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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Fin de la carrera deportiva: ¿qué hago ahora?

Bárbara Malda, ex jugadora olímpica de hockey hierba, nos cuenta cómo ha sido su exitosa incorporación al mundo laboral, tras muchos años compitiendo al más alto nivel: "Se acaba la carrera deportiva y te asaltan las preguntas: ¿qué voy a hacer?"

Bárbara Malda, ex jugadora olímpica de hockey hierba y empleada de Sanitas

Bárbara Malda, ex jugadora olímpica de hockey hierba y empleada de Sanitas // Cedida

Empleo

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Fran Leal

Fran Leal

La gente de a pie podemos cometer el error de tomar la parte por el todo y pensar que el futuro de los deportistas de élite está más que asegurado. Pero no es así. De hecho, excepto algunos casos en los que los sueldos astronómicos, bien gestionados, pueden deparar una vida más relajada desde el punto de vista económico, en la mayor parte de los casos, los deportistas terminan su carrera y tienen que incorporarse al mundo laboral.

Prepararse para el final de la carrera

Como ocurre en tantos campos, estar centrados en el presente, sin plantearnos el mañana, puede hacer que nos encontremos con problemas de peso. En cambio, ser conscientes de que después de la carrera deportiva comienza la profesional, y que hay que estar preparados para ello, se presenta como la clave para hacer esa transición de manera satisfactoria.

Esta es una de las ideas que nos ha transmitido Bárbara Malda, ex jugadora olímpica de hockey hierba, en una charla en profundidad con BYZness.

Iniciativas de inserción laboral

Malda trabaja desde marzo de 2018 en Sanitas gracias a la iniciativa Entrena tu futuro, un programa de talento lanzado por Sanitas y el Comité Olímpico Español (COE) con el fin de incorporar al mercado laboral a ex deportistas de élite.

“Al haber participado en dos Juegos Olímpicos (Atenas 2004 y Pekín 2008), podía optar al programa, y siempre que salía una oportunidad laboral, a través del COE, yo enviaba mi currículum y en el caso de Sanitas salió. Contactaron conmigo, me explicaron en qué consistía el programa y a partir de ahí inicié un proceso de selección normal y corriente, con varias entrevistas y, finalmente, fui seleccionada para el puesto en Recursos Humanos en el área corporativa de la compañía”, nos cuenta Malda.

Enfrentarse al final de la carrera deportiva

Llegar hasta este punto habría sido imposible para Malda si no hubiera tenido claro que la formación era la clave para afrontar el punto y final de su carrera deportiva. Según nos cuenta, compaginar deporte y trabajo es prácticamente imposible por las exigencias que conlleva la competición de alto nivel. Por ello, se formó con vistas al día de mañana: “Estudié la licenciatura de Psicología y justo después un máster en Psicología del Deporte, que era a lo que me quería dedicar. Pero al coincidir con la crisis económica, resultó muy difícil. Por eso, estudié también Magisterio de Educación Primaria y ahí sí estuve trabajando un corto periodo de tiempo, hasta que surgió esta oportunidad en Sanitas”, relata Malda.

No obstante, en el momento de finalizar su carrera en el hockey, reconoce que se abre una etapa difícil: “Te sientes muy desamparada en muchos sentidos. Se acaba la carrera deportiva y te asaltan las preguntas: ¿qué voy a hacer?, ¿qué seré capaz de hacer bien, más allá del deporte? Ahí la autoestima se tambalea y pasa por un momento muy delicado”.

Considera que estos momentos de inestabilidad hay tomarlos con filosofía: “Hay que naturalizar el proceso. A veces se piensa que, por venir del mundo del deporte, somos máquinas y vamos a funcionar desde el minuto cero. Pero la realidad es que no. Yo empecé a trabajar en una oficina a los 34 años y nunca lo había hecho antes. Eso es difícil de asimilar, porque a esa edad la gente muchas veces está en el punto óptimo de su carrera y tú estás empezando”, argumenta.

En su caso, nos cuenta que el proceso de adaptación ha sido progresivo: “Empiezas poco a poco, y he sido consciente y realista de a lo que me enfrentaba. Me quedo con el camino y el recorrido que he hecho. Ha sido una evolución y ya estoy completamente adaptada y estabilizada aquí”.

Aprovechar lo que el deporte te da

Al incorporarse a la nueva labor, esta ex jugadora olímpica destaca la importancia de implementar y sacar partido a los valores, conocimientos y habilidades que trae del mundo deportivo, que otorgan un valor añadido: “Los deportistas tenemos una serie de recursos en los que apoyarnos, que otros profesionales no tienen”. Entre estos valores diferenciales, Malda hace hincapié en tres:

  • El primero de ellos sería la resiliencia, que está “muy cercano a la constancia y la persistencia, porque si algo me ha enseñado el deporte es que todo en la vida es un largo camino de esfuerzo, superación de obstáculos, caídas…, y hay que ser perseverantes para volver a levantarse”.
  • En segundo lugar, sitúa la capacidad de adaptación y flexibilidad, vital en el mundo laboral actual, dominado por los cambios constantes y a una velocidad de vértigo. “Esto, el deporte te lo da casi de una forma natural, porque cada día hay exigencias a las que hacer frente y siempre son distintas”, afirma Malda.
  • Por último, haber formado parte de un equipo también tiene una enorme ventaja, como es el hecho de fomentar “la solidaridad, la generosidad y la humildad, porque en un equipo los intereses colectivos tienen que estar por encima de las aspiraciones y motivaciones individuales”, concluye.

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