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Lunes, 09 de diciembre del 2019

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'Equity crowdfunding' o cómo convertirse en inversor en startups a partir de 10 euros

Gracias a esta vía cualquiera puede invertir en una empresa emergente o disruptiva y adquirir participaciones de la misma por un módico precio

'Equity crowdfunding' o cómo convertirse en inversor en startups a partir de 10 euros

Pixabay

Emprendedores

EMPRENDIMIENTO E INVERSIÓN

Alberto Payo

Alberto Payo

¿Estás interesado/a en el mundo de las startups y te gustaría poder invertir en estas empresas tecnológicas? No todo el mundo puede hacerse business angel o socio de una firma de capital riesgo de la noche a la mañana, sin embargo, existe una vía con la que cualquiera puede obtener una participación en alguna de estas compañías. Hablamos del ‘equity crowdfunding’, también conocido como ‘crowdfunding de inversión’ o ‘crowdfunding de capital’.

Se trata de una fórmula por la que los emprendedores tienen la posibilidad de obtener financiación gracias a aportaciones colectivas y que funciona como una alternativa a los préstamos bancarios. La particularidad del crowdfunding de inversión es que las personas que aportan dinero pueden obtener a cambio un porcentaje del capital de la empresa.

Desde mayo de 2015 el equity crowdfunding está regulado por la ley de Fomento de la Financiación Empresarial (05/2015), ya que hasta entonces esta actividad no contaba con ningún marco normativo en nuestro país. A partir de su entrada en vigor se comenzó a distinguir entre inversores acreditados e inversores no acreditados.

Los primeros deben demostrar que poseen unos ingresos anuales superiores a 50.000 euros o un patrimonio mayor a 100.000 euros en el caso de ser persona física. Si son persona jurídica tienen que cumplir al menos dos de estas tres condiciones: que el total de las partidas de sus activos está por encima de 1 millón de euros, el importe de su cifra anual de negocios sea igual o superior a 2 millones de euros o que sus recursos propios sean iguales o superiores a 300.000 euros.

Por otro lado, cualquier persona puede convertirse en inversor no acreditado. Se consideran como tal todos aquellos que no cumplen con las condiciones que acabamos de citar. La principal diferencia es que los acreditados no tienen límite de inversión, pero los no acreditados solo pueden poner 3.000 euros por proyecto y un total de 10.000 euros al año. Por tanto, cualquier ciudadano mayor de 18 años y residente en España o cualquier país en el que se pueda invertir legalmente (todos los países europeos) puede ser esta figura.

La ley establece también que los proyectos que buscan financiación a través de equity crowdfunding deben marcarse un objetivo máximo en un plazo determinado y un límite de 2 millones de euros que podrá llegar a los 5 millones en el caso de que los proyectos se dirijan a inversores acreditados en exclusiva. En nuestro país hay numerosas plataformas que ayudan a las startups a cerrar sus rondas de financiación mediante esta fórmula.

Ventajas del equity crowdfunding

El crowdfunding de capital proporciona algunos beneficios para los pequeños inversores que quizás no se encuentren en otras alternativas para invertir. La primera de ellas es que se puede participar con cantidades relativamente bajas. En algunos casos basta con 10 euros, aunque la mayoría de plataformas de equity crowfunding que operan en España se mueven en torno a los 500 y 1.000 euros. “Invirtiendo pequeñas cantidades, se puede experimentar en diferentes modelos de negocios, además de comprender de esta manera la oferta y la demanda del mercado en el momento”, señalan desde Fellow Funders.

Estas aportaciones reducidas suponen que invertir en empresas emergentes esté al alcance de todo el mundo. “El equity crowdfunding ha democratizado el mundo de la inversión al permitir a todo tipo de inversores el acceso directo y sin intermediarios a oportunidades de inversión antes reservadas a fondos de capital riesgo y redes privadas de inversión”, explica para BYZness Pepe Borrell, director general de Crowdcube para el sur de Europa. Destaca que este método de inversión es “una vía de acceso para la clase media a rentas y ganancias de capital, a las que tradicionalmente solo tenían acceso los grandes patrimonios”.

El responsable de Crowdcube considera que este tipo de crowdfunding también ha democratizado el proceso de selección de proyectos, lo que lo diferencia del capital riesgo tradicional. “Mientras que en las firmas de capital riesgo unos pocos socios son quienes deciden en qué proyectos invertir el dinero de los inversores, en las plataformas de equity crowdfunding son los inversores individuales quienes deciden en qué empresas quieren poner su dinero, entre una gran variedad de oportunidades de inversión disponibles”, subraya. En la misma línea opinan desde Fellow Funders. “La persona toma el control de su inversión, es decir, decidimos dónde invertirlo, por lo que podemos diversificar nuestra cartera de inversiones en diferentes negocios que consideremos adecuados”, añaden.

Antón Jáuregui, responsable de operaciones y comunicaciones de La Bolsa Social, una plataforma de financiación participativa de empresas con valores positivos, opina que una ventaja clara de apostar por plataformas como la suya es la comodidad, ya que “simplifican bastante el proceso”. Asimismo, enfatiza que -dado que en el equity crowdfunding se invierte generalmente en empresas de reciente creación- “significa que es una inversión de riesgo, pero del mismo modo supone que los retornos pueden ser mayores que con otras fórmulas de inversión”.

Para las empresas y emprendedores el equity crowdfunfing también tendría algunos beneficios. Borrell asegura que las plataformas globales les dan la oportunidad de “acceder de forma directa a inversores de todo el mundo e iniciar conversaciones con inversores a los que, muy probablemente, nunca hubiera conocido de no ser por la plataforma de inversión. Además, permite a las empresas estructurar sus rondas de financiación de forma profesional y simplificarlas”.

¿Cómo tributa el 'equity crowdfunding'?

Ya hemos visto algunas ventajas del crowdfunding de capital, pero ¿merece la pena escoger esta opción a nivel tributario? ¿Qué impuestos hay que asumir al invertir en startups? En primer lugar, desde Crowdcube aclaran que “estas inversiones, al igual que cualquier otro tipo de inversión, no tributan en el momento de realizarse, sino cuando se obtiene una rentabilidad por ellas, fruto de un reparto de dividendos o de una plusvalía por venta. Tampoco está sujeta a IVA, ya que no es considerado un gasto sino una inversión”.

Antón Jáuregui, de La Bolsa Social, afirma que apostar por empresas emergentes da la posibilidad de deducirse un 20% de la inversión siempre que estas cuenten con menos de 3 años de existencia. No obstante, esto dependería de cada comunidad autónoma. En este sentido desde Fellow Funders aclaran que, a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, “en España existe un régimen complejo, donde parte de la tributación se verá determinada por la comunidad autónoma donde el sujeto pasivo sea residente”. Así, distintas regiones han introducido deducciones para incentivar la inversión en entidades de nueva o reciente creación.

“La Ley del IRPF establece una deducción en cuota del 30% de las cantidades empleadas en la suscripción de participaciones en entidades de nueva creación, con un límite de 60.000€ anuales. Si se practica algún tipo de deducción autonómica por el mismo concepto, la base de deducción estatal debería reducirse, es decir, no se puede aplicar deducción estatal y autonómica sobre el mismo importe”, concluyen.

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