma están accediendo a un puesto donde se encuentran justamente recompensados, puesto que por eso lo hacen.

Se está regulando, porque ya varias veces la justicia ha determinado de una manera que se considera legal. Y es que, creo que está bien crear nuevos modos de relación laboral donde gente con difícil acceso al mercado laboral, ahora lo tienen.

El modelo de Glovo sobrevive con este tipo de relaciones laborales, que son para determinado tipo de personas en un determinado momento, que está funcionando. Esa es la maravilla del mercado laboral, donde puedes empezar desde distintos puntos e ir evolucionando, cambiando y creciendo. Hay que explicar muy bien qué es lo que esto supone y hablar con los trabajadores y ver qué opinan, antes de emitir juicios sin fundamento.

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