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Jueves, 27 de junio del 2019

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4 razones por las que apostar por un despacho antes que por un espacio de coworking

Los espacios abiertos y colaborativos suelen resultar más económicos. Sin embargo, tienen sus inconvenientes y no son adecuados para todos los profesionales

4 razones por las que apostar por un despacho antes que por un espacio de coworking

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Emprendedores

CENTROS DE TRABAJO

Alberto Payo

Alberto Payo

Los coworkings se están consolidando como una alternativa para muchas empresas y autónomos que quieren ahorrarse dinero compartiendo un espacio de trabajo. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona prácticamente cada mes se inauguran nuevos centros de coworking basados en un concepto abierto y colaborativo y con todo tipo de servicios para los usuarios.

Empresas como WeWork, Spaces o Utopicus están adquiriendo edificios completos en el centro de las ciudades y transformándolos en estos hubs. Normalmente se articulan en torno a grandes estancias, sin barreras ni muros, con grandes mesas y con muchos puestos de trabajo. Suelen tener también lugares más privados que se pueden reservar ocasionalmente para videoconferencias o reuniones del equipo o con clientes.

Este concepto bebe mucho de Silicon Valley, las startups y una nueva concepción empresarial con estructuras más horizontales. Sin embargo, no significa que deba funcionarle a todo el mundo. El modelo de los coworking abiertos no encaja para determinados profesionales por varias razones. Si eres autónomo o acabas de poner en marcha tu negocio quizás te interese saber las ventajas que puede tener alquilar un despacho frente a un puesto de trabajo en un centro de coworking, aunque su coste sea algo mayor.

Silencio

Cuantas más personas compartan una estancia, más posibilidad de que se produzcan ruidos indeseados. Hay que subrayar que un coworking no es una biblioteca, donde todos los usuarios están obligados a mantener silencio o a no elevar el tono de voz. Hay coworkers que son particularmente ruidosos o que están todo el día de charla y te harán distraerte. Todo depende de la suerte que tengas con los compañeros.

Puedes intentar evitar esto llevándote unos auriculares y escuchando música en tus jornadas, pero quizás no te sientas muy cómodo trabajando así o ciertas personas hablen tan alto que ni siquiera con cascos dejes de escucharlos. Además, ciertos coworkings también suelen celebrar eventos, conferencias, talleres, etc en su hub central, lo que va aporta un extra de sonidos indeseados.

En definitiva, si tu trabajo exige una concentración absoluta o cero ruidos un coworking no es el mejor lugar para desempeñar tu oficio. Un despacho propio te evitará estos inconvenientes.

Intimidad

Los espacios compartidos facilitan la colaboración con otros profesionales, el networking y la creación de sinergias, pero quizás esto tampoco sea especialmente relevante para tu oficio en el día a día. De hecho, es posible que hasta tengas que estar algo aislado/a y tranquilo/a para desempeñarlo correctamente. O quizás no te guste que todo aquel que pasa por detrás vea lo que estás haciendo con tu ordenador. La verdad es que en un centro de coworking apenas cuentas con intimidad, excepto en aquellos momentos en los que reservas locutorios, peceras, salitas de reuniones, etc para ti.

Almacenamiento

Los centros de coworking solo suelen ofrecerte una mesa y una silla para tu uso y disfrute. Únicamente en lugares concretos, cuando hayas pagado por un puesto fijo, quizás tengas acceso a un par de cajones para guardar cosas o a un pequeño armario, aunque no es lo más frecuente.

Es cierto que muchos trabajos solo requieren un lugar donde poner el portátil y poco más, pero hay otros que pueden necesitar un espacio extra de almacenamiento para acumular libros, archivadores, cajas, stock de algún producto, artículos para reviews, etc. Todo depende del negocio al que te dediques. En esos casos es recomendable que optes por un despacho, porque tendrás una estancia para ti solo en la que podrás acumular lo que quieras. Obviamente si lo que guardas es muy voluminoso, necesitas muchas herramientas o sueles conservar muchas existencias un despacho tampoco va a servirte y quizás lo que necesites realmente es un local o hasta una nave o almacén.

Privacidad

Después de la entrada en vigor del RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) hace casi un año, las empresas están obligadas a cuidar con celo la privacidad de sus clientes y usuarios. Hasta el punto de que en los centros de salud y hospitales incluso se ha dejado de llamar a las personas por megafonía con su nombre y apellidos -ahora se les llama con números- para proteger su identidad.

En un espacio de coworking todo el mundo sabrá quién va a visitarte y podrá escuchar las conversaciones que mantienes, a no ser que reserves los espacios apartados (lo cual supone un coste extra y está sujeto a la disponibilidad de un calendario). Es decir, la privacidad puede ser muy reducida. Si te dedicas al mundo sanitario, la psicología, el trabajo social, la abogacía, la investigación, etc es preferible que optes por un despacho, aunque sea pequeño. Debes brindar a tus clientes, pacientes, etc un entorno adecuado para que se expresen y en el que sus datos personales y sus historiales están a salvo de miradas y escuchas ajenas.

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