Una 'huella fiscal' para combatir la deslocalización de beneficios y la elusión de impuestos de empresas

Este distintivo gratuito es una propuesta española, de la Fundación Knowcosters, para indicar en qué país tributa una compañía.

La deslocalización de beneficios supone que las empresas no tributan en los países donde registran sus ventas reales.

La deslocalización de beneficios supone que las empresas no tributan en los países donde registran sus ventas reales. // Unsplash

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María Refojos

María Refojos

Impuestos como el de sociedades o las cotizaciones a la Seguridad Social suponen una partida importante dentro de la tabla de gastos de las empresas. Y suponen también un importante aporte a las arcas estatales. 

En 2019, España ingresó 23.733 millones de euros por el tributo de sociedades, equivalente al 11% de los 212.808 millones que entraron en la hacienda pública a través de impuestos el pasado año. Aunque la cifra podría ser mayor. Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), los grandes grupos empresariales han eludido el pago de más de 24.000 millones en el Impuesto sobre Sociedades en los últimos cuatro años.

Una de las razones de este agujero fiscal es la desalineación entre “el lugar donde se informa de las ganancias y el lugar donde se producen las actividades económicas", según denuncia la OCDE en un informe reciente.

Beneficios deslocalizados

La conocida como deslocalización de beneficios supone que las empresas no tributan en los países donde registran sus ventas reales, o que lo hacen en menor medida al asignar parte de sus ganancias a filiales extranjeras que suelen estar en paraísos fiscales o en países con menor presión fiscal. Por ejemplo, es el caso de Apple, que se beneficia de las ventajosas condiciones fiscales de Irlanda y acaba recibir el respaldo del Tribunal de Justicia europeo. 

Un problema que, según indica la OCDE en su análisis, se ve aumentado por "los desafíos derivados de la digitalización" de las multinacionales. Y este es precisamente el área sobre la que quiere actuar la Fundación Knowcosters con su ‘Huella Fiscal’, un distintivo gratuito que sirve para indicar en qué país paga sus impuestos una empresa.

“Es  un símbolo que tiene mucha importancia en el mundo del ecommerce, porque detectamos que hay un fenómeno en las compras online: la gente asume que como una página habla en su idioma, está en su país. Pero la mayor parte de estas webs internacionales suelen estar alojadas en paraísos fiscales: estás comprando a Irlanda en el mejor de los casos, o a Islas Caimán o Gibraltar”, señala Miguel Conde-Lobato, publicista, escritor y fundador de la Fundación Knowcosters. 

Para acceder a esta etiqueta la compañía debe enviar el certificado de Condición de Sujeto Pasivo y el certificado del Ministerio de Hacienda de identificación censal, documentación que debe ser “veraz” y tener una expedición inferior a seis meses. “Pedimos datos que sean públicos o fácilmente obtenibles y objetivos, para que no pueda haber manipulaciones o campañas de postureo”, explica Conde-Lobato, quien añade que el objetivo es lograr “una clarísima trazabilidad de los datos”.

Capsa Food es una de las más de 150 compañías en España con Huella Fiscal. // Capsa

El poder de la información

Más de 150 compañías en España se han vestido ya con este distintivo, entre las que destacan Capsa Food, que agrupa a Central Lechera Asturiana, Ato y Larsa, o la teleoperadora R, del grupo Euskaltel. 

Forma parte de esta lista la startup de productos de limpieza sostenibles Dicha&Hecho, que se decidió a sumarse a esta iniciativa desde el inicio de su actividad empresarial. “Lo que hace la ‘Huella Fiscal’ es decirle a los consumidores que tributamos en el territorio en el que vendemos”, destaca su fundadora, Ana Guerrero Alonso.

Porque si en algo confía la Fundación Knowcosters es en el poder transformador del conocimiento. Según  exponen en su web, los impuestos que pagan las empresas contribuyen al desarrollo económico y social del país donde operan, de la misma forma que los impuestos a los ciudadanos, y por eso consideran que el consumidor debe saber “a dónde va” su dinero. 

Otro informe elaborado por investigadores de la Universidad de Berkeley y Copenhague y publicado en 2018, ‘The Missing Profits of Nations’, estima que cerca del 40% de los beneficios anuales de las multinacionales se trasladan a paraísos fiscales. Es decir, unos 700.000 millones de dólares a nivel global, tomando como referencia datos de 2017. Con este movimiento de dinero se ahorran pagar impuestos corporativos por valor de más de 200.000 millones de dólares. 

“La información es el único elemento que nos puede ayudar a crear un consumo transformador; que la gente decida con la misma libertad, pero sabiendo”, destaca Conde-Lobato. Por ello han tratado de hacer un sello fácil de entender y de implementar en las webs, para que se convierta en “una herramienta de transformación social sin ánimo de lucro”.

Impunidad fiscal

La iniciativa surgió hace diez años y se plasmó por primera vez en el ensayo ‘Knowcosters. Cuando el low cost es el mal’, que Conde-Lobato publicó en 2012. Bajo la idea central de que nos corresponde “tomar las decisiones adecuadas cuando vayamos a consumir” y que es la suma de cada una de nuestras decisiones de compra la que tiene el verdadero poder de cambio. 

“Somos un país de insumisos fiscalmente hablando, con una cultura fiscal nula; todo el que podía dejaba de pagar el IVA”, señala Conde-Lobato. Aunque en opinión de este publicista, en los últimos años esto está cambiando y la sociedad civil se está concienciando cada vez más de que se trata de un ejercicio que también le corresponde.

“El dinero del Estado es de la ciudadanía y hay que gestionarlo bien, y esto empieza por recaudar de la manera adecuada. Es la clave y todavía queda trabajo, porque en general sigue existiendo la impunidad de los grandes evasores y elusores fiscales”, comenta el promotor de esta iniciativa. 

Una impunidad fiscal que los profesionales de Gestha estiman en el 80% del total, ligada a una elevada propensión a defraudar. Es decir, solo el 20% de los fraudes fiscales afloran y son castigados cada año, porcentaje que se elevaría intensificando el control tributario de los conglomerados empresariales y las multinacionales.

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