"El compromiso de las universidades con el alumno debe ser mucho más personal"

El español Manuel Alonso es el presidente de Schiller International University, institución americana que cuenta con 3 campus en Europa y otro en EEUU. La movilidad del alumnado entre ellos y la formación en un entorno internacional son sus apuestas

Manuel Alonso es el presidente de Schiller International University, institución americana que ya tiene 3 campus en Europa y otro en EE.UU.

Manuel Alonso es el presidente de Schiller International University, institución americana que ya tiene 3 campus en Europa y otro en EE.UU. // Foto cedida (Schiller International University)

Educación

ENTREVISTA MANUEL ALONSO, PRESIDENTE SCHILLER INTERNATIONAL UNIVERSITY

Fran Leal

Fran Leal

Schiller International University (SIU) lleva más de 50 años fomentando las relaciones internacionales. Esta universidad de origen norteamericano, que cuenta con 4 campus (Florida, Madrid, París y Heidelberg), está enfocada, sobre todo, a los grados económicos y relacionados con la diplomacia. Por ello, su modelo educativo contempla la movilidad entre las diferentes instalaciones, para que los alumnos puedan escoger el itinerario más acorde a la que será su posterior trayectoria profesional.

Manuel Alonso es el actual presidente de la universidad y hemos charlado con él con la intención de ahondar en su modelo educativo y analizar los principales hándicaps a los que se enfrentan estas instituciones.

En SIU apostáis por un entorno multicultural y multilingüe como principal valor añadido. ¿Qué os hace tomar esta posición?

Somos una universidad americana, fundada hace muchos años por un alemán que pensó que el modelo americano era extraordinariamente eficaz para el desarrollo intelectual de los alumnos y que, trayendo ese modelo a Europa y manteniendo sus raíces, podría conseguir que las personas se formaran en el entorno internacional de manera diferenciada. Esa era y sigue siendo nuestra razón de ser.

Lo que pretendemos es tomar las ventajas que aporta el sistema americano de enseñanza, que es muy favorable al alumno: le ayudas a desarrollar la mente, prepararse para entornos internacionales, entender la manera de pensar de otras personas… Pero también le ayudas a situarse en los mercados laborales que tienen más posibilidades.

Los idiomas, por lo tanto, son fundamentales. ¿Cómo se lleva eso en España, que no tiene precisamente las mejores estadísticas al respecto?

Enseñamos en inglés, y en Madrid también. En España, sorprendentemente, hay algunas personas que hablan muy bien inglés y siguen perfectamente nuestros estudios. De hecho, el reto en España es enseñar a los alumnos de fuera a hablar español, y también impartimos francés o alemán.

En verdad, los españoles que estudian en Schiller entienden bien que si quieren ensanchar sus posibilidades laborales tienen que convertirse en personas con empleabilidad global, para poder obtener después un puesto de trabajo bien remunerado.

Entre vuestros 4 campus permitís la movilidad del alumnado cada cuatrimestre. ¿Aprovechan mucho esta posibilidad?

Se aprovecha mucho en todos los campus, porque cada uno es conocido por algo en especial. El de Madrid sobre todo por la calidad de vida, la cultura o la afabilidad española, que son aspectos muy atractivos para los estudiantes. En París, en cambio, con la sede de la UNESCO, y donde tenemos la carrera de relaciones internacionales, la multiculturalidad es impresionante. En el de Alemania, Heidelberg está a 80 kilómetros de Fráncfort, por lo que las posibilidades laborales son muy importantes; el peso de las exportaciones en la economía alemana es brutal, por lo que requieren a personas multilingües.

En Florida, más allá de lo que pueda suponer Miami, es mucho más y los datos económicos sorprenden. Solo el estado de Florida supone dos tercios de la economía española. Además, no tiene paro y crece a cerca de un 3% anual. Allí hay industrias de mucho peso (banca, cruceros…). Las posibilidades de trabajo en EEUU son enormes.

Dicho esto, los alumnos van modelando su transferencia de un campus a otro en función de cómo se plantean su futuro profesional. Por ejemplo, si quieren permanecer en Europa y trabajar en el ámbito de las relaciones internacionales, su lugar es Francia. En cambio, si buscan trabajar en la industria financiera, Alemania es la mejor opción. Lógicamente, si quieres emprender una carrera en EEUU, pues Florida. De hecho, al ser una universidad americana, nuestros alumnos que se gradúen allí, tienen derecho a trabajar en EEUU en régimen de prácticas. Esto es una ventaja enorme, porque una vez pasado por esto, tienes muchas más posibilidades de obtener el visado de trabajo.

En relación con la formación que deben impartir las universidades, desde la esfera empresarial se pide cada vez más que se prepare a los estudiantes de acuerdo con la realidad del mercado laboral. ¿Puede esto suponer que la universidad se desvirtúe como sede del conocimiento?

No son cosas incompatibles. Una formación de la persona que no termine en un buen desarrollo profesional es un fracaso. Y aquella que se limite al desarrollo profesional, también lo es. Ahora bien, no se puede uno excusar en el otro. Muchas veces escucho que la universidad da una buena formación, pero que el problema de la empleabilidad es del alumno. Eso es tirar balones fuera.

Por otro lado, están los escándalos que se han dado en algunas universidades en EEUU, que han fabricado buitres, no seres humanos. Pero yo creo que la universidad tal y como la concibo, y soy consciente de que no tengo la verdad absoluta, tiene dos obligaciones graves: en primer lugar, formar bien y de forma equilibrada a las personas y hacer que sean felices en la universidad, ayudándoles y sin poner trabas. Y en segundo lugar, situarles en un mercado laboral donde esa persona pueda desarrollarse.

No hay que olvidar que esa persona que sale de la universidad tiene que ganarse la vida. Los valores son fundamentales, pero también las herramientas para encontrar un desarrollo profesional. En esta línea, el compromiso hoy en día de las universidades con el alumno debe ser mucho más personal y trasciende la investigación, los doctorados, el prestigio académico… La universidad se debe al alumno.

Una formación de la persona que no termine en un buen desarrollo profesional es un fracaso

Sí, pero en muchas ocasiones se le achaca a la universidad que es una institución muy rígida y reacia a los cambios…

En Schiller tenemos mucha libertad de adaptación de nuestros programas a la realidad cambiante. Esto proviene tanto del sistema regulatorio americano, que te lo permite, como del profesorado, al que exigimos experiencia profesional. En nuestro caso, no existe el salto que se le achaca a la universidad entre lo que se enseña y lo que se vive en empresas e instituciones.

En mi opinión, la universidad debería tener mucha más libertad. Los rectores están perfectamente capacitados para organizarse, pero están demasiado regulados. Además, en lo económico, los profesores deberían estar mejor pagados, sobre todo en España. Y no solo en la privada, sino también en la pública.

Como entidad privada, ¿cómo es vuestra relación con las Administraciones?

Nosotros tenemos que cumplir con muchísimas regulaciones. En primer lugar la americana, tanto a nivel federal como a nivel de estado de Florida. Además, también tenemos que cumplir las regulaciones como universidad extranjera en la Comunidad de Madrid, así como en Francia y Alemania. Y, por si fuera poco, como otorgamos un título americano y británico (Universidad de Roehampton), también tenemos que cumplir los requisitos de Quality Assurance Agency (QAA) de Reino Unido.

No obstante, como decía, tenemos mucha libertad respecto a la manera de enseñar a nuestros alumnos. Al fin y al cabo, estoy convencido de que si impartes una buena calidad, estarás cumpliendo con la regulación.

Al terminar los estudios en SIU, los alumnos reciben tanto el título americano como el británico, que está enmarcado dentro de Bolonia. ¿Por qué esa doble titulación?

La mayoría de los títulos americanos suelen tener homologación en Europa, pero nosotros hemos eliminado este trámite y así, dependiendo de los círculos académicos por los que se mueva el alumno, utiliza un título u otro, lo que le da una capacidad de movilidad extraordinaria.

¿Cuáles son los planes de futuro de SIU?

Deseamos seguir creciendo más en todos los campus, y estamos muy pendientes de la resolución del Brexit, porque queremos abrir en Londres, en la Universidad de Roehampton, que cerraría el círculo. E Brexit no nos va a afectar directamente, porque aunque salgan de Europa, los títulos mantendrán su validez, al estar dentro de Bolonia. Pero, aunque nos encantaría estar allí, la salida va a condicionar mucho la concesión de visas a los estudiantes.  Habrá que analizar hasta qué punto el gobierno británico va a ser exigente en este aspecto, pero aún no se puede saber.

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