Jóvenes y ricos: qué ofrece la banca privada para ellos

La banca privada se está dando cuenta de que los millennials son un público interesante y ya empiezan a crear productos para ellos

La banca privada ya está trabajando para poder ofrecer servicios personalizados a los jóvenes

La banca privada ya está trabajando para poder ofrecer servicios personalizados a los jóvenes // Pixabay

Económicos

INVERSIÓN PARA JÓVENES

Marta Gracia

Marta Gracia

Los productos de inversión y ahorro o de gestión patrimonial no están, en muchas ocasiones, enfocados a los jóvenes. La creencia, y en casi todos los casos la realidad, de que los jóvenes no tienen mucho dinero para invertir y/o ahorrar es la principal causa por la que la que faltan productos para ellos. La banca privada se está dando cuenta de esto y se está poniendo ‘manos a la obra’ para poder ofrecer productos enfocados a ellos. 

Según el VI Barómetro del ahorro del Observatorio Inverco, los centennials, aquellas personas menores de 26 años, ahorran (e invierten) para ver crecer su capital, en el 33% de los casos. Mientras que los millennials (un 34% de ellos) se mueven por tener dinero en caso de imprevisto.

Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, señala que un 37% de sus clientes tiene menos de 36 años, “lo que evidencia que la generación millenial no solo está interesada por el mundo de las inversiones, sino que, además, lo están en la industria de la gestión pasiva”. De ellos, un 74% ya tiene fondos de inversión y un 42% tiene plan de pensiones, lo que demuestra la preocupación de los jóvenes por sus finanzas personales futuras.

A pesar del interés de los jóvenes en ahorrar e invertir. Jorge Coca, profesor del Programa de Gestión Patrimonial Familiar del IEB, asegura que la banca privada tiene pocos productos enfocados a los jóvenes y de hecho “se ha quedado algo antigua en su enfoque, no sólo para los jóvenes sino también para los no tan jóvenes”. En su opinión, la banca privada ha desatendido a los jóvenes por dos razones, “una porque piensan que tienen menos dinero y segundo porque tienen una inercia grande y cambiar el servicio ofrecido cuesta mucho trabajo y tiempo”.

No obstante, destaca que en España comienzan a ponerse en marcha roboadvisor, fintech o wealthtech y considera que es una “gran oportunidad” para el mundo de banca privada, “que debe cambiar su servicio hacía uno de mayor calidad, más formación a los clientes y mejores herramientas para adaptarse al público más joven que cada vez demanda una calidad mayor de servicio”.

CÓMO DEBEN INVERTIR LOS JÓVENES

Gabriela V. Orille, co-ceo de MyInvestor, explica que los inversores menores de 35 años están muy concienciados de los temas responsabilidad social corporativa y buscan que sus inversiones sean socialmente responsables e incluso que el banco también lo sea. Según un informe de Deloitte, defienden los valores sociales de hoy: transparencia, sostenibilidad, participación, colaboración y compromiso social.

Los jóvenes, con un horizonte temporal de largo o muy largo plazo, pueden asumir mayores riesgos

Además, Orille recuerda que estos clientes son nativos digitales. Por ello, además de la sostenibilidad, la tecnología es otro de las peticiones que este tipo de inversores demandan y “es justamente la tecnología lo que nos permite que los productos que antes eran para unos pocos sean accesibles a todos”. Y explica que desde MyInvestor ofrecen fondos que, tradicionalmente, han sido sólo accesibles a clientes de alto patrimonio a todos los jóvenes, independientemente de su poder adquisitivo.

Coca, por su parte, señala que lo jóvenes que tienen dinero tienen que invertir al revés de lo que les pide el cuerpo. “La gran mayoría de personas que vemos invierten buscando productos o ideas de inversión mágicas con buenas rentabilidades esperadas, con el único objetivo de forrarse”, apunta. Por ello, su recomendación es hacer al revés y preguntarse ¿para qué necesito mi patrimonio?

Los jóvenes deben definir sus objetivos vitales, por ejemplo, si quieren emprender, comprarse un coche, tener hijos o comprar casa. En función de para cuándo sea el objetivo invertiremos de una manera o de otra, pero lo primero es hacer el plan, o política de inversión. Este plan nos definirá qué tipo de inversiones tenemos que buscar para objetivo vital que tengamos, si tienen que ser líquidas o pueden ser ilíquidas, por ejemplo. Este plan además no debe tener en cuenta los mercados, sino que es estratégico y nace en nuestras necesidades vitales y esta manera de invertir sirve tengamos 1.000 euros ahorrados, 100 millones o 1.000 millones.

La co-ceo de MyInvestor asegura que cuanto más joven se sea para empezar a invertir, mucho mejor. Los jóvenes, con un horizonte temporal de largo o muy largo plazo, pueden asumir mayores riesgos. “Y la historia demuestra que la bolsa es el activo más rentable a largo plazo, aunque en el corto plazo dé vértigo, especialmente, en situaciones críticas de mercado como las que estamos viendo en los últimos días”, señala. Por eso, el horizonte temporal es la clave. A medida que se va avanzando en edad, conviene reducir riesgo porque la edad de jubilación se acerca. Por otro lado, el efecto de tasa del interés compuesto hace que el ahorro se multiplique a largo plazo.

Los jóvenes invierten en productos de RSC // Pixabay

La banca privada del futuro ¿tendría que enfocarse a los jóvenes?

Jorge Coca apunta que la banca privada ya debe enfocarse a los jóvenes, “ya que son el presente (no el futuro) de los patrimonios en el mundo”. De esta manera, señala que los padres les van involucrando en sus patrimonios familiares y por otro, van teniendo éxitos profesionales y generando su propio patrimonio. 

Los jóvenes en muchos casos son más exigentes con el servicio, ya que tienden a investigar todo mucho más, se forman y quieren entender las cosas en detalle, aunque no se dediquen a los temas financieros. Además, exigen herramientas donde puedan ver todo en tiempo real y están encima de la evolución de todo. “Es una gran oportunidad para reinventarse y mejorar el servicio, por un lado, la formación a los clientes y las herramientas empleadas”, puntualiza.

Gabriela V. Orille, co-ceo de MyInvestor, asegura que la banca privada no se tiene que fijar solo en el movimiento millennial “porque no es cuestión de edad, sino de actitud”. Así explica que la introducción en toda nuestra vida de Amazon, Apple… han supuesto un cambio en la forma de interactuar y de entregar el producto/servicio al cliente. “Todo lo queremos con dos clicks y para ayer”.

Por ello, es ahí donde están trabajando para entregar esa experiencia de la forma más sencilla, digital y rápida, teniendo en cuenta las dificultades legales y de cumplimiento normativo que el sector ha de tener en cuenta. Así pues, el reto de la banca privada tradicional “es, precisamente, atraer a esos jóvenes y a los no tan jóvenes que quieren y ven las finanzas de otra forma”.

En el caso de los más jóvenes, que muchas veces son los hijos de sus antiguos clientes, “debemos ofrecerles servicios y productos hiper personalizados, productos diferentes con enfoques que van más allá del meramente financiero”. En MyInvestor tienen una selección de productos de las firmas internacionales como BlackRock, Robeco, BNP Paribas, Nordea, Candriam, Belleveu, Pictet, Amundi y Degrof Petercam, entre otras, que invierten en compañías que favorecen la preservación del medio ambiente, la igualdad de género, la gestión de residuos, la investigación del cáncer y la educación.

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