Stepping Stone: el castigo de incorporarte al mercado laboral en plena crisis

La incorporación al mercado laboral durante una crisis se conoce como 'stepping stone', es decir un 'escalón' que te encuentras de primeras y te hace tropezar

Los jóvenes tienen menos oportunidades laborales durante las crisis

Los jóvenes tienen menos oportunidades laborales durante las crisis // Pixabay

Económicos

CRISIS DEL CORONAVIRUS

Marta Gracia

Marta Gracia

La generación millennial ha dado mucho que hablar. Esa generación que iba a cambiar el mundo y que era la más preparada hasta el momento, ya ha vivido dos crisis económicas mundiales. La primera fue la financiera en 2008, con un repunte en 2012, y, les tocó cuando se estaban incorporando al mercado laboral, una circunstancia que les está marcando en toda su trayectoria profesional. La segunda de esas crisis, la del COVID-19, les está tocando cuando es momento de promocionarse. 

Esta segunda crisis en algo más de 10 años también va a pasar factura a la siguiente generación, a la ‘Z’. De hecho, Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, afirmó que el 34% de todo el empleo destruido por el coronavirus pertenecía a jóvenes menores de 30 años. Por lo que los jóvenes vuelven a ser uno de los colectivos más afectados por la crisis económica. Los expertos coinciden en que incorporarte al mercado laboral justo cuando hay una crisis marca tu trayectoria de forma negativa, ya que comienzas desde más atrás.

Esta marca en tu trayectoria se conoce como ‘stepping stone’, es decir, el castigo que sufren los jóvenes cuando se incorporan al mercado laboral en plena crisis. Las crisis, en especial las financieras, se acompañan de un parón de la creación de empleo, de amplitud aún mayor que la destrucción de puestos de trabajo. Por tanto los colectivos más castigados son aquellos que, por definición, tienen que incorporarse al mercado laboral, entre ellos los jóvenes y las mujeres después de una baja por maternidad.

Pero ¿tanto se nota en toda tu carrera profesional? La crisis reduce las oportunidades de empleo para los jóvenes sin experiencia, y a la vez limita las posibilidades de permanecer en el puesto de trabajo para aquellos que habían conseguido colocarse. “Esto es porque la proporción de jóvenes con contratos de corta duración es más alta que para los adultos. Por tanto, son más vulnerables a las crisis”, explica Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas.

Si te incorporas al mercado de trabajo durante la crisis vas a parecer una serie de aspectos externos como menor salario o contrato precario

Tal y como matiza Torres, si eres de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral en periodos de recuperación el beneficio es mucho más grande, “porque la contratación se dispara y las empresas a menudo prefieren rejuvenecer plantilla”. Un afirmación con la que se muestra de acuerdo Gina Aran, profesora colaboradora del Máster universitario de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la UOC, quien asegura que hay un brecha gigante entre los que se incorporan durante la crisis y los que se incorporación en recuperación. “Son dos itinerarios distintos. El que se incorpora en plena recuperación puede conseguir un salario distinto, muy diferente,  lo que apunta es que si te incorporas en un periodo de recesión el salario va a ser el mínimo posible, va a ser bajo”, apunta.

MENOS POSIBILIDADES DE EMPLEO Y CON MENOR SALARIO

La experiencia demuestra que el castigo por incorporarte en crisis al mercado laboral se refleja en el salario y los jóvenes lo van a arrastrar durante su carrera profesional, señala Aran. El principal problema de la gente joven es que no tiene experiencia laboral y “el problema se hace más latente en un momento de crisis económica porque adquirir esa experiencia va a ser complicado”, apunta Ana Gil,  profesora del departamento de Dirección y de Organización de empresas de la Universidad de Zaragoza. Los jóvenes tienen que tener expectativas, pero también tienen que ser realistas, si no encuentran trabajo de lo que han estudiado pueden ir por otras vías. “Al final toda experiencia laboral es importante, porque si uno realiza trabajo de voluntariado o trabaja en un bar también está aprendiendo”, explica la profesora.

“Si consigues un empleo, tu sueldo será inferior, porque las empresas van mal y porque tienen más personas dispuestas a acceder a ese puesto de trabajo cobrando menos”, apunta Ana Gil. De esta manera, tu salario puede llegar a ser un 20% menor que el de alguien que entró en periodo de recuperación, “el problema es que luego te van subiendo un 2%, un 3% y tú estás contento porque te valoran, pero no alcanzas el rango al que aspiraban otras promociones”, puntualiza Gil.

DIFERENCIAS CON LA GENERACIÓN QUE ENTRA EN RECUPERACIÓN

Las diferencias entre la generación que empieza su carrera profesional durante la crisis, y la que empieza durante la recuperación son abundantes. Tal y como explica Ana Gil, a parte de encontrar trabajo de lo que te has formado o el salario, hay más brecha. “No es lo mismo el que tu puedas negociar cuáles son tus puntos de entrada en una empresa o que no los puedas negociar. O que tengas que ir a un puesto que no sea cualificado”, asegura.

Si te incorporas al mercado de trabajo durante la crisis vas a parecer una serie de aspectos externos: menor salario, empresa con mayor inestabilidad , contrato precario, menos oportunidades de desarrollarte, sobrecualificación para tu puesto… “Lo malo es que tampoco tienes otra opción, porque estamos en crisis y el joven no puede mirar a la empresa de al lado porque está igual”, señala Aran.

 Lo mejor que puede hacer un joven en la actualidad es prolongar los estudios, en la medida que pueda permitírselo

Raymond Torres asegura que hay mucha diferencia entre las dos generaciones. Porque los que salen durante la crisis “arrastran las dificultades iniciales durante bastante tiempo”. Sin embargo los que acceden en periodos de recuperación gozan de más oportunidades para avanzar en el mercado laboral.

CÓMO ESQUIVAR EL STEPPING STONE

El confinamiento y las restricciones a la actividad conllevan desde ya una parálisis de la creación de empleo. Raymond Torres se muestra optimista y apunta que a medida que salgamos del confinamiento, la situación mejorará. No obstante, esta mejora será gradual, porque al impacto directo de la pandemia sobre la oferta se añade un desplome de la demanda: consumidores con menos recursos para consumir, empresas reacias a invertir en un contexto tan incierto, exportaciones debilitadas por el hundimiento del comercio internacional, turismo paralizado. “En esta ocasión, como en la anterior crisis, los jóvenes estarán entre los más afectados”, asegura el director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas.

Pero ¿se puede esquivar este castigo? Torres lo tiene claro: “Lo mejor que puede hacer un joven en la actualidad es prolongar los estudios, en la medida que pueda permitírselo”. Ana Gil explica que no hay que esperar a tener éxito desde el momento que te incorporas al mercado laboral. “Hay que estar muy pendientes, no esperar a que nos venga el trabajo, sino ir un paso por delante y ver cuáles son los trabajos que van a ser más demandados”, apunta la profesora de la Universidad de Zaragoza. 

Seguir con la formación también es una de las alternativas para esquivar el stepping stone, pero matiza que la inversión en educación es “lenta” y se deprecia muy rápido. “La gente que termina sus estudios y no es capaz de encontrar un trabajo en dos años que esté ligado con esos estudios verá como su título se deprecia. Porque durante dos años hay nueva gente que se forma y accede al mercado laboral”, señala Gil.

Gina Aran apunta que en las crisis económicas uno de los problemas que surgen en el stepping stone es que se convierta en un ‘dead end’, es decir, que se cronifique tanto la inestabilidad laboral que se convierta en un callejón sin salida. Por eso, urge a buscar soluciones a largo plazo, “no encontrar parches que solo sirven a corto”.

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