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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Montar un negocio en familia: cómo emprender con tus padres o hermanos y no acabar mal

En España hay multitud de empresas en las que sus socios tienen vínculos de sangre. Hemos hablado con algunos emprendedores que nos han contado cómo encontrar el equilibrio entre los roles profesionales y los personales en los negocios familiares

Carlos Íñiguez y Guillermo Íñiguez son hermanos y cofundadores de One Oak, una firma de complementos sostenibles.

Carlos Íñiguez y Guillermo Íñiguez son hermanos y cofundadores de One Oak, una firma de complementos sostenibles. // Foto cedida (One Oak)

Emprendedores

EMPRESAS FAMILIARES

Alberto Payo

Alberto Payo

Quizás quieras mucho a tus hermanos o a tus padres, pero ¿montarías un negocio con ellos? ¿Los tendrías como socios? En España existe bastante tradición respecto a esta fórmula para emprender. Según los datos del Instituto de la Empresa Familiar, en nuestro país existen 1,1 millones de empresas familiares, es decir, el 89% sobre el total de sociedades. Las empresas familiares suponen el mayor generador de empleo de España, con la creación de un 67% del empleo privado y 6,58 millones de puestos de trabajo.

Sin embargo, pese a las buenas cifras, la realidad es que fundar y mantener un negocio en familia no resulta nada sencillo y puede agriar las relaciones entre los diferentes miembros. Algunos emprendedores que tienen una compañía de este tipo o han pasado por una nos dan sus consejos particulares para tener socios que a la vez son parientes y no acabar a palos con ellos. 

Roberto Pombo es un interiorista gallego que durante 25 años estuvo trabajando en el negocio de decoración y diseño de interiores de su familia, Pombo Interiorismo, fundado por su padre y su tío. Después de un tiempo, decidió montárselo por su cuenta. Asegura que “emprender con la familia es una buena opción cuando los recursos son limitados, no es que sea mejor ni peor”. Para Pombo la empresa y la familia serían “cosas diferentes” y opina que en la actividad diaria de una compañía se “diluye a veces esa concepción del rol familiar”. 

El interiorista recomienda “intentar separar la relación profesional, de la familiar, pues los conflictos, de un entorno u otro, pueden terminar afectando tanto a la empresa como a la familia”. Sin embargo, también asevera que aislar completamente la vida familiar de la profesional es “prácticamente imposible” y “quién diga lo contrario está mintiendo”. 

Carlos Íñiguez y Guillermo Íñiguez son hermanos y cofundadores de One Oak, una firma que produce complementos totalmente sostenibles, como relojes de madera, mochilas de plástico reciclado y gorras de corcho, comprometiéndose a reforestar un árbol por la venta de cada producto. La compañía se fundó en 2016 y desde el principio tuvieron claro que una “aventura tan ambiciosa” requería de perfiles muy versátiles y complementarios. “Los dos los tenemos y la verdad es que nos apetecía mucho compartir la experiencia de ser hermanos-socios”.

Los Íñiguez aseguran que “hay que olvidar los parentescos al llegar a la oficina” con el fin de generar un “ambiente de trabajo profesional con el equipo”. No obstante, reconocen que no es nada fácil separar. Lo personal muchas veces acabaría salpicando a lo profesional y viceversa. “Con el tiempo te acostumbras, hasta el punto de que en las comidas familiares te descubres hablando de trabajo delante de toda la familia sin darte cuenta”, cuentan. “Ahí es cuando, generalmente una madre con buen criterio interviene para pedir un poco de respeto: ‘Chicos, por favor, que es domingo y estamos comiendo’”.

Alba y Anna Sort también son hermanas. Hace un par de años cofundaron Indiehealth, una empresa con una solución de salud intestinal para personas con colon irritable (Alvium) y una app para monitorizar su evolución (B.Energy). Su madre les hace de asesora financiera. Después de la experiencia de fundar su primera empresa Anna se dio cuenta de que necesitaba una profesional del marketing desde el primer momento y el perfil de su hermana le encajaba perfectamente. “Éramos conscientes que podía ser un reto trabajar juntas, y supongo que por eso hemos ido con especial cuidado. Creo que ayuda el hecho que nos respetamos y admiramos a nivel profesional y confiamos mucho la una en la opinión y el criterio de la otra., cuenta Alba”. 

Las hermanas Sort explican que uno de sus trucos para separar lo profesional y lo personal es “paradójicamente, admitir que está ahí”. Así, cuando empiezan una reunión suelen dedicar 5 minutos familiares y después ya pasamos a centrarnos en el trabajo. De momento nos funciona”.

Ventajas e inconvenientes de emprender en familia

Emprender en familia tiene sus ventajas, eso es innegable. Si hay una buena relación, rodearte de los tuyos se puede ver como un importante respaldo. “Como ventaja está la seguridad que te da el trabajar con la familia, porque más allá de los problemas de una empresa o las diferencias a la hora de gestionarla, tu familia nunca va a intentar perjudicarte, y eso es una tranquilidad”, apostilla Pombo.

Además, está la confianza, básica para una buena relación entre socios. “Podemos saltarnos los parabienes de la relación profesional e ir directo al grano en cuanto las cosas se ponen difíciles. También significa que podemos ser mucho más francas la una con la otra y admitir dudas, flaquezas y cuándo no tenemos un buen día”, reconoce Alba Sort.

En cuanto a las desventajas de las empresas familares, Carlos y Guillermo creen que “es fácil dejarte llevar y que el estrés del día a día afecte a la relación familiar y personal”. En este sentido, Sort va más allá y menciona que “por costumbre o tradición, no se quiera apostar por la innovación o incluso probar nuevos modelos de negocio” y habla de la dificultad de “prescindir de los servicios de alguien” en estos entornos. 

Consejos para los que quieren montar una compañía familiar

¿Qué se debe tener en cuenta para emprender en familia? La alineación y objetivos compartidos entre los distintos socios es, en estos casos, incluso más importante que en una startup o empresa de otro tipo. “Lo primero es que la persona con la que emprendes entienda y conciba el negocio de la misma manera, exactamente igual que lo harías con cualquier socio, porque cuando las cosas no vayan bien en la empresa, el parentesco no servirá de nada”, sugiere Pombo.

Anna Sort también insiste en que “es súper importante la comunicación y ser muy honestos con los objetivos de cada socio”. La cofundadora de Indiehealth subraya que el proyecto no funcionará “si uno quiere tener un currito para ir tirando y el otro quiere que la empresa se convierta en multinacional”. La emprendedora, asegura que estar alineados es “especialmente importante en el caso de la familia, porque si hay problemas más adelante no hay pacto de socios que pueda evitar que se amargue la cena de Navidad”. 

No basta con escoger a alguien solo porque sea familia. También en estos casos se debe ser un poco selectivo.  “Lo primero es pensar si tiene las aptitudes y actitudes adecuadas para ser tu socio, al margen del parentesco. La responsabilidad, compromiso, compatibilidad de caracteres personales y compartir una misma visión del negocio son críticos”, recomiendan los Íñiguez.

Otro consejo a la hora de plantearse montar algo con hermanos o padres es compartirlo y escuchar lo que opinen los otros miembros del ‘clan’. “La familia te conoce como nadie y creo que pueden aportar un punto de vista que vale la pena escuchar. En nuestro caso, cuando explicamos que estábamos pensando en emprender juntas, la familia entera aplaudió la idea”, señala Alba Sort.

Montar una empresa familiar no significa que uno deba firmar un contrato de por vida. Si las cosas no funcionan o se empiezan a enturbiar, uno siempre puede decidir tomar otra dirección. “Hay que saber cuándo es momento de separar los caminos, porque empresas puede haber muchas, pero la familia siempre será la familia”, resume el interiorista.

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