El verano que España vivió sin turismo extranjero

El coronavirus ha hecho que la llegada de turistas haya caído un 73% hasta agosto

El número de turistas extranjeros se ha reducido un 75,9% este mes de agosto

El número de turistas extranjeros se ha reducido un 75,9% este mes de agosto // Europa Press

Económicos

LA NUEVA NORMALIDAD

Marta Gracia

Marta Gracia

El sector turístico español tiene un peso del 15% en el PIB del país. Un porcentaje muy importante en la economía. Mucho empleo y muchas empresas están relacionadas con el turismo. La crisis sanitaria del coronavirus y su posterior crisis económica ha tocado de lleno a este sector, ya que las restricciones de movilidad y el miedo al contagio han hecho que haya menos turismo. En 2019, España registró su séptimo récord consecutivo de llegada de turistas con 83,7 millones de extranjeros. 

Este año no se marcará otro máximo histórico. España recibió en agosto la visita de 2,4 millones de turistas internacionales, un 75,9% menos que en el mismo mes de 2019, según los datos de la Encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras del Instituto Nacional de Estadística (INE). En los ocho primeros meses de 2020 el número de turistas que visitan España disminuye un 73% y roza los 15,7 millones.  Francia es el principal país de residencia, Alemania y Reino Unido son los siguientes países con más turistas que visitan España.

Pedro Aznar, profesor del departamento de Economía, Contabilidad y Finanzas de Esade, asegura que “la nueva normalidad no ha permitido recuperar lo perdido en el confinamiento”. El profesor explica que en el sector hay “mucha preocupación” por el impacto en términos de destrucción de tejido productivo y empleo.

También cayó con fuerza el turismo nacional, un 82,1%. Esta caída muestra que los propios españoles no han podido salvar el verano. No obstante, según los datos del instituto de estadística las pernoctaciones de los residentes en España en alojamientos de turismo rural crecieron un 6,8% anual en agosto. Más de tres millones de viajeros, el 87% residentes en España, se alojan en algún establecimiento turístico extrahotelero en agosto.

Aznar lo tiene claro: “El turismo nacional se ha reactivado, porque los españoles que en otro contexto podían viajar fuera han decidido quedarse en el país”. Esto ha reactivado destinos concretos, pero “no es posible que el turismo interno pueda compensar una magnitud de 83 millones de turistas internacionales que dejan de venir en un 75%”.

Desde Acierto.com coinciden con el profesor en que el turismo español no ha compensado la fuerte caída de visitantes extranjeros. “Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta que más de la mitad de los españoles no ha viajado este verano”. La suspensión de los viajes del imserso y el cierre anticipado de muchos hoteles (que se han visto abocados a cerrar antes de tiempo ante la ausencia de visitantes) no han ayudado. Por desgracia y según los cálculos del comparador acierto.com, “no nos recuperaremos hasta el año 2022. Una fecha que en cualquier caso estará condicionada por la pandemia”.

Leve repunte, pero mala evolución

El informe trimestral de la economía española del Banco de España sobre la evolución reciente del turismo extranjero explica que la paulatina reactivación del turismo extranjero tras la reapertura de las fronteras ha sido “muy limitada”. Además, avisan que, a medida que iba avanzando el verano, esta trayectoria se ha visto truncada por el empeoramiento de la crisis sanitaria en nuestro país. Así, en respuesta al aumento sostenido del número de contagios por la COVID-19 detectados en territorio nacional a partir de mediados de julio, muchos países han establecido nuevas restricciones para los viajeros procedentes de España o de algunas de sus regiones.

“Naturalmente, estas nuevas restricciones (y las recomendaciones de no viajar a nuestro país) han tenido, y previsiblemente seguirán teniendo, un impacto muy acusado en los flujos de visitantes extranjeros”, aseguran los expertos del Banco de España en el informe. Asimismo, el hecho de que las autoridades españolas también hayan vuelto a imponer ciertas limitaciones de aforo y de actividad en el ocio y la restauración “podría suponer un desincentivo adicional para la demanda turística”. 

Esta situación hace que muchos hoteles y alojamientos turísticos hayan decidido cerrar sus puertas antes del fin de la temporada y prolongar sus ERTE debido a la gran cantidad de cancelaciones que están registrando. Como ejemplo Luigi, un turista italiano que viajó a las Islas Canarias en septiembre, que vió como a mitad de sus vacaciones le cambiaron de hotel porque el que eligió originalmente cerraba. 

Posibles soluciones

El informe del Banco de España resalta que las políticas económicas que se adopten en relación con este sector combinen elementos de mitigación de la acusada pérdida de rentas a corto plazo con estímulos que faciliten los cambios estructurales cuya necesidad había sido ya identificada con anterioridad a la COVID-19. El pasado 29 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó conceder 485.000 euros en subvenciones repartidas entre ocho asociaciones del sector turístico. El objetivo de estas ayudas es “apoyar la oferta turística de calidad, promocionar los valores medioambientales y sociales, mejorar la competitividad del tejido turístico y mejora del conocimiento del sector turístico y sus diversas variantes, como el turismo de espacios naturales, de salud, gastronómico o el asociado a congresos”.

Según el Banco de España, “se requiere reforzar la digitalización, el capital humano del sector y la sostenibilidad de los destinos turísticos, en particular del litoral, con la finalidad de mejorar la experiencia turística a través de una oferta más diferenciada y menos congestionada, ofreciendo así unos servicios de mayor calidad”. Estos avances, según el organismo, permitirían consolidar la diversificación del turismo extranjero hacia mercados, como Estados Unidos, China y los países nórdicos, y segmentos, por ejemplo, el turismo urbano y de negocios, con mayor gasto promedio que ya se estaba iniciando antes de la crisis sanitaria. 

Pedro Aznar señala que a medio plazo, dada la sensibilidad de esta industria a la movilidad, y en el caso español a la dependencia del turismo extranjero, es indispensable esquemas de protección y ayuda al sector específicos. “Es fundamental cambiar la imagen del país en cuanto a la gestión de la COVID-19, el turista es ahora muy sensible a la seguridad en términos sanitarios de los destinos”, puntualiza. Y añade que la recuperación del sector dependerá mucho de cómo evolucione la pandemia y de la situación económica en la que deje a los turistas, “cuando hay recesión se tiende más al ahorro y menos al consumo”. 

Francisco Sierra, director general N26 para España, explica que la situación provocada por la COVID-19 ha derivado en “una oportunidad para repensar el futuro del sector turístico y hacernos reflexionar sobre nuestra manera de viajar y de compartir experiencias de forma más sostenible, pero también más ágil y, desde luego, más digital”. 

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