Vuelta a las clases: cómo afrontan las academias su reapertura

La vuelta a las clases no solo se dan en el colegio, las academias también levantan sus persianas y se enfrentan a la reapertura más rara que recuerdan. Incluso alguna ha tenido que echar el cierre definitivo

Alumnas de la escuela Cromática.

Alumnas de la escuela Cromática. // Escuela Cromática (foto cedida)

Educación

ENSEÑANZA

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Nora Benito

Cuando pensamos en la vuelta a las aulas automáticamente nos vienen a la cabeza los colegios. Pero este regreso lleva aparejado en ocasiones el retorno a las academias. De baile, pintura, dibujo, idiomas, refuerzos escolares… Con la crisis del coronavirus, muchas de ellas están afrontando una reapertura más difícil en términos de protocolos de seguridad e incluso alguna academia contactada por BYZness ha confirmado su cierre definitivo.

Protocolos, geles hidroalcohólicos, distancias entre alumnos, digitalización e incluso clases al aire libre. Estos factores marcan un calendario sin precedentes. Así lo cuenta a BYZness Miguel Hernández Ramos, creador y profesor de la escuela de arte Cromática, ubicada en Rivas-Vaciamadrid, en Madrid, y especializada en dibujo, pintura, ilustración y fotografía.

Sus clases se imparten de forma presencial desde que acabó el estado de alarma e incluso varias veces al mes aprenden al aire libre. Bajo techo, también guardan medidas de seguridad: dos metros entre los alumnos, grupos reducidos, mascarillas, dispensadores de gel hidroalcohólico y evitar el uso de zonas comunes, por ejemplo, para lavar materiales como los pinceles. “Con los niños seguimos los mismos protocolos, aunque hacemos descansos para salir al patio”, apunta Miguel.

La vuelta de los alumnos de American Language Academy se produjo también en junio. Fue un proceso con “mucha serenidad, muchas precauciones y adoptando un sistema de formación con metodología high flex, en el que el alumno puede elegir clases presenciales o a distancia online”, según explica Miguel, responsable de comunicación de American Language Academy, donde han abrazado los protocolos establecidos por la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idiomas (FECEI).

Geles en todas las aulas, alfombrillas para los pies y limitación de aforo, con cinco o seis alumnos por clase presencialmente, son algunas de las pautas de la Academia Paraninfo, en Madrid, donde se imparten clases de idiomas, informática y de estudios universitarios. José Luis Saavedra López, su director y dueño, afirma que han adoptado un “sistema híbrido”, incorporando equipos informáticos y televisores grandes en todas las aulas. Así, los alumnos que lo deseen pueden seguir la clase online o también hacerlo de manera presencial.

IMPACTO ECONÓMICO

¿Son momentos difíciles para las academias? Tal y como argumenta José Luis Saavedra López, en su caso, “depende de la rama”. Por ejemplo, han notado una caída en la enseñanza del español, pero en lo que respecta a la academia universitaria, como se enfocan en el canal online, hay mucha demanda. “En idiomas ahora estamos a un 50% de lo que deberíamos tener”, recalca.

“¿Quién tiene recursos para poder subsistir de una forma diferente durante este tiempo?”, se pregunta Miguel, de American Language Academy. Durante este curso, su formación para adultos en empresas se ha suspendido y el número de alumnos particulares ha descendido al 50%.

“Hemos vivido una situación de dificultad, a nivel de movimiento, una falta de libertad, un sentimiento de distanciamiento social y de miedo”, expresa el responsable de comunicación de American Language Academy. “Es una experiencia tremendamente negativa, la escuela se ha quedado reducida a un 25% de lo que era”, recalca, al tiempo que remarca la necesidad de concienciación institucional y gubernamental de lo que ocurre en las empresas, porque “los recursos son limitados y las decisiones que se toman no tienen en cuenta esa limitación de recursos. Es decir, la vida de la empresa está en peligro”.

El punto positivo lo marca la escuela Cromática que, a pesar de que el coronavirus tuviera un impacto económico fuerte porque tuvieron que cerrar y seguir pagando el alquiler del local, en la actualidad no vive su peor momento. Tal es así que, según manifiesta su creador, este curso “se ha apuntado mucha gente e incluso estoy teniendo problemas para organizar los grupos, por lo que he decidido abrir más”. Lo achaca, en parte, a la “ilusión por ver a más gente” tras el confinamiento y a la necesidad de “relacionarse”.

UN FUTURO DE INCERTIDUMBRE

Pero a pesar de los buenos datos, para el creador de la escuela Cromática, el futuro se dibuja “bastante complicado”. En su caso, no es tan fácil dar clases de pintura y dibujo de forma online: “Necesito ver el trabajo, cómo se mueven las manos para corregir algún gesto... Se puede hacer, pero es algo incompleto; la parte humana es fundamental”, recalca.

Y es que la reinvención es un arte en sí mismo. “Poder dar clase al aire libre es una buena manera de adaptarte como profesor a buscar nuevas formas de enseñar. Se puede hacer de todo siendo responsable”, concluye Miguel Hernández Ramos.

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