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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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¿Por qué emigramos al extranjero para trabajar? El salario no lo es todo

Muchos españoles se marchan de nuestro país en búsqueda de nuevas oportunidades laborales. Entre las principales razones se encuentran desempeñar labores más atractivas o la posibilidad de conciliar mejor la vida laboral y familiar

¿Por qué emigramos al extranjero para trabajar? El salario no lo es todo

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Empleo

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Fran Leal

Fran Leal

Durante los peores años de la crisis económica, muchos españoles tuvieron que hacer las maletas y marcharse al extranjero para aspirar a un puesto de trabajo. Esa necesidad parece que se ha reducido, lo cual no significa que no haya muchos compatriotas que buscan una oportunidad más allá de nuestras fronteras. Veamos los motivos.

Razones de diversa naturaleza

Las razones para embarcarse en un proyecto laboral fuera del territorio nacional pueden ser de naturaleza muy distinta. Así, según un estudio elaborado por Randstad, un 64,9 por ciento de los encuestados esgrime las posibilidades de desempeñar labores más interesantes como principal argumento, seguido de una mejora de la conciliación laboral y familiar (64,5 por ciento). Esto demuestra que emigrar por motivos laborales ya no responde exclusivamente a la necesidad de contar con un puesto de trabajo (sea donde sea) y mejor remunerado, sino que también se realiza por ambición y obtención de mejores condiciones y retos. De hecho, el salario desciende al tercer lugar (54,1 por ciento).

Desde Randstad, además, han evaluado lo predispuestos que estamos en España a, teniendo nuestro puesto de trabajo aquí, viajar por trabajo a otro país. Y aquí hay diferencias, tanto en relación con el sexo, como con la edad. Mientras que los hombres se muestran ligeramente más dispuestos a hacer las maletas (55,4 por ciento frente al 51,2 de ellas), casi el 70 por ciento de los menores de 25 años lo ve con buenos ojos. Los mayores de 45 años, por su parte, son los más recelosos, con tan solo el 34,8 por ciento.

Otro dato a reseñar es que, según el citado estudio, los trabajadores españoles muestran un gran interés por trabajar con personas de otras culturas. Así lo declara el 82,7 por ciento de los encuestados de nuestro país, lo que nos sitúa por delante de países de nuestro entorno como Reino Unido (82,2), Francia (79,01) o Alemania (68,4 por ciento).

Además, en cuanto a los destinos preferidos para emigrar, España aparece en séptimo lugar, por detrás de EEUU, Alemania, Australia, Reino Unido, Canadá y Francia. En cuanto a los empleados extranjeros que más interés muestran por venir aquí a trabajar, destacan los argentinos, chilenos y franceses.

Una experiencia gratificante

Obviamente, no todos los casos son iguales y seguramente conozcamos alguna persona que apostó por salir al extranjero y no le salió todo lo bien que esperaba. Pero los casos menos exitosos no deben cegarnos y negar lo mucho que podemos extraer de estas aventuras laborales, además de aprender y practicar idiomas. Daniela Álvarez es una emprendedora que ha vivido en 5 ciudades distintas en menos de 7 años y defiende lo positivo de trabajar fuera de casa: “Me atrevería a decir que todo son beneficios si decides irte a vivir al extranjero. Además, si en algún momento crees lo contrario, por lo menos te habrás llevado un aprendizaje. En mi caso, eso es más valioso que cualquier otra cosa”, afirma.

Por otra parte, Álvarez hace hincapié en los contactos que se hacen en otro país y las relaciones que se establecen entre emigrantes que, en muchas ocasiones, “se encuentran en la misma situación y con las mismas aspiraciones”. A fin de cuentas, es el sentimiento de crear comunidad y respaldo mutuo: “Estas personas que encontré en mi camino fueron las que más me ayudaron, ya que entienden lo difícil que es haber salido de tu zona de confort para buscarte la vida”, confiesa.

Pero es en el momento que se vuelve a casa cuando quizá una se da cuenta de todo lo que ha sembrado estando lejos. Álvarez nos cuenta que, para ella, “lo más curioso es que cuando regresas a tu país, después de haber trabajado en el extranjero, la gente te mira de otra manera”, y en el buen sentido. En su opinión, “ganas reputación y credibilidad, y ni siquiera entiendes la razón, pero el caso es que cuando te vas al extranjero, te haces grande”, concluye Álvarez.

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