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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Emprender en el mundo de la agricultura, un sector inmovilista

En un momento donde la conciencia ambiental está en auge, emprender en el campo de la agricultura ecológica es una apuesta segura. Hablamos con Carlos Ledó, fundador de Idai Nature, quien en 10 años ha revolucionado el sector de la seguridad alimentaria

El agricultor deberá adaptarse para asegurar su viabilidad y competitividad

El agricultor deberá adaptarse para asegurar su viabilidad y competitividad // Anaya Katlego (Unsplash)

Emprendedores

INNOVACIÓN SOSTENIBLE

Diana Fresneda

Diana Fresneda

El futuro competitivo de las empresas pasa por innovar. La apuesta por la tecnología y la adaptación al cambio serán cuestiones a las que tendrán que hacer frente las compañías si desean sobrevivir durante las próximas décadas. 

Sin embargo, no hay futuro sin conciencia sostenible. El auge de la protección del medio ambiente, de la mejora de la calidad ambiental y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales han propiciado que las empresas se sumen a esta ola ecológica, reconociendo las necesidades de un consumidor preocupado por su entorno. 

Es, por tanto, el turno de la innovación sostenible, factor clave en sectores como el del emprendimiento verde y donde la agricultura ecológica se alza como una oportunidad real de negocio y generación de riqueza.

Un claro ejemplo de éxito es el de Carlos Ledó, fundador y director general de Idai Nature, una empresa valenciana de biotecnología que ofrece soluciones naturales para poder producir alimentos y verduras libres de residuos químicos

¿Un sector inmovilista?

Su andadura comenzó en 2009, en plena crisis económica. A este ingeniero agrónomo, que trabajaba asesorando fincas, le llamó la atención que los agricultores no se comían lo que producían por la cantidad de productos químicos que contenían.

De esta manera, comenzó a investigar y a desarrollar mezclas de extractos de plantas y minerales con efecto bioinsecticida, con el objetivo de tratar las plagas y enfermedades de los cultivos de manera natural y sostenible. “Entendí que había una oportunidad de negocio y que podía innovar en un sector inmovilista como es el agrícola”, nos explica.

Para Ledó, los agricultores se encuentran en una “zona de confort” de la que es muy difícil salir: están acostumbrados a hacer las cosas de una determinada manera, a tratar con los mismos productos químicos y a gastar un determinado presupuesto. “Cuando les empiezas a hablar de productos que son algo más caros, que requieren un conocimiento específico, te dicen: ¿qué más me da lo que lleven si yo no me lo voy a comer?”, afirma el fundador de Idai Nature.

La irrupción de la compañía ha supuesto una auténtica revolución en el mundo de la agricultura. En tan solo 10 años, tiene presencia en 35 países y un nivel de facturación de unos 15 millones de euros. Además, han sido integrados recientemente en el Grupo Rovensa, lo que les permitirá formar parte de una marca global y estar bien posicionados para así liderar el sector del biocontrol mundial. “Ese es nuestro objetivo: ofrecer al mismo precio que los supermercados productos libres de residuosNos sentimos muy orgullosos de ayudar a los agricultores a cuidar sus plantas sin utilizar químicos”, afirma.

Oportunidades para emprender

Este inmovilismo al que se refiere Ledó se traduce en mayores trabas a la hora de emprender pero, a la vez, a generar más oportunidades. Según el fundador, por una parte, es un sector complicado que no está acostumbrado a innovar, que es reticente a los cambios y que prefiere no arriesgar porque los márgenes son muy justos; por otra, es posible hacerse un hueco implantando la tecnología, aprovechando la edad y el perfil de los agricultores.

De acuerdo a los últimos datos publicados por Eurostat, solo el 4% de los titulares de explotaciones tienen menos de 35 años, el 14% se encuentra entre los 35 y los 44 años, el 51% entre los 45 y los 64 años y el 31% restante supera los 65 años. En relación con el resto de países europeos, España destaca por ser uno de los países europeos con una estructura más envejecida: más de 3 de cada 10 propietarios tienen más de 65 años. 

“No diría que emprender en este sector es difícil, realmente es que no hay tanta variabilidad, no son tan sensibles ni aceptan tan bien los cambios. Hay muchos sectores donde el cambio es una constante, mientras que en el sector agrícola es al contrario”, señala. 

El director general de Idai Nature considera que es un buen momento para obtener financiación para desarrollar un proyecto de este tipo ya que existe una tendencia global hacia la seguridad alimentaria, al contrario que en el año 2009 cuando era algo casi desconocido.

Igualmente, el sector agrícola se encuentra en un buen momento. Según un estudio de Pwc, la agricultura empleó en 2017 de forma directa a más de 749.000 personas, generando una producción vegetal de más de 25.300 millones en ingresos. Además, las exportaciones agrícolas se situaron en 17.430 millones de euros, lo cual contribuyó a mejorar la balanza comercial española en 6.555 millones.

¿Qué queda por hacer?

En los últimos años existe una mayor preocupación por parte de los consumidores por su alimentación y esto ha repercutido directamente en la agricultura. El sector ha pasado de ser un sector tradicional a uno mucho más avanzado y competitivo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

La agricultura tendrá que adaptarse para ser capaz de satisfacer esta demanda creciente, que cuenta con hábitos, necesidades y preferencias cambiantes. Y para ello deberá competir en un mercado cada vez más globalizado, lo que exigirá aumentar la productividad y la competitividad, en un entorno donde la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático van a ser primordiales.

Según el director general de Idai Nature, esto acaba de empezar. Queda mucho por hacer en el I+D+I, en el campo de la biotecnología, en cuestiones como el extracto de plantas de microorganismos o en la optimización de herramientas. “Cualquier agricultor que quiera exportar al mercado, para añadirle valor añadido, tendrá que vender productos que tengan menos carga química y, para ello, necesita adaptarse al cambio y empezar a desacerse de los residuos”, recalca.

Tanto los retos que enfrenta el sector agrícola español actualmente como los cambios que se derivarán como consecuencia de las tendencias globales en el futuro, obligarán al sector a adaptarse para asegurar su viabilidad y competitividad. Pero para adaptarse, es necesario que antes los agentes del sector identifiquen cuáles son sus objetivos a medio y largo plazo y establezcan los pasos a seguir para avanzar hacia ellos.

“Estamos viviendo una época de cambio en el mundo agrícola. Existe una tendencia muy marcada hacia la seguridad alimentaria, que ha venido para quedarse, y el agricultor que no se adapte tendrá que desaparecer”, concluye.

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