elPeriódico economía

Jueves, 14 de noviembre del 2019

Economyz

Economía de la prevención: el coste de la obesidad en España añade 265 euros a tus impuestos

Según la OCDE, la llamada "epidemia de obesidad" representa el 9,7% del gasto en salud de nuestro país. Para combatir los daños que provoca esta realidad, hacen falta medidas que implican a los estados y la industria alimentaria

Economía de la prevención: el coste de la obesidad en España añade 265 euros a tus impuestos

Pixabay

Económicos

Informe de la OCDE

agustina-barbaresi-bn

Agustina Barbaresi

Según el informe La pesada carga de la obesidad, publicado hoy por la OCDE, más de la mitad de la población adulta en España padece sobrepeso u obesidad, lo que tiene unos efectos importantes en su salud y supone una importante carga económica para nuestro país. De hecho, la Organización destaca que el sobrepeso representa el 9,7 % del gasto en salud total en España “y reduce la producción del mercado de trabajo en una cuantía equivalente a 479.000 trabajadores a tiempo completo por año. Todo ello se traduce en que el sobrepeso reduce el PIB español en un 2,9 %. Para cubrir estos costes, cada ciudadano en España paga 265 euros adicionales de impuestos al año”, explican desde la OCDE.

El porcentaje de los españoles que consumen una dieta sana, de acuerdo a estándares nacionales e internacionales, se acerca al 50%. En Reino Unido, por ejemplo, la cifra de habitantes que se alimenta de forma saludable ni siquiera alcanza la proporción de uno a tres. Sin embargo, la proverbial dieta mediterránea muestra algunas carencias importantes: España es uno de los países en los que menos del 40% de los habitantes cumple la recomendación de comer al menos 5 porciones de fruta y verdura.

Las cifras de la desigualdad

Dentro de los patrones de alimentación y hábitos saludables, la OCDE apunta diferencias significativas por sexo y, sobre todo, por capacidad económica y nivel de educación. Las mujeres son las que más mostraron una mayor predisposición a tener una dieta sana. Pero son los hombres los que, en términos generales, tienden en mayor medida a realizar suficiente ejercicio físico.

Sin embargo, las diferencias por género adquieren una dimensión diferente cuando se cruzan con aquellas que tienen que ver con el nivel socioeconómico: los habitantes más ricos y con estudios superiores son, en líneas generales, los que se alimentan mejor y siguen patrones más saludables. Pero hay tendencias inversas en este sentido en hombres y mujeres.

En concreto, en España más que el nivel educativo pesan los ingresos, igual que sucede en países como Bélgica, Francia o Luxemburgo. En el caso de las mujeres, es uno de los países del estudio en los que “las tasas de sobrepeso en las mujeres son más elevadas en el grupo de menor renta, en comparación con el de mayor renta”. Sin embargo, “los hombres muestran una tendencia opuesta: en la mitad de los países analizados, las tasas de sobrepeso son mayores en el 20% de la población masculina más rica, en comparación con la más pobre”. 

Lucha contra el sobrepeso y la obesidad

La OCDE pone en valor que, para abordar lo que llama “epidemia de obesidad”, España ha adoptado una serie de políticas, que incluyen el etiquetado de alimentos voluntario en la parte frontal de los paquetes y restricciones sobre la publicidad. Además, nuestro país figura entre los que imponen un peaje fiscal a las bebidas azucaradas. Igual que naciones como Francia, Portugal, Reino Unido, Chile o Hungría, entre otros.

Sin embargo, la Organización propone ir más allá, hacia lo que llama la economía de la prevención. Esto supone implementar un “paquete combinado de políticas” que  “podría prevenir enfermedades no transmisibles, reducir el gasto en salud y aumentar la productividad de la fuerza de trabajo”. Las actuaciones de salud pública para promocionar estilos de vida saludables tienen un impacto positivo sobre la salud de la población y suponen una excelente inversión, según la OCDE, que destaca que “en promedio, por cada euro que se invierte, se logra un retorno de hasta 6 euros en beneficios económicos”.

Comemos mejor, pero no en todas las comunidades autónomas

Paralelamente a la publicación de este estudio, EAE Business School ha publicado el Informe de Alimentación Saludable 2018, que muestra que “existe un creciente interés social en la alimentación saludable, debido a los cambios demográficos y de estilo de vida de los últimos años”.

Dentro de esta tendencia destaca la cruzada contra el azúcar, que “ha provocado una serie de cambios en las empresas del sector y ha hecho aumentar la cuota de mercado de nuevas versiones más saludables. La innovación en productos saludables entre abril 2018 y marzo 2019 ha presentado un crecimiento superior al 10%”, apuntan desde la escuela de negocios. Un buen ejemplo de esto es la industria de bebidas: el consumo de refrescos de cola descendió en 2018 y las versiones light, zero o sin cafeína ya representan casi un 48%. 

Sin embargo, este estudio muestra que la demanda de productos frescos como pescado, frutas o verduras “ha sido irregular debido al aumento de sus precios. El único segmento que ha presentado un claro aumento del consumo ha sido la alimentación ecológica”. 

Además, se aprecian fuertes diferencias de una comunidad autónoma a otra. Los aragoneses tienen un consumo de hortalizas frescas un 30,3% superior a la media. En Cantabria se consume un 30% más de pescado que la media española (lógicamente motivado por el desarrollo de esta industria en la región). Mientras, en Madrid y Cataluña  hay un consumo de hortalizas y frutas por encima de la media, pero también se abusa de los platos preparados. Sin embargo, en comunidades autónomas como Canarias o Murcia, el consumo de productos saludables fue bajo, mientras que se abusó de los refrescos. AndalucíaCastilla la Mancha y Extremadura, por su parte, fueron las comunidades que menos gastaron en alimentación. Sobre todo esta última, donde se debería aumentar según EAE el consumo de aceite de oliva, pescado y carne, muy por debajo de la media nacional.

Cuatro tipos de consumidor responsable

Según la EAE, se pueden distinguir 4 tipos de consumidor saludable, en función de cuál es su objetivo y de si su alimentación tiene relación con sus valores personales. El primer tipo son los “eco-conscientes, que piensan que pueden cambiar el mundo a través de sus acciones y están comprometidos con su comunidad”. Su principal característica es que buscan alimentos de comercio justo, producidos de forma sostenible o respetuoso con el medio ambiente.

El segundo tipo de consumidor saludable es el llamado “bueno para mí”, cuya principal motivación es el cuidado de su salud y demanda alimentos naturales, ecológicos y con etiquetas que provienen de organizaciones de confianza. Un tercer tipo es el “entusiasta del fitness”, que es el que dedica más tiempo a planificar su alimentación y que “prefiere la comida preparada en casa y de forma excepcional pide comida por encargo o para llevar a casa. Tiene preferencia por aquellos supermercados que ofrecen kits de comida semipreparada, fácil de hacer”, señala Irene Vilà, profesora de EAE y directora del estudio.

Por último, el estudio habla de los LOHAS, cuyas siglas en inglés significan “estilo de vida saludable y sostenible”. Los LOHAS son personas con un interés muy fuerte en el consumo saludable, ético y responsable, que escogen alimentos de proximidad. Este tipo de consumidor es, probablemente, el que tiene mayor visibilidad, ya que cuenta con adeptos muy mediáticos: Colin Firth, Natalie Imbruglia, Elle McPherson o Daryl Hanna, entre otros. O estrellas del cine como Julia Roberts, Leonardo DiCaprio o George Clooney, que promocionan el estilo de vida sostenible.

En este articulo: Consumo Economía social

Iniciar sesión 0 Comentarios
cargando