Turismo low cost o de lujo: ¿cambiará el tipo de turistas que recibe España?

El turismo supone el 15% del PIB en España. Es un sector que emplea a mucha gente y con mucho peso. Por ello, hay que trabajar para que esta campaña estival sea lo menos desastrosa posible

El mirador de Es Colomer en Formentor, una de las zonas turísticas más visitadas tradicionalmente y con acceso controlado en años anteriores, este año recibe menos turistas

El mirador de Es Colomer en Formentor, una de las zonas turísticas más visitadas tradicionalmente y con acceso controlado en años anteriores, este año recibe menos turistas // EFE

Económicos

EL TURISMO QUE VIENE

Marta Gracia

Marta Gracia

En época pre pandemia, España era un motor mundial del turismo. En 2019 recibió 83,7 millones de visitantes, logrando así, por séptimo año consecutivo, su récord histórico en llegadas de turistas internacionales. Pero llegó la pandemia del coronavirus y con ello el miedo a viajar y el miedo a hacer turismo. España quiere que esta campaña no sea tan desastrosa como pinta y por eso se pide a los españoles que viajen por su país. Pero, ¿se tendrá que seguir apostando por un turismo low cost o cambiar la estrategia a uno de lujo?

Pedro Aznar, profesor de Economía de Esade, considera que lo importante no es cuántos turistas vienen, sino cuánta actividad realizan: “Dos turistas de lujo te benefician más que 60 en un albergue”. Por su parte, Álex Alegret, profesor de EAE Business School, matiza que hay que distinguir entre el turismo low cost de una familia de renta media-baja del turismo low cost de borrachera. “La primera opción es muy bienvenida”, asegura. Y tal y como explica, nos beneficia que vengan “porque la infraestructura ya está hecha”. Además, señala que consumen en la localidad.

Alegret asegura que las localidades más afectadas se quieren alejar de este turismo de borrachera, “es poco rentable, aunque te permita llenar una infraestructura, pero no puedes ni modernizar ni aumentar precios medios, ni tener un margen considerable”. Por eso, insiste en que un hotel prefiere una familia que venga y que consuman bebidas, helados, patatas… “además a las 23 te permite estar tranquilo, con todo cerrado, mientras que el otro turismo, el de borrachera, te destrozan la habitación, te saltan por la ventana, es gente que no va a consumir que te va a llenar la habitación de comida, de bebida… no te permite reinvertir”. 

A España le tocará volver a construir los cimientos para atraer al turista de lujo

Hay que recordar que el turismo es el sector que impulsó la generación de empleo tras la crisis de 2008, y si no se reactiva, el impacto será muy importante a escala nacional, ya que supone el 15% del PIB, pero en algunas zonas su peso puede alcanzar el 40%. También en relación a la anterior recesión, el profesor de Esade ha explicado que cuando comenzó “había una crisis de liquidez, pero ahora el problema es de solvencia y de rentabilidad”.

Aznar considera que España atrae también al turismo de lujo “y éste lleva una dinámica muy distinta”. Aunque Alegret asegura que España no solo puede vivir del turismo de lujo porque no es como Islandia, “tenemos un turismo de sol y playa, de vacaciones”. Añade que sí que hay turismo de lujo, pero con las infraestructuras que tiene el país no sería rentable tener solo el turismo de lujo. El profesor de EAE Business School explica que el turista de este año que venga a España será circunstancial, “pero solo este año, no al que viene, porque la gente va a querer seguir yendo de vacaciones”. 

¿Cómo es el turista de lujo?

Desde Círculo Fortuny, apuntan que antes de que comenzara toda esta crisis cerraron el año 2019 con un mayor aumento de ingresos que de número de llegadas. “Se trataba de un dato que podía suponer el inicio de un cambio de tendencia hacia un turismo de mayor calidad”, explican. Sin embargo, la crisis sanitaria dejó en suspenso estas perspectivas y todavía existe mucha incertidumbre respecto a cómo va a afectar en el medio y largo plazo. Este año parece evidente que el poco turismo que se recibirá será de proximidad y más centrado en la tradicional oferta española de sol y playa, “sobre todo debido a que muchos mercados extracomunitarios, que son los que mayor desembolso hacen en destino, como los americanos todavía no pueden venir”. 

Por ello, Círculo Fortuny considera que lo más probable es que lo que antes llegue sea un turismo low cost, atraído por la caída de los precios en el sector y copado por turistas de mercados de proximidad como Reino Unido o Alemania. Es por ello que  apuntan que a España le tocará volver a construir los cimientos para atraer a este tipo de viajero, el cual cada vez se centra más en la experiencia antes que en las compras, según el estudio True-Luxury Global Consumer Insights, elaborado por Altagamma, el cual también destaca que debido a la crisis sanitaria más de la mitad de los consumidores de lujo (el 57%) prefiere abstenerse a hacer compras y viajes planeados, elevándose hasta el 65% en el caso de un mercado tan importante para el turismo de lujo como China.

Según el mismo estudio el 60% de los turistas de lujo aseguran que no pueden esperar para hacer un viaje, pero España no está entre sus destinos preferentes, pues Italia y Francia son los países que ocupan ese lugar. Además, antes de la pandemia los turistas de lujo gastaban un 50% menos en ciudades como Madrid o Barcelona que en otras ciudades europeas como Londres, París o Milán, según datos de Global Blue, “lo que dificulta todavía más el hecho de poder confiar en que tras la crisis sanitaria el turismo de lujo será mayoritario”.

Por todo ello, “es momento de empezar a crear la industria turística del futuro inmediato, que es la que de verdad nos hará dar un salto de calidad y entrar en la Primera División del Turismo Mundial, pasando de la cantidad a la calidad”, puntualizan desde Círculo Fortuny. Desde URSO Hotel & Spa explican que el turista de lujo es “el cliente que espera que superemos sus expectativas, ya sea con el servicio, con el producto o con la atmósfera que creemos a su alrededor de forma individual o de grupo”. 

Los ejemplos pueden ir desde un cliente que venía a por un tratamiento en el SPA y se va con la gama de productos entera y un bono reservado para sus siguientes citas, “o una reserva en nuestro restaurante y termina reservando una Suites con terraza para cenar de manera exclusiva eligiendo entre nuestras más de 650 referencias de vino o tras solicitar un evento corporate, finalmente hacen una cena de gala”.

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