Escuela pública vs privada: ¿estaríamos preparados para un curso 100% online?

La falta de recursos tecnológicos pesa, sobre todo, en el caso de la escuela pública, según una encuesta publicada por la plataforma Micole, realizada entre alumnos, familias y profesores. ¿Podrán los centros ofrecer una educación telemática completa?

Alumnos del Colegio Corazonistas de Valladolid durante su primer día de clase del curso 2020-21.

Alumnos del Colegio Corazonistas de Valladolid durante su primer día de clase del curso 2020-21. // Nacho Gallego (EFE)

Educación

Hablamos con Ignacio Vallejo-Nájera, fundador de Micole

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Agustina Barbaresi

Más de un tercio de la población española se enfrenta en estas semanas a una vuelta al cole dispar y más incierta que nunca. En marzo la pandemia mundial obligó a suspender las clases abruptamente y mandar a los estudiantes, igual que al resto de la población, a casa.

A partir de ahí, el desempeño del resto del curso fue por barrios, a veces literalmente: colegios muy preparados, otros sin recursos, familias implicadas, otras ausentes, alumnos que se adaptaron a los nuevos formatos, otros que quedaron al margen... Uno de los grandes temores es que la historia se repita.

Uno de los principales escollos entonces, y que sigue en buena medida sin solución, es la tecnología: una encuesta realizada por la plataforma independiente de búsqueda de centros Micole, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, entre 1000 alumnos, padres y profesores de toda España, muestra que un porcentaje importante de los centros ni estaba ni está aún preparado para la educación telemática. En este sentido, hay además una gran diferencia entre la escuela pública y la privada: el 60% de las familias y profesionales de la pública consideran que los medios fueron insuficientes. Pero prácticamente el mismo porcentaje señala que los centros privados sí lo estaban. Es más, si se aísla en la muestra a los alumnos, hasta el 80% de los de la privada considera que los medios eran adecuados y suficientes.

Buceando un poco más en esta cuestión, las más de 40.000 recomendaciones que ha registrado Micole desde febrero permiten sacar algunas conclusiones sobre cómo lo vivido en esta pandemia está transformando aquello que las familias consideran prioritario al elegir un colegio para sus hijos. Así, antes del confinamiento “lo que más peso tenía en los test eran los idiomas, la localización y el precio. Ahora, a raíz de la pandemia, hemos visto un incremento espectacular en la importancia que se le da a la tecnología. Antes representaba en torno a un 50% y ahora un 90%”. 

Esto es algo que han detectado no solo en los test que se registran en su plataforma, sino “también en el feedback que nos dan las familias y los propios centros. Había algunos que tecnológicamente estaban muy preparados para ofrecer una formación a distancia y para comunicarse con las familias por medios digitales y otros no tenían nada y se están teniendo que poner ahora a ello, con el tiempo de adaptación que conlleva”, explica Ignacio Vallejo-Nájera.

Otra cuestión importante es la importante brecha digital que ha aflorado con la pandemia: hasta el 10% de las familias sondeadas no cuentan con conexión a Internet en su hogar. De hecho, hasta el 89% de ellos considera que es necesario que las instituciones deben poner medios para ayudar a que los alumnos, en especial los más vulnerables, tengan dispositivos y conexiones a Internet.

Sin embargo, Vallejo-Nájera responde con resignación y realismo cuando se le pregunta si haría falta un plan público de ayudas a aquellos menores que no tienen acceso a la tecnología: por supuesto que sería deseable, pero será complicado con los problemas presupuestarios. La OCDE le da la razón: en un informe publicado esta semana, asegura que, aunque países como Reino Unido, Italia o Canadá han lanzado programas urgentes, sobre todo para dotar de tecnología a los centros y alumnos, el gasto público en educación (que en los países miembros rondaba el 11% antes de la COVID) puede verse reducido por la pandemia. Uno de los motivos que mencionan es que se está teniendo que elevar partidas como la del sector sanitario y se está destinando un gran esfuerzo económico para reflotar la economía a nivel mundial.

EL FACTOR HUMANO ES CLAVE Y LO SEGUIRÁ SIENDO

Eso sí, en la elección de un centro no solo pesa la tecnología. El equipo es una de las piezas fundamentales a la hora de declinar la balanza. Y también es lo que explica que las familias “aprueben” pese a todo la gestión de la crisis realizada por los centros: de media los encuestados dan una nota de 6,9 sobre 10 a los centros privados y un 6 a los públicos.

Una diferencia de un punto entero, que Ignacio considera “bastante significativa”, aunque positiva en conjunto. Según el fundador de Micole, las opiniones que se recogen en este estudio “no solo hablan de preparación digital: no nos olvidemos que los colegios son grupos de personas. Y esos grupos de personas, ya sea en colegios públicos, privados o concertados, suelen tener una vocación grande y lo dan todo por educar y cuidar de nuestros hijos”. De hecho, la comunicación con los centros y sus profesionales fue uno de los factores más valorados por los sondeados: el 67% de las familias afirmó que mantuvieron un contacto regular con el colegio durante el confinamiento.

El peso del factor humano es aún mayor, si cabe, en el inicio de la escolarización. De hecho, Vallejo-Nájera asegura que “en ciertas etapas no tiene sentido que la educación telemática sustituya a la presencial. Lo que no quita para que la tecnología sea un complemento muy importante para la educación y que haya clases que perfectamente se pueden dar a distancia. En la tecnología tenemos que ver a un aliado, no una amenaza”. Para él, el componente social de la escuela, que implica “compañerismo, creatividad, deporte o nutrición” nunca podrá ser sustituido por medios digitales.

SUSPENSO A LAS AUTORIDADES

Sin embargo, mientras los centros aprueban holgadamente según alumnos, padres y profesores, el estudio muestra que los encuestados suspenden con una media de 4,5 a las autoridades e insisten en la necesidad de que el sistema educativo español “se actualice para estar a la altura del resto de Europa”. 

Vallejo-Nájera señala que “nadie podía prever lo que iba a suceder (después del verano), si en septiembre íbamos a continuar con tasas altas de contagio o la situación iba a estar más controlada”. Pero añade que la situación que estamos viviendo actualmente “era un escenario más que posible y hasta el 27 de agosto no hemos tenido pautas claras sobre cómo adaptarnos (a la vuelta al cole), lo que ha dejado sujetos a la improvisación a colegios y familias”. Esto le ha pesado una vez más a la pública. Y es que “los centros privados aún pueden tomar ciertas decisiones por su cuenta para adaptarse, pero los públicos tienen que esperar (directrices). No han tenido margen de maniobra para hacer los cambios que se requieren”, denuncia.

ASÍ FUNCIONA LA PLATAFORMA 

Micole es una plataforma que nació de una “necesidad personal” de Ignacio Vallejo-Nájera: “Buscando colegio para mi hijo, miré en internet y encontré muy poca información y normalmente algo sesgada. Vi que hacía falta un sitio que funcionase bien, fuese sencillo de utilizar y tuviese información real en el que poder informarme sobre qué colegio o grupo de colegios eran los mejores para mi situación, preferencias y necesidades”. 

Vallejo-Nájera preguntó a su entorno y vio que muchos tenían el mismo problema, habían sufrido el mismo proceso en una decisión “tan relevante y difícil, ya que nuestros hijos van a estar 15 años en un centro y no solo van a aprender sino que se van a formar como personas”.

En junio de 2019 empezaron a recopilar información de centros y los primeros 6 meses se dedicaron a completar una base de datos con la que ofrecer recomendaciones. En febrero de 2020 lanzaron el proyecto y “además de ofrecer un directorio con todos los colegios públicos, concertados y privados de España, más de 34.000, ofrecemos un test que plantea una serie de preguntas que se contestan en menos de 3 minutos desde el móvil en el que los padres marcan elementos como la ubicación, si prefieren centros públicos, concertados o privados, su presupuesto, oferta tecnológica o de idiomas del centro, modelo pedagógico, carga de deberes, tipo de comedor…”.

Un algoritmo compara las respuestas con la base de datos, asignando a cada una un peso determinado que varía según los padres y las respuestas que se van dando. Así se emite una recomendación a los padres y proporcionan los datos de contacto del centro en cuestión.

En este articulo: Mundo post coronavirus

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