¿En qué posición queda la economía colaborativa en tiempos de coronavirus?

La economía colaborativa se ha visto afectada no solo por el estado de alarma y el confinamiento, sino también por su propia identidad, basada en la cooperación. ¿En qué posición queda ahora? ¿Qué le depara el futuro a este sector?

El coronavirus ha impactado en todos estos ámbitos y la economía colaborativa no ha quedado atrás.

El coronavirus ha impactado en todos estos ámbitos y la economía colaborativa no ha quedado atrás. // Jorge Gil

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ECONOMÍA COLABORATIVA

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Nora Benito

¿La economía colaborativa ha sido un sector perjudicado por la pandemia? Sí, pero no todas las empresas que forman parte de él se han visto afectadas de la misma manera.

El coronavirus ha impactado en todos estos ámbitos y la economía colaborativa no ha quedado atrás. Además, en un momento en el que empezaba a despuntar. Según palabras del profesor de EAE Business School, Eduardo Irastorza, la economía colaborativa “se ha visto muy afectada en un momento en que se veía muy atractiva. No obstante, es una oportunidad porque va a poner en evidencia una nueva situación que demanda una nueva flexibilidad”.

De hecho, antes de poner el foco en la economía colaborativa, cabe hacer distinción entre esta y la derivada de las plataformas digitales. La primera, tal y como describe el investigador en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, Francisco Fernandez-Trujillo, “es todo lo que tiene que ver con proyectos cooperativos, que comparten clientes, proyectos o servicios con otras empresas; aquello relacionado con la prosumición”. Otras empresas, como Airbnb o Glovo, no pertenecen tanto a este ámbito, sino más bien al de la economía de las plataformas digitales.

UN IMPACTO DISTINTO SEGÚN SECTORES

El coronavirus se ha metido en todos los rincones de nuestras vidas y de la economía. Pero, tal y como argumenta Francisco Fernandez-Trujillo, “no son lo mismo sectores como el del cuidado o microtareas que otros como el del alojamiento o tareas que se hacen a través aplicaciones como reparaciones en casa. Algunos se han visto beneficiados, por ejemplo, como las empresas de reparto como Glovo o Deliveroo, que han tenido muchos pedidos y se han visto compensados, aunque en contraposición, quienes trabajan en estas plataformas han visto mermadas en cierta medida sus condiciones materiales de trabajo como de seguridad”.

Por sectores, en ámbitos como el ocio, turismo, retail o moda, el coronavirus ha dejado sus secuelas, según Eduardo Irastorza. La movilidad ha sido otro de los más damnificados, pero a pesar del escenario, algunos se pudieron reconvertir sobre la marcha. Es el caso de BlaBlaCar, compañía que en abril lanzó BlaBlaHelp, una aplicación para poner en contacto a personas que necesitaban ayuda al hacer sus compras con voluntarios vecinos con perfiles de confianza. 

Al igual que la movilidad, otros sectores como la restauración se vieron impactados por las garras del coronavirus. Ante los momentos de confinamiento, el servicio de comida a domicilio creció como una alternativa para continuar con muchos negocios. “El servicio a domicilio ha sido clave para el sector de la restauración desde que se inició la crisis de la COVID-19 y seguirá siendo esencial en esta ‘nueva normalidad’ que estamos viviendo”, apuntan fuentes de Just Eat.

De hecho, según datos del Gastrómetro de Just Eat, los restaurantes que siguieron operando durante el confinamiento aumentaron entre un 40%y un 50% sus pedidos a través del servicio a domicilio.

EL MIEDO, MAL ACOMPAÑANTE

Pero el hecho de compartir servicios hace que los usuarios de la economía colaborativa actúen con más prudencia. Según Irastorza, es algo que “genera ciertos recelos”. Tal y como explica, “estamos acostumbrados a hacer negocios cara a cara y de forma directa, algo que va a cambiar porque vamos a trabajar más en remoto”.

También el coronavirus ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y de viajar. Según fuentes de BlaBlaCar, cuando hacemos uso de la economía colaborativa para desplazarnos, se realizan trayectos más largos y menos viajes de fin de semana, con más improvisación en las solicitudes y coches con menos ocupantes.

¿QUÉ LE DEPARA EL FUTURO A LA ECONOMÍA COLABORATIVA?

En el sector de la economía colaborativa “el futuro es incuestionable, es imparable”, afirma rotundo Eduardo Irastorza. “Es una realidad que ha llegado y se va a quedar con nosotros y va a seguir creciendo, aunque la COVID-19 es una piedra en el camino que ralentiza”, añade.

En el caso concreto de BlaBlaCar, tras la finalización del estado de alarma y con la recuperación de la movilidad, la plataforma está recuperando su actividad, que actualmente se encuentra en niveles del 50% al 60% respecto al mismo periodo de 2019, tal y como informan desde la plataforma. Aunque reconocen la situación extraordinaria y cambiante que vivimos, aventuran que se trata de una “oportunidad única para replantearnos nuestra movilidad y construir una nueva forma de consumir y desplazarnos, primando la sostenibilidad y el ahorro en los viajes”.

“Hay servicios que ya conocemos como el reparto de comida, pero cada vez se implanta más en otros como los cuidados, servicios sanitarios, de abogados… Es un sector en expansión, pero no es uniforme ni exponencial, y se ve con muchas problemáticas”, argumenta Fernandez-Trujillo.

En lo que concierne a la restauración, la tecnología -con entregas de comida con vehículos autónomos-, la sostenibilidad, el impulso de las cocinas ciegas y un “modelo laboral responsable” son los puntos clave que marcarán el futuro del reparto de comida a domicilio, según indican desde Just Eat.

“El futuro es esplendoroso porque las empresas eficaces van a desaparecer y van a sobrevivir las eficientes; la eficiencia va a ser determinante”, concluye Irastorza.

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