CCOO reclama una regulación urgente del teletrabajo en la educación

El sindicato ha remitido al Ministerio de Educación y Formación Profesional un informe que incluye 11 propuestas para regular el teletrabajo de cara al curso 2020-2021

Imagen de archivo.

Imagen de archivo. // Pixabay

Educación

EDUCACIÓN POST-COVID

Fran Leal

Fran Leal

El curso educativo 2019-2020 ha terminado de forma caótica, condicionado en prácticamente todas sus dimensiones por las medidas implantadas a raíz de la crisis sanitaria del coronavirus.

Por ello, de cara al próximo curso, son muchos los que claman por una previsión y el diseño de una estrategia que contemple los posibles desajustes derivados de un nuevo contratiempo sanitario relacionado con la COVID-19.

La propuesta de CCOO al Gobierno

Uno de estos actores que reclaman actuar es la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (FECCOO), que ha elaborado un documento para la regulación del teletrabajo en el ámbito educativo ante la posibilidad de tener que afrontar de nuevo periodos de docencia telemática en el próximo curso.

Así, el sindicato ha exigido al Ministerio de Educación y Formación Profesional que se negocien las condiciones del teletrabajo, a través de la elaboración del informe ‘Teletrabajo en el ámbito educativo, curso 2020-2021’ (remitido al Ministerio), donde si bien reclaman retomar la docencia presencial a partir de septiembre, despliegan también una serie de propuestas encaminadas a esos posibles meses de rebrote que exijan que se vuelva al canal online. 

Aspectos como la seguridad de los datos, la provisión de medios o el derecho a la desconexión digital serían algunos de los puntos a tener muy en cuenta, aunque no son los únicos. Y es que, según CCOO, es responsabilidad del Ministerio regular este aspecto con carácter estatal, al afectar a las condiciones laborales del personal educativo, por lo que deben abordarse en el marco de la negociación colectiva.

El tiempo apremia

En cualquier caso, el inicio del nuevo curso se acerca y el tiempo para reaccionar se va acortando. Según nos cuenta José María Ruiz, secretario de Pública no universitaria de la FECCOO, ya en la reunión de la mesa de negociación del personal docente en mayo, desde el Ministerio manifestaron que una de las líneas para el inicio de curso sería elaborar un plan de tutorización a distancia. “Entendimos que ese era el marco en el cual poder introducir esta regulación; hicimos la propuesta y se la hemos remitido al secretario de Estado”, relata. Y como decíamos el tiempo apremia, ya que “independientemente de la fórmula jurídica que se utilice para esta regulación, cuanto antes empecemos, antes se podrá llegar a un acuerdo”.

Además, desde el sindicato también denuncian que las administraciones han fallado en la experiencia que hemos tenido estos últimos meses. De hecho, entre los obstáculos que existen entre profesorado y alumnado en relación con la educación a distancia, para Ruiz, hay dificultades en el acceso a las herramientas, la red y los recursos. Y en este sentido, “las administraciones no han dotado de recursos necesarios; no han facilitado la extensión de la red; no han creado entornos digitales ágiles e intuitivos, y no han facilitado la creación de proyectos de innovación en los centros”, denuncia, sin olvidar la falta de inversión en formación dirigida a que tanto el profesorado como el alumnado y las familias pudieran dominar los recursos. En definitiva, un cóctel que no favorece la mitigación de la brecha digital existente, por desgracia en boca de todos.

Abordar la necesaria desconexión digital

Una de las reclamaciones por parte del profesorado es la necesidad de hacer valer el derecho a la desconexión digital. Al respecto, una encuesta realizada por este sindicato desvela que el 83,5% de las personas ha reconocido haber solventado dudas del alumnado, con frecuencia o casi todos los días, fuera del horario laboral e incluso los fines de semana.

Es cierto, como puntualiza Ruiz, que previo al confinamiento, el profesorado español ya trabajaba más tiempo fuera del aula y del centro respecto a sus ‘colegas’ de profesión de otros países, pero en estos meses de educación a distancia “los espacios y tiempos se han difuminado”. Además, habría que añadir la ‘invasión’ de la esfera personal de los profesionales, pues “el profesorado ha puesto a disposición sus medios para poder atender al alumnado y sus familias, recibiendo mensajes en sus propios móviles y en cualquier horario”, sostiene. Como resultado, el profesorado ha sufrido unos altos niveles de estrés por la exigencia de atención a todos los alumnos. Por tanto, como concluye Ruiz, “para poder garantizar la desconexión digital, el profesorado no puede poner a disposición sus móviles personales, se tienen que establecer horarios claros de atención y se tienen que reducir las ratios de alumnado para la educación en línea”.

En definitiva, y como en muchos otros ámbitos, el coronavirus ha impactado intensamente en el ámbito educativo. Pero, sin embargo, si el pasado curso hubo que terminarlo como se pudo, de cara al 2020-2021 aún hay tiempo de planificar y diseñar estrategias que contemplen los diferentes escenarios a los que nos podemos ver abocados.

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