¿Qué son los 'intrapreneurs' y por qué las empresas deberían tenerlos?

Estas figuras impulsan proyectos independientes que pueden llegar a convertirse en nuevas líneas de negocio dentro de una compañía y marcar su futuro

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Emprendedores

EMPRENDIMIENTO CORPORATIVO

Alberto Payo

Alberto Payo

Muchos emprendedores e inversores aseguran que cuando se funda una startup hay que hacerlo a tiempo completo y dejar el trabajo en el que se estaba. Pero ¿es posible crear un proyecto disruptivo dentro de una organización? ¿Se puede ser emprendedor aunque se haga en el interior de una gran compañía? Sí, es posible. Es lo que se conoce como ‘intrapreneurs’.

La primera vez que se comenzó a hablar de este término fue en los años ochenta. Gifford Pinchot, un consultor en Washington, publicó en 1985 un libro llamado Intrapreneuring. En su obra, el autor define el intraemprendimiento como “el método para usar el espíritu emprendedor en las grandes organizaciones, donde se encuentran muchas de las mejores personas y recursos”.

En tres décadas ese concepto ha cambiado y hoy se puede hablar de ‘intraemprender’ en cualquier tipo de organización, sin importar su tamaño. Para Javier Martín, profesor del MBA en Emprendimiento Digital de IEBS y editor de Loogic.com, un intrapreneur es “un profesional que trabaja en una empresa en la que, además de cumplir con las labores que se le han encomendado para su trabajo, toma una serie de iniciativas que ayudan a la empresa a mejorar, progresar, diversificar”. 

Una forma de ser

Nuria Noguera, directora de R+D+i en Qrem Regenerative y antigua intraemprendedora en Sener, cree que, más que una figura o cargo, se trata de una forma de ser o concebir la vida. Opina que un intrapreneur “busca innovar en su trabajo sin que a priori nadie le dé ni instrucciones ni recursos específicos para ello”. Además, defiende que tras un intraemprendedor “casi siempre hay un componente altruista, unas ganas de mejorar el mundo y la calidad de vida de las personas que viven en él”. 

Martín asegura que las compañías deberían tener intraemprendedores porque “es una forma muy buena de innovar a través de las personas que han tenido que enfrentarse a retos y problemas dentro de la organización, pero en lugar de desanimarse, han decidido tomar la iniciativa y buscar posibles soluciones, que incluso pueden llegar a convertirse en nuevos modelos de negocio para la empresa”. 

En la misma línea apunta Noguera. Para ella, esta figura aporta “ese punto de vista fresco y diferente que los directivos no se pueden permitir debido a la inercia del día a día de la empresa” y “permite explorar vías de crecimiento inimaginables en un Consejo de Administración, y tener alternativas cuando una época de crisis liquida la gallina de los huevos de oro que hasta ahora había sostenido la empresa”. 

Algunos de los ejemplos más conocidos de intraemprendimiento lo tenemos en empresas tecnológicas como Google o Apple. Gracias a individuos o equipos de intrapreneurs, que impulsaron sus propios proyectos, hoy en día podemos disfrutar de herramientas tan útiles y conocidas como Gmail, Google Maps, AdWords o iTunes, el Mac, el iPhone o el iPod . El propio Steve Jobs, cofundador de la compañía de Cupertino, fue uno de los grandes defensores de esta corriente. 

Esta fórmula de emprender tiene sus pros y sus contras. Seguramente, la mayor ventaja es que el intrapreneur tiene a su disposición todos los recursos e incluso apoyo económico que la brinda la corporación, algo que no se tiene en una startup. Sin embargo, su autonomía y libertad están más limitadas. Además, por lo general el proyecto va a ser propiedad de la empresa, a no ser que se llegue a algún acuerdo. 

Las cualidades que debe tener un intrapreneur

¿Un emprendedor corporativo nace o se hace? ¿Cómo son estas figuras? ¿Cómo aprender a reconocerlas? La co-fundadora de Qrem cree que, por lo general, para las empresas es fácil identificarlos, puesto que “son personas que se apuntan voluntariamente a cualquier iniciativa que les permita seguirse formándose en cualquier aspecto”. Nuria asegura que “les gusta conocer y discutir el porqué de las decisiones tomadas por la organización y a veces esto les puede hacer parecer un poco impertinentes. Les atrae más el reto de empezar proyectos nuevos que el confort de la rutina o la promoción dentro de la empresa”. 

Para el fundador de Loogic, un intrapreneur debe mostrar “liderazgo, perseverancia, capacidad para gestionar la incertidumbre y el rechazo inicial a las ideas que proponga”. A partir de ahí “debe ser una persona con capacidad para sacar proyectos adelante, para atraer a personas que se sumen al proyecto y para ver cuál puede ser el mejor encaje de esos proyectos en el marco de la organización”, defiende. 

Noguera explica que, en un principio, el intraemprendedor tiene que ser “frugal y trabajar bien solo”, demostrando el potencial de su proyecto con pocos recursos. Después deberá ser “asertivo y convencer a la organización para conseguir los recursos necesarios”, así como convertirse en “un líder-compañero capaz de reclutar otras personas con talentos diversos para construir un equipo pequeño, pero altamente productivo e innovador”. 

España suspende en intraemprendimiento

Aunque España tiene dos grandes ecosistemas de startups (Madrid y Barcelona) que están entre los principales de Europa, las empresas emergentes españolas ya están cerrando importantes rondas de financiación de decenas de millones de euros y los fondos internacionales reparan cada vez más en compañías surgidas en nuestro país, aún hay mucho que hacer en materia de intraemprendimiento. 

Según el último Global Entrepreneurship Monitor (GEM), España cuenta con una tasa ínfima de emprendimiento corporativo, que se sitúa en el 1,7%, un resultado muy inferior al que le correspondería según su renta per capita y que está muy por debajo de otros países vecinos. Irlanda sería la líder en intraemprendimiento, con un 8,6%. 

No obstante, poco a poco las grandes compañías de nuestro país van abriéndose a proyectos internos liderados por estas figuras. Algunos casos de grandes corporaciones con iniciativas para intraemprender son Sanitas, Renfe o Mahou San Miguel, que acaba de lanzar su propio programa ‘Emprendemos’ para apoyar ideas innovadoras y disruptivas de sus empleados. 

Un error garrafal en el que caen muchas empresas que quieren abrazar la ‘cultura intraemprendedora’ es pensar que deben ‘generar’ intrapreneurs en lugar de encontrarlos dentro de su organigrama. Para ello, las compañías deben conocer a sus empleados y escuchar sus ideas, en lugar de ignorar sus esfuerzos o ahogarlos porque parecen diferentes a la forma tradicional que tiene la organización de hacer las cosas. 

En este articulo: RRHH Emprendimiento Emprender

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