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Viernes, 13 de diciembre del 2019

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Por qué subsanar la brecha salarial también es importante para las pensiones

Por motivos demográficos, el actual sistema de pensiones está en cuestión. Además, por los condicionantes vitales, laborales, económicos y sociales, las mujeres afrontan un reto mayor en su jubilación

Las pensiones de las mujeres son más bajas que las de los hombres

Las pensiones de las mujeres son más bajas que las de los hombres // Alexas_Fotos / Pixabay

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AHORRO A LARGO PLAZO

Héctor Chamizo

Héctor Chamizo

El problema que se plantea es la sostenibilidad del sistema de público de pensiones. Según Jesús Pérez, profesor del IEB, esto se debe a la “inversión de la pirámide poblacional desde hace años”, que hace que no sea financieramente autosuficiente y “precisa aportes de los Presupuestos Generales del Estado para subsistir (2 de las 14 pagas anuales de jubilación proceden de impuestos o bien de emisión de deuda pública)”.

La esperanza de vida ha sufrido un vuelco en España, al pasar de 72,5 años para los hombres y 78 para las mujeres en 1980, hasta 81 y 87 años en la actualidad. Se trata de unos números que, según Patricia Mata, directora de Imdi Funds, “aumentarán en 6 y 5 años, respectivamente, hasta 2060”. Esta situación recuerda que el envejecimiento es todo un desafío para el sistema de pensiones.

Con todo y con ello, el debate a tener en cuenta debe enfocarse en la edad efectiva de jubilación y, no tanto, en la legal. En España la brecha entre ambas es de 2,5 años para ambos sexos, lo que, añade Mata, “recuerda la importancia de garantizar la empleabilidad a largo plazo de la población”.

Factores del desequilibrio

¿Qué sigue desequilibrando la balanza pese a que la brecha, explican los expertos, se está reduciendo? Para Victoria Torre, directora de producto de Self Bank, “el cuidado de los hijos” hace que haya una mayor descompensación. Y es que son las mujeres las que, mayoritariamente, agrega, “interrumpen su carrera profesional durante períodos más o menos largos para atender al cuidado de los hijos, y también mayoritariamente son las mujeres las que optan por trabajos a tiempo parcial para prolongar este cuidado más allá de las bajas por maternidad”.

De hecho, el porcentaje de hombres ocupados con un hijo se sitúa en el 22,7 por ciento, mientras que el de mujeres baja al 17,9. Con dos hijos, la desigualdad se amplía, pues los hombres ocupados son el 28,7 por ciento y las mujeres, el 20,7. A esto hay que sumarle que el 72 por ciento del empleo a tiempo parcial lo ocupan mujeres, lo que conlleva una base de cotización inferior, según datos de la Encuesta de Población Activa.

La base de cotización, clave

A ello hay que sumarle la situación laboral de los autónomos, puesto que suelen acogerse a la base mínima de cotización, lo que conlleva que, a la hora de jubilarse, las pensiones públicas que perciben sean inferiores. Asimismo, esto se agrava para las mujeres, ya que los factores anteriormente indicados tienen un efecto exponencial, hasta el hecho de que la brecha en la pensión media de jubilación supera el 25 por ciento entre las autónomas y los autónomos, tal y como describen las cifras de la EPA.

Esto se traduce en los salarios que se cobran y, por ende, en las pensiones que se recibirán con la jubilación. Menos tiempo cotizando y un menor salario hace que las pensiones que cobran las mujeres sean sustancialmente más bajas.

A todo esto, hay que sumarle que la esperanza media de vida de las mujeres es más alta (6 años más), por lo que se juntan los menores ingresos con un horizonte temporal más alto, “agravándose aún más el problema”. Aunque esto último es, más bien, “un reto para el sistema de pensiones en España”, expone la experta de Self Bank.

Una desigualdad abultada

Se estima que el importe medio de las pensiones que reciben las mujeres en España es cerca de un 37 por ciento inferior al de los varones, lo cual indica que, en opinión de Torre, “las mujeres deberían empezar a ahorrar antes y/o ahorrar más para cubrir esa diferencia”.

Mata añade que, debido a este problema, hay que hacer hincapié “en la necesidad de compaginar la pensión pública con un producto de ahorro e inversión”. En este sentido, el fondo de inversión, concreta, “es el producto más eficiente para preparar un complemento a la jubilación, ya que son mucho más líquidos, fiscalmente más ventajosos y ofrecen una mayor transparencia que los planes de pensiones”.

En este articulo: Macroeconomía

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