¿Cómo cambiar el modelo productivo en España para capear la crisis?

Círculo de Empresarios, junto a Boston Consulting Group, han publicado 'Transformación del modelo productivo español', un informe que representa una hoja de ruta para afrontar la actual crisis económica y las futuras.

¿Cómo cambiar el modelo productivo en España para capear la crisis?

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Económicos

CRISIS ECONÓMICA

Fran Leal

Fran Leal

Al menos por el momento, y aunque todas las voces reclaman no bajar la guardia, la intensidad de la crisis sanitaria del coronavirus ha descendido. Sin embargo, ahora nos enfrentamos a una crisis económica, derivada del parón de actividad durante las duras semanas que duró el estado de alarma.

Las previsiones varían dependiendo del organismo que las emite, pero todas coinciden en apuntar a una caída muy pronunciada de la economía y la necesidad de tomar medidas para amortiguar el golpe. Y muestra de ello es el acuerdo presentado la pasada semana entre el Gobierno y los agentes sociales (patronal y sindicatos) para abordar la reactivación económica y del empleo.

La propuesta de Círculo de Empresarios

En este contexto, desde Círculo de Empresarios han hecho público (el pasado día 2) un informe elaborado junto a Boston Consulting Group (BCG), y que ha contado con el apoyo de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en el que han participado 15 altos directivos de grandes empresas españolas pertenecientes a los diferentes sectores de la economía de nuestro país.

En la presentación del estudio, titulado ‘Transformación del modelo productivo español’, el presidente de Círculo de Empresarios, John de Zulueta, defendió que, si bien lo prioritario es garantizar la seguridad sanitaria, al mismo tiempo, “hay que mantener la actividad económica, porque cuanto más dure el parón, más difícil resultará la recuperación”. Y es que, las previsiones no son muy halagüeñas, con unas 150.000 empresas que ya han caído y con la vista puesta en septiembre, cuando “caerán bastantes más”, vaticinó.

En términos de empleo, De Zulueta advirtió que, efectivamente, con los ERTEs se han salvado muchos puestos de trabajo, pero no podemos olvidar que, “como su propio nombre indica”, esto es algo con efecto temporal. Por ello, reclamó especial atención a tres sectores que, para bien o para mal, son tractores en nuestra economía: turismo, automoción y construcción/inmobiliaria. Si se logra sostener a estos tres pilares, la recuperación sería mucho más plausible que si cae alguno de ellos, algo que estamos viendo sobre todo en el turismo.

Pero si hay algo que traen aparejadas las crisis, de forma indiscutible, son los cambios. De ahí la necesidad de esbozar una hoja de ruta para afrontarlos y adaptar nuestra economía al nuevo escenario. Y al fin y al cabo, como recordó De Zulueta parafraseando a Winston Churchill, “nunca hay que desaprovechar las oportunidades que brinda una crisis”.

Macro-tendencias y catalizadores del cambio

Rafael Rilo, director general de BCG para España y Portugal, fue el encargado de desgranar el estudio. Y comenzó analizando las tendencias que se aprecian ya de cara a la realidad post covid. En primer lugar, y a escala global, estamos viendo un aumento en la concienciación en todo lo relacionado con la salud y el bienestar. Algo lógico, después de lo que hemos pasado, por lo que se ha convertido ya en una prioridad máxima.

Otro de los elementos a destacar sería la nueva dinámica para el comercio internacional, con una caída de la actividad económica que afectará sobre el volumen, unas tensiones geopolíticas “que veníamos viviendo y se están acentuando”, así como “los problemas de suministro de algunos países, que añadirá tensión proteccionista”, subrayó. Como resultado, una caída que podría oscilar entre el 10% y el 13%, con mayor incidencia en el corredor EEUU-China, y que en España tenemos que tener muy en cuenta, ya que es un sector que habíamos potenciado con fuerza en los últimos tiempos.

Los hábitos y formas de consumo y trabajo también han sufrido cambios, y “una parte de ellos permanecerán meses”, afirmó. Por ejemplo, la aceleración y crecimiento del comercio electrónico, con especial incidencia en sectores como el alimentario, que hasta ahora no tenía un gran desarrollo. En este sentido, en EEUU se ha llegado a duplicar. O el teletrabajo, que a partir de ahora cobrará un protagonismo que no tenía antes de la pandemia. De hecho, según aseguró Rilo, “un 75% de las empresas cree que, al menos, un 5% de sus empleados teletrabajarán de manera permanente”.

Y por último, el imperativo de la sostenibilidad, pues si bien han bajado mucho las emisiones estos meses (“la segunda mayor caída desde la II Guerra Mundial”), no es suficiente. “Estamos aún muy lejos de revertir la tendencia de calentamiento global”, pero esta crisis puede suponer también una oportunidad en este sentido.

Para afrontar estos cambios, existen una serie de elementos “que venían viéndose antes del coronavirus y que ayudarán a la recuperación”, aseveró Rilo. En definitiva, catalizadores del cambio como la aceleración de la transformación digital, los nuevos horizontes tecnológicos, así como la revolución de la Inteligencia Artificial. Y todo parece indicar que las empresas están centradas en esto, pues “más del 80% indica que va a acelerar su proceso de transformación digital”.

14 prioridades para la transformación del modelo

A tenor de este análisis del contexto actual y futuro, en el informe se condensan las que consideran las 14 prioridades que existen de cara a llevar a buen puerto esa transformación del modelo productivo español.

Esas prioridades estaría divididas en dos grandes bloques. El primero de ellos comprende las principales claves para impulsar el crecimiento sostenible y la competitividad de nuestro modelo productivo, mientras que el segundo bloque se centra en los aspectos imprescindibles que permitirán garantizar la resiliencia de nuestra economía, haciendo especial hincapié en la necesidad de estar preparados ante futuras crisis.

Para completar el informe, se lanzan 82 recomendaciones, tanto para el sector público como para el privado, resaltando precisamente la importancia de que ambas esferas trabajen codo con codo. Dicho esto, como concluyó Rilo a modo de recapitulación, resulta fundamental que el sector público esté preparado para futuras crisis, elaborar planes de contingencia para evitar nuevos parones en la actividad económica, así como garantizar la seguridad jurídica y fomentar la confianza para la llegada de los inversores.

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